MCLAREN PERDÍA EL QUINTO EN LA ÚLTIMA VUELTA

Carlos Sainz, o cuando la vida se trata de algo más que dar vueltas a un circuito de carreras

McLaren recibía un duro recordatorio de que el cuarto puesto del campeonato no está asegurado. Pero en el contexto del fin de semana belga, todo pasaba a un segundo plano

Foto: Carlos Sainz no pudo dar ni una vuelta del Gran Premio de Bélgica (McLaren)
Carlos Sainz no pudo dar ni una vuelta del Gran Premio de Bélgica (McLaren)

Lo de ayer todo pone en perspectiva, en comparación a lo que una familia ha pasado y la comunidad de las carreras no es nada, es un mal día en la oficina. No ha sido nuestro fin de semana, pero hay que poner todo en perspectiva, ha habido mucha gente que ha tenido un día peor que el mío”. Efectivamente, la competición automovilística sacó su semienterrada guadaña este fin de semana el Gran Premio de Bélgica de Fórmula 1, recordando a todos esa angustiosa aunque camuflada proximidad. Nada comparable con el infortunio deportivo que también deparan las carreras.

Pero a la desazón anímica provocada por el accidente mortal de Anthoine Hubert, a McLaren también se le recitaba otra onmipresente lección: cómo de la euforia se muerde el polvo sin solución de continuidad. McLaren llegaba a Spa instalado en la satisfacción y la confianza de su magnífica temporada. Carlos Sainz en la primera vuelta. Lando Norris, en la última, con una inesperada quinta posición y diez puntos de oro en la mano. “No power”, impotencia total. “Éramos el coche más rápido del grupo medio”, confirmó un desanimado Sainz. Era este el triste regalo de cumpleaños para el madrileño. Pero como él mismo recordaba, otros habían tenido un día peor…

El gemido de Lando Norris

Tan solo una vuelta en los entrenamientos oficiales. Ni una el domingo. En tan pocas palabras podría resumirse el Gran Premio de Bélgica para Carlos Sainz. No muy diferente, sin embargo, al resultado global de Lando Norris a pesar de su gran carrera. Pero el batacazo dolía más porque el MCL34 había sido superado en pista por cuatro monoplazas el viernes para, con metamorfósis inesperada , convertirse en la máquina de pasadas carreras. El gemido de Norris por la radio una vez aparcado su monoplaza hablaba por sí solo. El aterrizaje de McLaren con la otra cara de la competición no pudo ser más violento en Spa.

Era horrible ver lo bueno que era el coche aunque yo no pudiera estar en carrera. Hubiera sido muy bueno para el equipo”, lamentó el madrileño. “Este circuito y el de Monza el año pasado fue muy mal para McLaren, digamos que no ha sido ninguna sorpresa, cuando se quita alerón trasero ya no se comporta como debería, o como se comporta en muchas carreras, así que digamos que no fue una sorpresa ingrata, Lando se quedó a una décima de la Q3. En mi caso, como era un poco más rápido que Lando, quizás con una décima hubiera pasado a la Q3. Pero tampoco ha sido un desastre. Hoy, con la bajada de las temperaturas, si hago una buena salida, nos podemos meter en carrera”, explicó Sainz en su análisis previo a la salida ante las cámaras de Movistar. Ni siquiera pudo arrancar para comprobarlo.

Pero Sainz, Norris, y el equipo comprobaron sorprendidos la transformación del MCL34. “Eramos la máquina más veloz del grupo medio, como hemos visto con la temperatura baja, el coche ha sido muy competitivo, 18 segundos por delante de Pérez, que es mucho…”, explicó el propio Sainz al terminar la carrera. “No podíamos imaginar el ritmo que teníamos hoy”, reconocía el propio Andreas Seidl. Pero quien compadezca la mala fortuna de Sainz más debería empatizar con Norris. No es la primera vez en 2019 que pierde un buen resultado sin responsabilidad por su parte, en su mejor primera vuelta de todo el año, con una carrera gestionada impecablemente por equipo y piloto, a punto de lograr el mejor resultado de su corta carrera en Fórmula 1.

Aquí nada está hecho

McLaren pudo ser quinto en meta por tercera vez consecutiva, pero el gancho fue al hígado de ambos pilotos. “La fiabilidad nos ha costado los diez puntos de Lando y los míos, que seguro que se hubiesen haber podido conseguir hoy con el ritmo que hemos visto tenía el coche”. A buen seguro, habrá tensas conversaciones entre los técnicos de McLaren y Renault este fin de semana. Después del juego de penalizaciones -que ni Sainz entendía el propio jueves, como dejaba entrever en sus declaraciones- los dos monoplazas sangraron por la misma herida -la unidad de potencia- durante todo el fin de semana. Que te suministra tu principal rival en la lucha por esa cuarta posición.

El amargo batacazo de Spa servirá como moraleja para McLaren. A pesar de su rendimiento en la primera parte del campeonato, en Woking habrán recordado con la desazón belga que el cuarto puesto final sigue en el aire. “En lo que se refiere al grupo medio, tan igualado como está, si pierdes el foco, rápidamente te metes en problemas y presión hacia final de año”, avisa y repite Sainz, para insistir en que McLaren se aleje de la complacencia y siga evolucionando el MCL34 hasta final de año para no perder terreno. “No creo que vayamos a escaparnos de esa clase media en la segunda parte de la temporada”, insistía en agosto una y otra vez. El viernes, en Spa, se comprobó nuevamente esa cierta esquizofrenia de rendimiento en el MCL34. El domingo, el fatalismo de las carreras, porque cuando el coche se toma la pastilla, es el motor el que te deja tirado. Aun quedan ocho carreras…

Pero no ya para Anthoine Hubert. Salir a la pista a competir después de acompañar a la madre del piloto francés, casco de su hijo en la mano, no puede dejar indiferente. "Sí, es nuestro trabajo, nuestra profesión y nuestra vida, pero también es competir con coches dando vueltas en círculos", relativizó Daniel Ricciardo al terminar la carrera. La mejor lección del Gran Premio de Bélgica. El resto tiene arreglo. Recordarlo también es un buen regalo de cumpleaños.

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