Alonso, ¿una figura "divisiva"?

La visión sobre Alonso del ingeniero del "Felipe, Fernando is faster than you"

Rob Smedley, el ingeniero de Felipe Massa en aquel famoso y polémico GP de Alemania 2010, había conocido antes a un "bebé" Alonso en la F3000, con quien coincidió otra vez en Ferrari

Foto: Fernando Alonso mirando la telemetría junto a su ingeniero Andrea Stella, en Ferrari, en la temporada 2012 (Reuters)
Fernando Alonso mirando la telemetría junto a su ingeniero Andrea Stella, en Ferrari, en la temporada 2012 (Reuters)

Un ingeniero de Fórmula 1 disfruta de una posición privilegiada tanto desde el punto de vista deportivo como técnico. Algunos más si cabe, cuando tras convivir con varios campeones pueden comparar entre ellos. Pero ya es singular haber conocido ese talento en los primeros compases de una carrera deportiva, para luego volver a ellos ya como grandes campeones. Es el caso de Rod Smedley, el famoso protagonista del ya legendario “Felipe (Massa), Fernando is faster than you” en el Gran Premio de Alemania de 2008. 'Sufrió' con su piloto Felipe Massa a Fernando Alonso en el otro lado del box de Ferrari, pero antes ya le había conocido al inicio de su carrera.

Ante Rob Smedley se presentó un bisoño chaval cuando el ingeniero británico debía elegir al segundo piloto de su equipo de la Fórmula 3000, en el circuito de Montmeló, en 1999. Años después, Smedley comprobó que aquel joven había logrado que Ferrari girara en torno a él. ¿Cómo descubrió el singular talento de aquel “bebé de 17 o 18 años” que se le presentó delante, y que hasta necesitaba un intérprete para el inglés? ¿Sería luego en Ferrari esa figura "divisiva" que algunos han querido retratar?

Bajar dos segundos el tiempo

“He sido uno de los pocos ingenieros que ha dejado Ferrari sin ser despedido”, bromeaba Rob Smedley sobre su trayectoria deportiva, que alcanzó su punto culminante como ingeniero de Felipe Massa en Ferrari y luego responsable de operaciones en Williams. El ingeniero británico ofrecía otra visión de Alonso en un reciente podcast de la revista 'Motorsport Magazine', con detalles no muy conocidos sobre el piloto español. Por ejemplo, el primer día que le vio en acción en Montmeló.

Fernando Alonso compitió en 1999 en el equipo Astromega, Fórmula 3000, con tan solo un año de monoplazas a sus espaldas en la Fórmula Nissan, cuyo título había logrado en su debut. Ese mismo año, Smedley empezaba en el equipo y su primera misión fue valorar a un grupo de aspirantes para el segundo monoplaza del equipo. “Recuerdo que Fernando vino acompañado por un mecánico de Lauda, Ermano Coughi (su jefe de mecánicos en el equipo Campos) y también estaba Adrian Campos, su manager entonces. Ya teníamos nuestro piloto número uno que era Fabrice Walfish, que lo había hecho bastante bien en la Fórmula 3000 el año anterior. Su ingeniero era el número uno del equipo, Chris Murphy. Así que estábamos buscando el segundo piloto y por los vínculos del equipo con Telefónica, Benetton y Flavio Briatore, allí apareció. Era casi bebe, tenía 17 ó 18 años y casi no hablaba inglés”.

Smedley cuenta cómo Alonso le sorprendió tan pronto empezó a rodar. Nunca antes había pilotado un Fórmula 3000, escalón inferior a la Fórmula 1 por aquellos tiempos. “Le subimos al coche, con unos neumáticos viejos. Teníamos la referencia de los entrenamientos de la carrera de la temporada anterior. Bajó el tiempo medio segundo rápidamente”. Sorprendido, el equipo decide montarle un juego nuevo de neumáticos. “Pero rápidamente encontró el grip, la señal de un talento increíble. Exprimió todo el grip posible y bajó segundo y medio. Así que fueron dos segundos los que finalmente bajó sobre nuestro tiempo de referencia”. Como no había móviles en aquella época, Smedley le mando al jefe un fax desde el camión: "No busques a nadie más, ya tenemos al segundo piloto". El ingeniero reconocería después que "nunca había visto tanto talento en bruto, ni lo he vuelto a ver”.

"Los grandes hacen lo mismo"

Pasó el tiempo y Smedley se reencontró con Alonso en Ferrari, ya superestrella consagrada y eje de la marca. Como ingeniero de Felipe Massa en el otro lado del box, ¿Le sirvió toda aquella experiencia previa para ayudar al brasileño? “Bueno sí, para saber lo rápido que era”, resumía. “Con Michel (Schumacher) en 2006 la prioridad de Felipe era batirle, pero estaba muy nervioso y cometía muchos errores. Cuando me convertí en su ingeniero, uno de los temas clave era bajar sus objetivos. Michael era siete veces campeón, era mucho pedir, ¿no? Indudablemente, fue la mejor manera de gestionar la situación. Pero cuando Fernando llegó a Ferrari, Felipe ya estaba establecido, subcampeón del mundo, era muy rápido, ganador de carreras. Por eso, con Fernando fue algo más difícil asimilar en su mente que tenía que bajar de nuevo el listón de sus objetivos para estar cerca de él. Es alguien realmente muy, muy difícil para tener como compañero de equipo por su consistencia. Le ocurre a Bottas con Lewis, a veces es más rápido, pero hacerlo de forma consistente es otra cosa”.

Para Smedley, este era el rasgo que define a los grandes campeones: “Incluso en sus días malos era muy bueno. Los grandes siempre hacen lo mismo, están siempre en los tiempos y los repiten, y lo hacen con el 80% de su capacidad al volante. A los buenos y rápidos les escuchas en el coche, y logran sus objetivos durante las 66 vueltas de una carrera. Pero también tienen mucha capacidad para hacer otras cosas. Por eso brillan en la lluvia, porque entienden las condiciones de la pista, dónde está el grip, la trazada. Tienen la capacidad de rodar al 80% cuando las cosas se complican y con el resto analizan.

"No era una figura divisiva"

Tras su experiencia en Ferrari y recordando a “aquel bebé de 17 ó 18 años”, ¿era o no Alonso una figura ‘divisiva’ como algunos le han señalado? Smedley tiene otra visión de su perfil: “No creo que sea una figura divisiva. A mí me gusta, también personalmente, es un buen tipo. Es implacable en su ambición para ganar y, por supuesto, es él quien quiere lograr las victorias. Se puede comportar de forma que todo esté centrado en él, pero como todos los grandes deportistas, hasta cierto punto hay que ser así. El chico majo no es siempre el que gana. Puedo decir que no era divisivo, a pesar de estar sentado en el otro lado del box de Ferrari”.

Smedley profundiza en los rasgos del piloto español y entra en juego la figura de Schumacher, con la que también convivió el ingeniero británico. “Él (Alonso) quiere lo que quiere para poder ganar, ejecuta lo que necesita hacer y hará todo lo que esté en su poder. Pero más que afirmar que esto es ser divisivo, más bien diría que era una figura muy cohesiva para el equipo. Como Michael, con diferentes estilos y personalidades, pero al final te dan esa cohesividad a un equipo de 900 personas, todos enfocados en una dirección. Cuando estás en una posición de liderazgo, que es la que ha de tener un piloto. Porque además Fernando es muy intrépido en todo”.

Fernando Alonso junto a Felipe Massa. (EFE)
Fernando Alonso junto a Felipe Massa. (EFE)

"Fernando era más implacable"

Para Smedley, otros rasgos personales ayudan a focalizar a un equipo: “Otras de las grandes características de un líder es el optimismo. Y Fernando tiene las dos cosas. Nunca le ves ante una carrera diciendo 'estoy preocupado por esto o por aquello'. Ve las oportunidades, va a por ellas y gana carreras. Para el otro piloto y para el resto del equipo no es siempre agradable, pero para el interés general del equipo, Fernando es fantástico".

Pero Smedley también aprecia diferencias entre ambos. “Tienen personalidades muy diferentes. Fernando es mucho más ambicioso e implacable, lo que no es malo, porque siempre sabes donde está. Michael era probablemente más, diría, amable, iba por todas partes para agradecer a cada uno de las personas en el equipo, sobre todo a los de pruebas y carrera. Siempre mostraba esa gratitud por haberle dado un buen coche, era una gratitud humilde, una especie de 'soy la pieza final del rompecabezas, sois vosotros quien lo estáis haciendo, porque si no fuera por vosotros no estaría consiguiendo esto'. Quizás era un poco menos seguro de sí mismo que Fernando, que sabía lo que quería, extraía lo que necesitaba, lo conseguía y seguía adelante hacia el siguiente tema sin mirar atrás. Michael quizás tenía un poco más de humildad. Pero los dos tenían el mismo carácter implacable, sobre todo cuando se bajaban la visera”.

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