Sainz, el cuarto español en subirse al podio

Fon de Portago, el 'crack' de Ferrari que aupó a Sainz a lograr el podio 100 de España

El podio logrado por Sainz en el pasado Gran Premio de Brasil es el número 100 de España y, aunque 97 son de Fernando Alonso, el piloto que abrió el camino del éxito fue Fon de Portago

Foto: Gran Premio de La Habana de 1957, carrera en la que una avería mecánica privó a Portago de vencer a Juan Manuel Fangio
Gran Premio de La Habana de 1957, carrera en la que una avería mecánica privó a Portago de vencer a Juan Manuel Fangio

El podio logrado por Carlos Sainz en el Gran Premio de Brasil es el número 100 de España en la Fórmula 1, puesto que la historia cuenta con varios predecesores: Fernando Alonso (97 podios), Pedro de la Rosa (1 podio) y, en los años 50, un piloto ya legendario corrió la suerte de un aventurero moderno. Deportivamente hablando, Ferrari ha sido para España un territorio comanche que Alonso ha conquistado, pero hubo quien se atrevió antes a explorarlo frente al mismísimo Enzo Ferrari: Alfonso 'Fon' de Portago.

Solo una personalidad tan singular como la suya fue capaz de ello. Quizás se debiera a sus genes, porque 'Fon' descendía de Alvar Núñez Cabeza de Vaca, aquel expedicionario español que recorrió la actual Florida tras su naufragio. De Portago llegó a decir de sí mismo que, de haber nacido cuatrocientos años atrás, hubiera sido un caballero medieval.

Brillante en el deporte y con las mujeres

A su carisma personal se unía su origen nobiliario, ya que heredó el marquesado de Portago y fue Grande de España. Pero la fortuna familiar que formaba parte de su leyenda procedía de su madre, Olga Beatrix Forestier, quien la administró a través de un 'trust' para 'Fon'. El joven Alfonso no se distinguió nunca por disponer de grandes cantidades de dinero, ni en persona, ni en el banco.

Pronto quedó patente su 'vocación' hacia las mujeres y el deporte, terrenos donde fue un consumado maestro gracias a su personalidad, presencia física y origen social. Tras dedicarse durante muchos años a la hípica, desde 1953 se fue introduciendo en el automovilismo internacional como 'gentleman driver' en diferentes categorías. Por supuesto, también mantenía sus 'correrías' junto a afamados 'playboys' como Porfirio Rubirosa y Aly Khan.

A brochazos con un Ferrari

A medida que progresaba su meteórica carrera como piloto, Alfonso de Portago se fue vinculando a Ferrari como cliente privado. En una ocasión, cubrió de negro un Ferrari 750 MM con una brocha de pintar paredes ante el horror de los responsables de la marca. Ferrari sentía cierto desprecio por los “gentleman drivers” como Portago, de ahí el mérito que supuso ganar posteriormente su respeto.

1956 fue uno de los años más intensos de su vida. Fiel a su habilidad en todo tipo de deportes, creó y financió un equipo español para los Juegos Olímpicos de Cortina D´Ampezzo. Terminó cuarto con su compañero Luis Muñoz, a catorce centésimas de segundo de la medalla de bronce. En la actualidad, el legado de Alfonso 'Fon' de Portago todavía sigue muy presente, dado que existe una curva con su nombre en la pista de bobsleigh de Saint Moritz (el 15º giro), al igual que en el madrileño circuito del Jarama (en la parte más alta del trazado, entre Ascari y Bugatti).

El respeto de Enzo Ferrari

Fon de Portago subido al Ferrari con mientras fumaba.
Fon de Portago subido al Ferrari con mientras fumaba.

Aquel año, De Portago consiguió impresionar a Enzo Ferrari por su actuación en Sebring, y se convirtió en piloto oficial para los 'sports cars', con sueldo incluido. Luego sería llamado para el equipo oficial de Fórmula 1, participando en varios grandes premios. Logró la segunda posición en Gran Bretaña, el mejor resultado de un español en la categoría hasta la llegada de Fernando Alonso. La carrera de Fon de Portago seguía en ascenso imparable. En las pistas se distinguía por su cazadora de cuero negro, su barba de dos días, y su eterno cigarrillo en la boca, aunque se dice que nunca tragaba el humo. Eran tiempos donde la pasión del automovilismo se podía compartir con otros placeres de una existencia que el aristócrata español vivió a tope.

A principios de 1957, Ferrari anunciaba su equipo oficial de Fórmula 1 para el Gran Premio de Argentina: Mike Hawthorn, Peter Collins, Eugenio Castelloti, Luigi Musso, Wolfgang von Trips y Alfonso de Portago. Dos de estos pilotos habían muerto a finales de aquel año, cuatro, a final de 1958, cinco en 1959, y todos ellos en 1961. Alfonso de Portago estuvo entre ellos, concretamente entre los primeros. En 1957 corrió su última carrera en el equipo oficial de Enzo Ferrari, la Mille Miglia, en la que falleció.

“El h... de p... me dijo que me ganarías igual”

Memorial por los fallecidos en la Mille Miglia.
Memorial por los fallecidos en la Mille Miglia.

Días antes de la carrera, Ferrari manipuló estratégicamente a sus pilotos para incrementar la tensión competitiva entre ellos. Tras hablar con él, Fon de Portago salió de su despacho y le dijo a su compañero Gendebien: ”Ferrari dice que quieres mi coche, pero el h… de p.. me dijo que me ganarías igual, no importa el que yo pilote…”.

Durante la prueba, y en la última parada, Ferrari le dijo al español que Gendebien le estaba ganando, como le había anticipado días antes. Por el contrario, al francés le avisó que Portago le estaba alcanzando. Un mecánico vio un brazo de la suspensión doblado y quiso cambiar la rueda, pero de Portago se negó y salió lanzado a la carretera. A unos treinta kilómetros de la meta, rodando a casi 230 kilómetros por hora en la recta de Giudizzolo, el neumático delantero izquierdo reventó.

El Ferrari salió por los aires, De Portago y su amigo Nelson murieron en el acto y, con ellos nueve espectadores, cinco de ellos niños. La mujer de Gendebien, desde entonces, se refirió a Enzo Ferrari como “el asesino”.

El homenaje de Fangio

“Espero que siga pilotando como hoy…”, dijo en una ocasión sobre 'Fon' de Portago uno de los mejores pilotos de la época, Peter Collins. El británico se refería a una carrera en La Habana, en la que sólo una avería mecánica le impidió derrotar a Juan Manuel Fangio, quien reconoció públicamente que el español fue el vencedor moral de la prueba. “Si sigue así en 'sports cars' y en coches de Gran Premio” sentenció Collins “estará entre los campeones del mundo de mañana”. No pudo ser. Alfonso de Portago murió con tan solo 28 años de una vida tan rápida e intensa dentro como fuera de las pistas.

Cuando en 2010 Alonso rodó en Monza con su Ferrari, y ante el ensordecedor recibimiento con que los 'tifosi' le obsequiaron durante su primera vuelta, hubo un caballero español, de cazadora negra y cigarrillo en la boca, que le dijo desde lo alto: “Bien hecho, chaval, bien hecho”.

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