SOLO CORRIÓ UNA VEZ con él, en 1984

El coche fantasma de Ayrton Senna y su desconocida y tapada hazaña

Con el reciente sexagenario de Ayrton Senna cabe recordar ahora una olvidada gran hazaña del brasileño con un monoplaza de colores únicos y una singular historia de patrocinio

Foto: El pasado 21 de marzon se cumplían 60 años del nacimiento de Ayrton Senna
El pasado 21 de marzon se cumplían 60 años del nacimiento de Ayrton Senna

El 21 de marzo se cumplía el 60 aniversario del nacimiento de Ayrton Senna. Como siempre, medios de comunicación y redes sociales se llenaron de imágenes arraigadas a su imagen, los colores de McLaren, su famoso casco amarillo. Pero ninguna con la de aquel curioso Toleman del Gran Premio de Portugal de 1984 de Fórmula 1, el 'coche fantasma' de Senna.

El brasileño solo corrió una vez con aquellos colores únicos, y por razones peregrinas. Pero menos conocido es que el tercer podio de su trayectoria llegó con aquel singular monoplaza, otra de las grandes y olvidadas proezas del brasileño en la F1. Un Toleman totalmente diferente -incluso respecto al segundo coche del equipo- que despedía al famoso piloto brasileño de quien le había catapultado hacia el éxito. La cerveza tenía que ver en aquella historia.

Solo tres carreras

Senna debutó en Fórmula 1 con el modesto equipo Toleman, pero de técnicos extremadamente competentes (Pat Symonds y Rory Byrne) que triunfarían también en la disciplina. Empezó, precisamente, en el Gran Premio de Brasil con TG183B usado ya por el equipo la temporada anterior. En el mismo dominaban los colores azul y blanco, (patrocinado por la marca cafetera Sagafredo, por Magirus -camiones-, la petrolera italiana Agip y la marca italiana de ropa deportiva Sergio Tacchini). Diseñado por Byrne, su línea era totalmente diferente al resto de la parrilla, con un enorme y ancho morro frontal y un gigantesco alerón trasero.

Durante la temporada, el equipo introdujo el nuevo TG184, adaptado ya los nuevos neumáticos de Michelín, ya que Toleman había logrado el suministro, muy competitivos frente a los renqueantes Pirelli, con los que Senna incluso no pudo clasificarse en el Gran Premio de San Marino, un episodio único en su carrera. Pero al terminar aquel fin de semana Lotus ya contactó con el brasileño para ficharle. El brasileño solo había necesitado tres carreras para que le atrapara un grande.

El patrocinador fantasma

Llegaría después la explosión del Gran Premio de Mónaco, la sexta prueba de 1984. Los colores del monoplaza eran iguales que al principio de año. En pruebas posteriores se añadió el rojo al frontal y carenado del motor. Por el camino, Lotus anunció de manera inesperada el fichaje del brasileño. Totalmente descolocados ante sus propios patrocinadores, los responsables del equipo le prohibieron correr en el Gran Premio de Italia. Ficharon en su lugar al sueco Stefan Johanson. Ambos correrían con Toleman la última cita del campeonato, en Estoril.

También era la de Ayrton Senna con Toleman. Sin embargo, su monoplaza sorprendía con una decoración absolutamente diferente. La mitad trasera fue pintada con rayas rojas de arriba abajo. Su compañero de equipo, Johansson, mantenía la decoración original. Chris Witty era el responsable de marketing del equipo. En la primera carrera de la temporada tuvo un enfrentamiento brutal con el brasileño porque este llevaba dos patrocinadores personales en el mono. Se dice que su bronca hizo llorar al propio Senna. Witty explicaría después las singulares y barrocas razones de aquella librea tan singular. La marca cervecera Calsberg (en concreto, la filial británica) patrocinaba el equipo de fuera borda de competición del propio Ted Toleman. Días después del Gran Premio de Portugal, tenía lugar en Estoril una convención de distribuidores, y se quería tener el coche presente en el evento. Pero también apareció de repente y -sospechosamente- otro logotipo en el coche' ‘+1’, una teórica marca italiana de aditivos que el equipo ni conocía ni utilizaba. Toleman cobró el dinero, y nunca más se supo de ella.

Ayrton Senna, pensando.
Ayrton Senna, pensando.

El segundo podio tras Mónaco

Con aquel monoplaza único Senna logró la tercera proeza deportiva en la Fórmula 1, quizás tan meritoria o más que la de Monaco. Porque fue en seco, y de principio a fin, todo el fin de semana en puestos de cabeza. Pero sin tanta repercusión, porque Niki Lauda y Alain Prost se jugaban el título en aquella dramática carrera. Senna incluso fue primero en una sesión de libres y tercero en la parrilla de salida por detrás de Piquet y Prost. En carrera, su Toleman con motor Hart era entre 20 y 10 km/h más lento en las rectas que el Brabham con motor BMW o el McLaren-Porsche. Terminó tercero.

El equipo le pidió que se quedara a rodar al día siguiente y establecer una referencia con los nuevos neumáticos de Michelin para sus futuros pilotos. Bajó su tiempo del gran premio en 1,5 segundos, en la quinta vuelta. “Es lo que siempre había soñado, es la primera vez que he rodado al límite con un Fórmula 1”, declaraba enstusiasmado después. Le habían dado barra libre con el motor a diferencia del resto de la temporada, para no romperlo. Al año siguiente volvería para lograr en Estoril su increíble primera victoria. Después, viajó a la fábrica para despedirse y agradecer el trabajo de Toleman. Destino, Lotus. Los miembros del equipo contaban que dijo adiós entre lágrimas.

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