DOBLE GANADOR EN LAS 24 HORAS DE LE MANS

JJ Lehto, el piloto que critica a Fernando Alonso... y que comparte aventuras con él

El que fuera un día una de las grandes promesas finlandesas cuestionó la personalidad y el futuro de Fernando Alonso estos días. Sin embargo, comparten puntos de sus carreras

Foto: JJ Lehto junto a Michael Schumacher en el Benetton Ford de 1994. (Imago)
JJ Lehto junto a Michael Schumacher en el Benetton Ford de 1994. (Imago)

“Su falta de respeto (de Fernando Alonso) por Honda fue escandalosa. Le ladró a su jefe y lo pisoteó. Su comportamiento seguro que no pasó desapercibido a ningún fabricante. No ha pilotado un Fórmula 1 desde finales de 2018. Ya es bastante mayor. Hay pilotos más jóvenes, más baratos y más fáciles que están disponibles". Hubo un tiempo en el que el finlandés JJ Lehto desapareció del mapa envolviéndose en exilio forzado por dramáticas circunstancias personales. Estos días alcanza una inesperada notoriedad en España por sus recientes declaraciones sobre Alonso, su relación con Honda, y el futuro en la Fórmula 1 del español. Quien en los ochenta se aupaba como una de las mejores promesas de su generación, paradójicamente, también comparte con Alonso algunos puntos en común a pesar de la distancia sideral de sus logros: doblete en las 24 Horas de Le Mans, una actuación decisva en la noche, o haber estado relacionados con McLaren, Ferrari o Flavio Briatore.

¿Quién es este tal Lehto? Se preguntan hoy muchos aficionados españoles. El finlandés fue otro exponente de esa singular saga de brillantes pilotos que, increíblemente, un país de cinco millones de habitantes bombeaba incansablemente hacia los rallies y la Fórmula 1. Como la de otros muchos pilotos de la época, su peripecia deportiva ilustraba unas generaciones anteriores donde cabía subir a la cumbre con el talento puro y duro como bandera. Pero también, Lehto fue otro cruel exponente de cómo un brutal accidente trastocaba la vida en el espacio de unos minutos.

El accidente con su lancha

Risueño, flemático como un nórdico típico, aires de ‘playboy’, la carrera automovilística de Jyrki Juhani Järvilehto ya había terminado en 2010. Pero volvió a las portadas en su país y medio mundo. Esta vez, trágicamente. Su lancha se había estrellado una noche de 2010 contra un puente. El amigo personal que le acompañaba falleció. Lehto fue condenado a dos años y cuatro meses de prisión por navegar bebido y con exceso de velocidad. La sentencia fue apelada y luego absuelto, al no poder probarse conclusivamente quién manejaba la lancha. Sin dirección de correo, sin teléfono móvil, decidió deliberadamente desaparecer del mapa en los años siguientes. Solo ocasionalmente ha aparecido en alguna exhibición automovilística con McLaren, reminiscencias de su victoria en las 24 Horas de Le Mans en 1995.

Antes, vivió las carreras durante dos décadas y también, como Alonso, probó todo. Hasta los IndyCar americanos. Empezó con una caravana y un amigo, recorriendo juntos los circuitos de Gran Bretaña y Europa desde la Fórmula Ford, con ese espíritu trotamundos que ha ido desapareciendo de las categorías inferiores en los últimos tiempos, cuando la habilidad natural brillaba más fácilmente sobre la sofisticación del material. Jyrki Juhani, efectivamente, no pasó desapercibido. Un día recibió la llamada de Keke Rosberg, el campeón del mundo de 1982. Durante un buen rato creyó que le gastaban una broma. Cuando colgó, era un piloto profesional patrocinado por Marlboro. Rosberg le aconsejó que acortará su nombre tal y como había hecho él mismo. Nacía JJ Lehto.

De Ferrari a la cola

Con títulos en las categorías inferiores, comenzó a subir por la escalera tradicional del automovilismo, incluyendo la victoria en el entonces prestigioso Fórmula 3 británico, que auguraba el salto a la Fórmula 1 para el triunfador. Cuando se encaminaba hacia la F3000 en 1989, recibió una llamada: Ferrari. Le querían como probador. Inició una época agotadora de pruebas y más pruebas diarias que le mandaban exhausto a la cama del hotel. Pero por entonces un joven probador no tenía hueco en Ferrari, con figuras como Alain Prost o Nigel Mansell.

Apoyado siempre por Marlboro, logró un puesto en el equipo Onyx, propiedad de uno de aquellos empresarios aventureros que probaban suerte en la Fórmula 1 antes de irse por el desagüe de la bancarrota o la cárcel. Era la época de las preclasificaciones para entrar en los entrenamientos oficiales. Una auténtica selva que curtió al joven JJ Lehto. Pasó al Scudería Italia durante un par de años y logró incluso un podio en el Gran Premio de San Marino. Hasta que llegó su gran oportunidad con Benetton, Flavio Briatore y Michael Schumacher en 1994.

En unos entrenamientos de pretemporada, Silverstone, se rompió dos vertebras del cuello al salirse de la pista. Forzó como pudo la recuperación para no perder su puesto y no empezó la temporada 94 totalmente recuperado. Pero con alguien tan implacable como Briatore de jefe y Schumacher al lado, Benetton no era el mejor sitio para un piloto renqueante. Incluso fue uno de los pilotos que protagonizaron involuntariamente el incidente previo al de Senna en Imola. Duró poco en Benetton. “Pero si no hubiera sido por el accidente, nunca habría ganado las 24 Horas de Le Mans de 1995”.

La proeza de Le Mans con McLaren

Siempre guiado por Rosberg, rehizo su carrera en el DTM y participó en dos ediciones de la carrera francesa. Hasta que en 1995 recibió una llamada de McLaren para competir el famoso F1 GTR diseñado por Gordon Murray. Un coche que no todo el mundo podía llevar en la lluvia. En aquella edición de Le Mans fue la más lluviosa de la historia. Aquella noche, JJ Lehto hizo la carrera de su vida.

El finlandés comenzó a rodar por la noche y bajo la lluvia con un ritmo al que nadie daba crédito. Paul Lanzante le llamaba desesperadamente a la calma. Pero su piloto iba, literalmente, fumándose un puro. “No atacaba, solo disfrutaba, en algunas vueltas me decían que era medio segundo más rápido que el resto. Pero cuando encuentras las trazadas, el ritmo y la adherencia, el resto fluye. Estaba totalmente relajado y no entendía esa inquietud. Cuidada de todo sin problemas. Entendí aquel día que me había recuperado totalmente del accidente. Me había llevado año y medio”. JJ Lehto marcó la diferencia frente a todos. Fue la primera y única victoria hasta el momento de McLaren en Le Mans.

Siguió en el mundo de los prototipos, y en 1998 probó suerte en los óvalos americanos que le fascinaron. BMW le llamó para su equipo oficial con Williams. En la edición de 1999 marchaba con cuatro vueltas de ventaja por la mañana cuando un acelerador bloqueado le mandó contra el muro. Pero en 2005 volvió a ganar la carrera francesa. Hasta 2007 corrió en Estados Unidos, donde brilló y ganó numerosas carreras con Audi. Cosechó el éxito en el mundo de la resistencia que no logró en la Fórmula 1. Se retiró a disfrutar de una vida apacible. Hasta aquella fatídica noche. Y se perdió en el anonimato, con su familia, su Harley y su Corvette del 59.

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