BINOTTO RECONOCE LOS ERRORES DEL EQUIPO

Las claves en el batacazo de Ferrari en 2019, contadas por quien no supo evitarlas

El máximo responsable de Ferrari analizaba con sinceridad ante la prensa los muchos errores cometidos por el equipo italiano en su primer año al frente: técnicos, de pilotos y estrategia

Foto: Sebastian Vettel en el GP de Abu Dabi, el último del año. (EFE)
Sebastian Vettel en el GP de Abu Dabi, el último del año. (EFE)

¿Como ocurrió? ¿Cómo los dos pilotos se bajaron en la primera semana de pretemporada de 2019 encantados con el nuevo SF90? ¿Cómo un Ferrari que cuantificaba su ventaja en “medio segundo” sobre Mercedes se estrelló tan estrepitosamente durante la pasada temporada?

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Al término de cada campeonato se desvelan claves desconocidas en el transcurso del año. Por no tener las respuestas mientras se compite contra los rivales, porque se descubren tarde, o porque no se quiere trasladar información a los rivales. Ferrari ha hecho ahora públicamente examen de conciencia. Aunque no se ha desnudado totalmente.

Y en Maranello parece que aún pesa el trauma de las expectativas creadas en aquella semana mágica de Montmeló. "No debo admitir lo que sucedió después de Barcelona, porque en Barcelona no percibimos de inmediato las lagunas, y creo que aún no nos lo hemos explicado”, explicaba estos días Mattia Binoto, “pero creo que, como en nuestro caso, ni siquiera los demás tampoco pueden explicarlo”.

La sonrisa de todo el equipo

Binotto hacía un largo balance de la temporada 2019 en su reciente encuentro navideño con los periodistas. Y, por supuesto, todo partía de aquellos días de febrero/marzo en Montmeló, cuando cada vez que Vettel y Leclerc se bajaban del SF90 lo hacían con una sonrisa de oreja a oreja. “Los resultados fueron ciertamente muy positivos: un monoplaza equilibrado, con mucho adherencia, una parte trasera muy estable y, comparándonos con nuestros rivales, seguramente en esa primera semana tuvimos una ventaja que habíamos estimado en medio segundo”, explicaba el responsable de Ferrari. “Nos dio mucha confianza como equipo. Aquella semana estábamos convencidos de que podíamos luchar por el título en la temporada 2019”.

Mattia Binotto, responsable de la Scuderia Ferrari. (EFE)
Mattia Binotto, responsable de la Scuderia Ferrari. (EFE)

En la segunda semana de pretemporada, sin embargo, el panorama empezó a cambiar. Pero nada de lo que preocuparse. Aparentemente. “Todos los equipos comenzaron a probar condiciones más similares a la calificación, eliminando así la gasolina, los neumáticos más blandos y las configuraciones más estrictas del motor. En ese momento hicimos un tiempo casi idéntico al de Lewis y Mercedes”. En honor al propio Binotto, ya avisó de esto al día siguiente de terminar la pretemporada: el equipo alemán había progresado al incorporar en los últimos días un importante paquete aerodinámico. Pero en Australia llegó el gran palo.

La venda se cae de los ojos

“Una ducha fría”. Así catalogaba Binotto el duro aterrizaje con la realidad en Melbourne. Por cuestiones de gestión de la refrigeración, el SF90 perdió parte de su rendimiento mientras Mercedes daba otro paso adelante. Que Leclerc y Ferrari dominaran en Bahrein -a pesar del abandono- seguía ocultando al equipo italiano la realidad. La gráfica de rendimiento eran dientes de sierra. Pero la paliza -un minuto- recibida en el Gran Premio de España, en la misma pista donde tan competitivo fue el SF90 en invierno, acabó de quitar la venda de los ojos a Ferrari.

"Nos llevó demasiado tiempo, fue nuestro error entender que el rendimiento no era suficiente y, por lo tanto, había que reaccionar. Había que tratar de comprender cuáles fueron las áreas débiles, qué es lo que no funcionaba, dónde concentrarse y dirigir de alguna manera esfuerzos. Creo que este fue el primer gran error de este año: haber pasado demasiado tiempo para darnos cuenta de la debilidad de nuestro proyecto y de tratar de abordarlo”, confesaba Binotto. Pero ya se había perdido la temporada. Porque hasta Singapur no fue posible introducir las correciones fruto de la mejor comprensión de aquellos problemas. Con el lastre añadido de las expectativas de marzo. “Cuando te enfrentas a una primera parte no tan positiva de la temporada, está claro que el nivel de presión y estrés interno, no solo externo, es alto”.

La faena de los neumáticos

Aquella primera semana de Montmeló engaño a Ferrari, maquillando los defectos latentes del SF90, “la inestabilidad de frenada atrás y el subviraje en medio de la curva, todos los defectos que no percibimos durante las pruebas de invierno”. Ese comportamiento que Vettel, repetía una y otra vez durante la primera parte del año, le restaba confianza en el SF90, “un monoplaza con menos carga aerodinámica cuando se trata de pistas como Barcelona y Hungría, donde se necesita la carga máxima”. Los neumáticos también habían jugado una mala pasada a los técnicos italianos al concebir de su monoplaza, ya que engañaban a los técnicos de Maranello respecto a la temporada anterior (“tenían una mayor banda de rodadura”).

“En Singapur trajimos el paquete más importante de la temporada, que no solo mejoró la carga vertical, sino que también mejoró los mapas aerodinámicos para eliminar esos defectos”, explica Binotto. Vettel ganó en Marina Bay. Ferrari y Leclerc lograban una pole tras otra a la vuelta del verano. De las seis décimas perdidas en la primera parte de la temporada, Binotto consideraba que se reduneron a dos en la segunda, y compensadas en aquellas pistas con alto porcentaje de rectas. El SF90 volaba en ellas, bajo las sospechas de sus rivales. Binotto ha explicado hasta la saciedad la legalidad de su motor, pero no detallaba las razones de la caída de rendimiento en las últimas carreras de 2019.

Los pilotos, y más

Pero había para todos, por supuesto, incluyendo los pilotos. “Este año hemos visto que para ganar debemos ser perfectos desde todos los puntos de vista, ellos también han cometido errores este año. Recuerdo a Charles en Bakú, en una calificación que podría ser muy positiva para él. Sin quitarle nada a su juventud y todo lo positivo del año, sin embargo, hubo errores obvios en Brasil y Japón. En Monza estaba el de Sebastian (aunque Binotto no habló de otros) Pero también hubo fallos en las paradas en boxes, y en la estrategia. “Ciertamente, recuerdo Mónaco, la calificación de Charles, así como una parada en boxes que duró más de seis segundos. Este no debería ser el nivel de Ferrari. A veces ha habido problemas con la estrategia, en otros casos errores de pilotaje, y finalmente problemas de fiabilidad: todavía duele hoy la decepción de Bahrein y Rusia. Pienso también en los problemas en la calificación, por los que pagamos un alto precio, como en Austria y Alemania. Eran carreras donde nuestro monoplaza tenía un potencial de victoria que comprometimos por la fiabilidad o en la clasificación”.

Binotto reconocía que "en 25 años no he visto rivales tan fuertes" e, igualmente, que Mercedes aún está lejos, como se puso en evidencia en Abu Dabi, la última carrera de la temporada, "una pista que se adapta muy bien a su monoplaza, pero una vez más han demostrado lo lejos que están en términos de rendimiento general y cuánto trabajo todavía tenemos por hacer. Cuando uno piensa en 2020, debe comenzar desde aquí: antes de superarlos, hay que pensar cómo llegar hasta ellos, y luego hacerlo aún mejor". Mattia Binotto y Ferrari aún tiene mucho trabajo por delante.

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