TERCER QUINTO PUESTO, Y SEXTO EN LA GENERAL

Carlos Sainz 'el Invisible' o cuando nadie vio una de sus mejores carreras en la F1

Sainz y McLaren igualaron en varias fases de la carrera el ritmo de Leclerc y Ferrari y del Red Bull de Albon, para completar una de las mejores actuaciones del español en la F1

Foto: Carlos Sainz sigue sacando petróleo al MCL34. (McLaren)
Carlos Sainz sigue sacando petróleo al MCL34. (McLaren)

“Carlos you were flawless all afternoon”. (“Carlos, estuviste impecable toda la tarde”), felicitaba Tom Stallard a su piloto al terminar el Gran Premio de Japón. “Fue un pilotaje sensacional hasta el quinto puesto”, sentenciaba el jefe, Andreas Seidl. Carlos Sainz sigue puliendo las aristas más finas de su rendimiento en la primera temporada con McLaren. Técnicamente, en Suzuka logró cuajar una de sus mejores carreras en la Fórmula 1.

Que Hamilton y Sainz rivalicen en una salida por segunda vez consecutiva confirma cómo el español tira ahora el ancla cuando surge la ocasión a los pilotos de Ferrari, Mercedes y Red Bull. El segundo monoplaza del equipo austríaco necesitó de nuevo la parada en boxes para adelantar al McLaren en carrera. En esta fase del campeonato, el español parece haberse instalado en su propia categoría: los tres equipos de punta, el propio Sainz, y el resto. “Joer, la verdad es que aguantar el ritmo de Leclerc es algo que en ningún otro gran premio habíamos conseguido, así que este es un poquito más especial". Aunque para los realizadores televisivos Carlos Sainz se haya convertido en 'el Invisible'. Daniel Ricciardo, sin embargo, bautizaba a Sainz de manera más gráfica: “Points Machine”.

La primera clave

“Hemos conseguido que se rindiese (Charles Leclerc) y, en vez de intentar cogernos, ha tenido que parar para intentar hacer la vuelta rápida”. Escuchar semejante frase hubiera resultado inconcebible allá por abril. Evidentemente, el monegasco había sufrido su dosis de incidentes para encontrarse a la estela del McLaren. Pero que con neumáticos más frescos Leclerc y Ferrari asumieran que no iban a superar a Sainz testificaba la competitividad del monoplaza británico y de la velocidad del español. "Una de las mejores del año en términos de ritmo, porque no gestionamos tanto".

En la arrancada Sainz mantuvo la cabeza fría como en Sochi, y tras salir vivo de los incidentes iniciales se dedicó en la primera parte de la prueba a preparar la segunda. Albon había perdido posiciones y remontó con agresividad, incluso a codazos con Lando Norris. Sainz iba consultando con Stallard el ritmo necesario, quien le iba pidiendo a su piloto que se ajustara a ese enigmático “target lap” con el que no daba pistas a los rivales sobre el ritmo que Sainz tenía en la manga. Luego se comprobaría. Antes llegaría el primer momento clave de la carrera.

"Carlos, a cuchillo hasta meta"

"Tenía claro desde el principio que había que ir largos con la goma blanda, hemos hecho el relevo más largo con el blando y eso nos ha hecho fuertes en la segunda parte de la carrera con el medio. Obviamente yo he empujado para ir a una parada", explicaría después Sainz. Albon y Red Bull buscaron el ‘undercut’ y entraron antes en boxes. Se esperaba al español en la vuelta siguiente pero, ante la sorpresa general, Sainz decidió mantenerse en pista: lo había pedido al equipo antes de empezar la carrera. Albon volvió a la pista por delante, pero no se escapó. Varias veces se le escuchaba a Stallard: “This is good pace, Carlos”. El piloto estaba trazando con tiralíneas su estrategia. Llegó el segundo momento crucial de la carrera.

Leclerc perseguía a Sainz con gomas nuevas tras su última parada. Entonces, llegó el mensaje de Stallard: “Target is best pace to the end from here”. La orden era clara: a cuchillo hasta final de la carrera. El monegasco bajó a 1.34. Sainz se antojaba víctima fácil a falta de veinte vueltas. Stallard le tensó la cuerda al español con sus mensajes: “El ritmo de Leclerc es 1.33.1. Va muy fuerte. Vamos a ver si podemos mantenerlo. Tu objetivo es el mejor ritmo hasta final de carrera”, insistía. Sainz apretaba vuelta a vuelta, bajando décima a décima sus tiempos. Al Ferrare se le agotaba la pegada del neumático nuevo y no había reducido diferencias: “En la última vuelta has igualado el ritmo de Leclerc y Albon. La diferencia con Leclerc, 6.1 segundos. Máxima concentración ahora”. Sainz iba encendido.

Sexto en el campeonato

“En cuanto el equipo me ha pedido que tirase para el segundo relevo porque venía Leclerc muy rápido he encontrado unos 33 medios que hasta yo me he quedado un poco sorprendido”. Stallard le animaba vuelta a vuelta señalándole cómo aguantaba el ritmo del Ferrari. “Leclerc ha cometido un error en el sector tres, ya tienes 7.4 segundos de ventaja…”. En Ferrari recibieron el mensaje. Entonces llegó otro que sonaría a música celestial en los oídos de Sainz. “Leclerc ha parado, posiblemente para intentar la vuelta rápida”. Y Stallard repitió, para remachar la rendición: “Leclerc ha parado”. La carrera había terminado.

Quinto, por tercera vez en 2019. Ahora, Sainz es ya sexto en la clasificación general del campeonato. “Cada vez que le dimos la máquina para luchar consigue todo en la pista. Lo da todo, y eso es impresionante", reconocía la pasada semana Andreas Seidl para analizar la presente temporada del español. El Gran Premio de Japón se ajustó perfectamente a la plantilla.

Al entrar en la meta Sainz agradeció el piropo de Stallard. “Gracias, chicos. Esta carrera es un poco más especial que las otras. Teníamos un gran ritmo para aguantar a Leclerc. Un coche fantástico este fin de semana. Estuvisteis increíbles. ¡Y el piloto tampoco estuvo mal!”. Aunque para los realizadores de la Fórmula 1 Carlos Sainz siguiera siendo, una vez más, “El Invisible”.

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