UN MUNDO EXIGENTE DE CRECIENTE PRESIÓN

El lado oscuro de la Fórmula 1: por qué hay quien hasta ha pensado en el suicidio

Un exmiembro del equipo Williams revelaba en su blog las razones del desencanto en una disciplina que exige elevados sacrificios para quien vive inmerso en ella

Foto: Los mecánicos de Ferrari, en acción en una parada en boxes en el Gran Premio de Singapur. (EFE)
Los mecánicos de Ferrari, en acción en una parada en boxes en el Gran Premio de Singapur. (EFE)

“Ni siquiera algo como, no sé, un total colapso mental unido a pensamientos suicidas podría darte un momento de descanso”. La Fórmula 1 estruja a quienes viven dentro de ella. Y quienes han de elevarse física y mentalmente para cumplir con sus exigencias pugnan por mantener el equilibrio interno y la vida personal, al margen de ella. Algunos no lo consiguen.

Los hay que dicen basta y exteriorizan esas sensaciones públicamente. Como Aaron Rook, uno de los responsables de prensa del equipo Williams, quien reconocía hace meses un intento de suicidio relacionado con la presión y exigencias de la Fórmula 1. Y, aunque en su caso pueden incidir las circunstancias propias de una particular personalidad, su testimonio delata un entorno de presión, creciente ante la perspectiva de un calendario con 25 carreras anuales. “¿Cómo alguien que ha pasado 15 años de su vida enamorado de algo puede desenamorarse en el espacio de un año?”. Esta es su respuesta personal.

El "kebab grasiento"

Las recientes palabras del presidente de la FIA, Jean Todt, han provocado la respuesta desde diferentes frentes: “Creo que, incluido yo mismo, estamos bendecidos por estar en un mundo donde amamos lo que hacemos, somos unos privilegiados. Cualquiera que esté en la F1 lo es. Aunque tienes tus obligaciones. Cuando era responsable de Ferrari, trabajaba 18 horas al día, seis o siete días a la semana, porque tenía pasión y quería resultados. La familia, si tienes una familia que quieres, lo entenderá, porque no lo vas a hacer toda tu vida”. Todt utilizaba el contrapunto de sus viajes y la gente en países con pésimas condiciones de vida. "Todos los que están en la Fórmula 1, con salarios mucho más altos que en otros muchos negocios, deberían estar muy felices". No parece ser el caso de Aaron Rook, cuyo blog era recogido en la página de 'Motorsport' al comentar las declaraciones del presidente de la FIA.

Robert Kubica, de Williams, firmando autógrafos este año pasado en Hungría. (Reuters)
Robert Kubica, de Williams, firmando autógrafos este año pasado en Hungría. (Reuters)

Entre las razones de Rook para su desenamoramiento, se refería a “la gente”, donde hay “algunas personas maravillosas, que serán amigos para toda la vida, y que siempre me han cuidado. Sin embargo, basándome en mis experiencias, la mayoría son uno de estos tipos: ególatras, ignorantes, parásitos, materialistas, centrados solo en sí mismos, maliciosos o manipuladores. Algunos son una magnífica mezcla de lo anterior. Todo oculto bajo una máscara de sonrisas falsas y besos que daban miedo”.

Solo en la habitación del hotel

Aparte del entorno y las demandas profesionales, los viajes añaden más ingredientes al cóctel. “La Fórmula 1 se mueve muy rápido, es global y las ruedas nunca se detienen, pero a la vez hay que delimitar una línea. Al final, la Fórmula 1 puede reducirse a un grupo de gente dando vueltas en el asfalto durante un par de horas, y eso es todo. No somos médicos o enfermeras salvando vidas y curando enfermedades. Es un deporte, y muchos harían bien en recordarlo. Nunca sentí que trabajaba en un deporte. La Fórmula 1 es un negocio con un poco de deporte acompañando, como una ensalada en un donner kebab grasiento. Es lo que explica esa presión constante, innecesaria, 24 horas siete días a la semana, que aplica a quien trabaja en ella”. Aquí, Rook apuntaba que ni siquiera esos momentos en los que pensaba en el suicidio “podían dar un momento de respiro”.

La personalidad de Rook quizás era poco propicia para un mundo de soledad. “Mientras la gente se deslizaba en las fiestas del Amber Louge para ver quién se podía pegar al más famoso, tú estabas sentado en la habitación de un hotel con comida rápida viendo una televisión extranjera. Para ser sincero, también me gustaba, siempre me invitaban a las fiestas, pero ¿para que estar toda la noche vestido como un hombre del Monopoly, con una sonrisa falsa, para luego ser lanzado a la masa antes de irte al hotel después de 20 minutos?”. Rook reconocía que aislarse era peor. “Cuanto más tiempo pasas solo en un mundo como la Fórmula 1, más te alejan, especialmente en un entorno de camarillas. Fue lo que ocurrió cuando quise quedarme solo. A veces me sentía como la única persona del 'paddock'. No pasaba un segundo en que no pensara en mi familia y amigos y cuánto les echaba de menos y les necesitaba”.

El GP de Mónaco, símbolo de la Fórmula 1. (EFE)
El GP de Mónaco, símbolo de la Fórmula 1. (EFE)

"Al final, se trata de gente"

Mark Priestley, antiguo miembro de McLaren, también salía a la palestra para contestar las palabras de Jean Todt con un vídeo personal. “La Fórmula 1 es un trabajo duro de verdad, pero nunca me he quejado, porque era mi sueño. Al principio, los que estaban allí mucho tiempo se quejaban y les preguntaba por qué si este es el trabajo más maravilloso del mundo”. Pero Priestley también hizo tope. “Trabajaba durante los entrenamientos entre 18 y 20 horas al día, era lo normal. En el gran premio de Australia ni dormías, haciendo prácticas de paradas en boxes después de toda la noche trabajando. Disfrutaba trabajando en un ambiente de exigencia y alta presión, un ambiente de élite. Con todo en contra, conseguíamos rendir. Cuando llegó a un punto que no encajaba en mi estilo de vida, me fui”.

“25 carreras es algo extremo”, explicaba Priestley, cuestionando el liderazgo inapropiado que Jean Todt ejercía con sus palabras. “No tiene interés en el bienestar de quienes trabajan en la Formula 1, pero los equipos tienen que preocuparse de ello, no tienen otra opción. Mercedes ha construido un gran equipo, no con comentarios como los de Todt. Un gran equipo con el liderazgo de Toto Wolff no se ha hecho con esos comentarios. Es un líder que se preocupa de cada individuo y circunstancias, fortalezas y debilidades, y ha construido el equipo con todo ello”, alababa Priestley.

En una reciente entrevista en 'F1 Racing', el propio Wolff explicaba algunas de las bases de su estilo de gestión: “Durante estos 20 años, he analizado más de 1.000 compañías y a su gente (durante su experiencia en el sector de las inversiones), porque al final cada compañía se trata de gente, se trata del individuo y su rendimiento, y empieza con el bagaje académico, la experiencia adecuada, el apoyo y posicionamiento en la organización. ¿Estás en el sitio adecuado para tu personalidad? Y luego, hay muchas ganancias marginales, la suma de las partes”, explica sobre el rendimiento que aportan quienes se ven cuidados desde el punto de vista personal en la organización, “la suma de esas partes en cualquier compañía es la gente. Somos un entorno seguro, un sitio donde la gente disfruta trabajando, donde es cuidada (en lo personal), se puede desarrollar, empoderar. Somos un entorno de alta presión, pero con un estrés positivo”. Quizá simple retórica, pero que en el caso de Mercedes parece refrendada por los éxitos desde 2014 bajo la dirección del propio Toto Wolff.

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