Un triunfo agridulce en Bélgica

Ferrari tiene nuevo rey: Charles Leclerc, el piloto marcado por la tragedia

Leclerc sumó su primera victoria en la F1 y la primera de Ferrari este año. Lo que sería un motivo para celebrar por todo lo alto se convirtió en un sensación agridulce

Foto: Leclerc dedicó su primer triunfo en la Fórmula 1 a su amigo fallecido, Anthoine Hubert. (EFE)
Leclerc dedicó su primer triunfo en la Fórmula 1 a su amigo fallecido, Anthoine Hubert. (EFE)

“Hemos crecido juntos. Mi primera carrera, la hice con Anthoine cuando éramos más jóvenes, allí estaba Esteban (Ocon), Pierre (Gasly). Es una pena lo que sucedió ayer, así que no puedo disfrutar completamente mi primera victoria, pero definitivamente será un recuerdo que guardaré para siempre". Charles Leclerc sumó su primera victoria en la Fórmula 1 en el Gran Premio de Bélgica y la primera de Ferrari este año. Lo que sería un motivo para celebrar por todo lo alto se convirtió en un sensación agridulce por el fallecimiento de su amigo y compañero. Pero su triunfo va más allá que una simple victoria, va mucho más allá desde el lado profesional hasta el personal.

“Por un lado ... un sueño desde niño que se ha hecho realidad ”, le dijo a David Coulthard en las entrevistas posteriores a la carrera. “Por otro lado, ha sido un fin de semana muy difícil desde ayer. Hemos perdido a un amigo. Es muy difícil estar en estas situaciones, así que me gustaría dedicarle mi primera victoria”. Como reconoció el propio Leclerc, no ha podido disfrutar su primera victoria como le hubiera gustado. Lo primero que hizo al cruzar la línea de meta fue decir por radio, “esto es para Anthoine” tras dejar el monoplaza señaló al cielo y en el podio volvió a hacerlo.

El nuevo líder de Ferrari

En 1992 un joven piloto alemán logró su primer triunfo en la Fórmula 1, ese piloto era nada más y nada menos que Michael Schumacher. El 30 de agosto de 1992, Schumacher obtenía en Spa la primera de sus 91 victorias en F1 al volante del Benetton Ford Cosworth. Derrotó a pilotos del nivel de Mansell, Senna o Hakkinen. Los medios hablaron de que nacía una leyenda y no se equivocaron. 27 años después Charles Leclerc cumple el mismo objetivo y en el mismo escenario.

El monegasco tiene eso que no se puede describir con palabras que se genera alrededor de un piloto que parece destinado a reinar en la Fórmula 1. No solo por su tremenda historia personal, sino también por lo que demuestra en la pista. Lo que hizo el sábado en clasificación solo lo puede hacer un fuera de serie. Endosar siete décimas a tu compañero y más cuando ese compañero es tetracampeón del mundo, es impresionante. En carrera esas diferencias también se plasmaron y en la Scuderia ya no les queda más remedio que apostar todo a su diamante.

En Bélgica, Sebastian Vettel pasó a un segundo plano y fue sacrificado por su equipo para dar el primer triunfo al de 21 años. Una maniobra que a principio de temporada quizá no hubiesen hecho. Esos fallos que les hicieron perder muchos puntos. Eso sí el trabajo de Vettel fue clave para lograr el triunfo, si el alemán no hubiese estorbado lo suficiente al inglés, posiblemente estaríamos hablando de un nuevo fracaso de Ferrari. "Ha sido una carrera muy difícil", dijo Leclerc. “El final de la carrera definitivamente no fue fácil. Lewis estaba llegando muy rápido, así que tuve bastante presión pero feliz de haberlo retenido”.

"Hemos estado luchando bastante con los neumáticos hacia el final", agregó, "pero mucho más feliz que lo que he hecho en Budapest por mi parte. He manejado mejor los neumáticos. Mercedes fue muy rápido en la carrera, ya lo esperábamos ayer, pero al final es un buen fin de semana en cuanto al rendimiento, la pole y la primera victoria, así que estoy bastante satisfecho".

Triunfos agridulces

Leclerc aprovechó su triunfo para dedicárselo a Anthoine Hubert. No solo se la dedicó por ser compañeros en este deporte, para él significó algo más. Ambos pilotos, separados por un año, habían compartido muchas batallas y momentos cuando eran niños en el karting antes de dar el salto a los monoplazas. Sus sueños eran los mismos, uno lo había logrado y el otro estaba cerca de conseguirlo.

Antes de la carrera se guardó un sentido minuto de silencio. Leclerc era el más afectado, pero sus ganas de ganar nunca disminuyeron. Fue volando para dedicar la victoria a su amigo. El recuerdo de su primer triunfo lo tendrá siempre, pero parece que la vida le ha guardado un destino cruel a toda la trayectoria del monegasco. Una vida de éxitos, pero acompañada por la tragedia.

Charles Leclerc perdió a su padre en 2017. Antes, a su amigo y padrino, Jules Bianchi. Y en momentos cruciales de su carrera deportiva. Leclerc luchó por el título en la Fórmula 2. Días antes de la carrera de Bakú, falleció Hervé. Su hijo lideraba el campeonato y decidió correr. “Tengo que ganar esta carrera, y después me iré a enterrar a mi padre". Charles logró la pole y la victoria en las dos carreras, aunque una sanción en la última le dejó en segunda posición. En su título más importante hasta la fecha no pudo celebrarlo como merece y ahora en otro de sus sueños cumplidos la tragedia vuelve a sacudirle.

La emotiva primera victoria de Leclerc en la F1 significa la primera también de un monegasco en el gran circo. Además pone picante en el duelo con su compañero en la clasificación de pilotos. Ya está a solo 12 puntos de Vettel. La semana que viente toca Monza, casa de Ferrari, un lugar donde el alemán puede recibir la estocada definitiva y los tifosi coronar a su nuevo rey.

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