OTRA NUEVA REMONTADA DEL PILOTO ESPAÑOL

Cuando Daniel Ricciardo le 'acarició' a Carlos Sainz su 'caja de cambios'. Y dos veces

El piloto español volvió a ganar en la "Fórmula 1 B' tras aprovechar la salida del coche de seguridad y defender la sexta posición frente al ataque final del australiano

Foto: Carlos Sainz volvió a hacer magia un domingo. (EFE)
Carlos Sainz volvió a hacer magia un domingo. (EFE)

Carlos Sainz y Lando Norris eran entrevistados por Movistar antes de la carrera frente al garaje de Renault. En ese momento pasó Daniel Ricciardo, que se agachó por debajo de la cámara lo suficiente como para dar un toque inesperado en la ‘caja de cambios’ del piloto español. O sea, en sus partes. Sainz tras ese gesto tan propio en semejante trance, salió tras el australiano para devolvérselo con una patada en el trasero. Más tarde, Noemí de Miguel le preguntó a Ricciardo: "¿Por qué le has dado ese 'toque' a mi piloto?". "Para ver si estaba despierto", contestó jocoso el incorregible Ricciardo. Al final del Gran Premio de Gran Bretaña pudo comprobar de primera mano hasta qué punto el español estaba despierto. A su costa.

Carlos Sainz sigue en una racha dulce. "No sé qué decir", respondió por la radio a las felicitaciones de su ingeniero al caer la bandera a cuadros, con la adrenalina aún chorreando. De repente, el piloto se puso a cantar por la radio la canción de Sade, 'Smooth Operator', por su satisfacción para gestionar tan intenso final de carrera. El español ha protagonizado en dos semanas otras tantas remontadas, y si la fortuna le acompañó esta vez con el coche de seguridad, su defensa ante Ricciardo reivindicó su actuación global tras unos entrenamientos para olvidar. A pesar de contar con un Renault más rápido, al final Sainz le devolvió la ‘caricia’ al australiano. "Aún me dolía el derecho en las últimas doce vueltas...", le lanzaba a Ricciardo a través de las redes sociales un socarrón Sainz.

Para empezar, la arrancada

El sábado no solo estaba nublado en el cielo de Silverstone. También el ánimo de Sainz, fuera del Q3 mientras que Norris lo lograba con facilidad. Se cernía sobre Sainz una delicada derrota en casa de McLaren. A fin de cuentas, en Austria se trató de una penalización, pero en Silverstone faltaba ritmo. Sin embargo, el traspiés sirvió para confirmar esa resiliencia que está distinguiendo a Sainz, así como su capacidad para optimizar las diferentes fases de una carrera. Sus remontadas comienzan a decir algo de su perfil como piloto.

Para empezar, las arrancadas. Habría que rebuscar un gran premio en 2019 sin ganar posiciones en la salida. Resultaba imperativo liderar el grupo perseguidor de quienes salían con neumáticos blandos en el primer relevo.Para ello había que liquidar a los Alfa Romeo cuanto antes. Dicho y hecho, y de una tacada. Luego, el español se dedicó a gestionar sus primeros neumáticos con precisión de cirujano, Tanto, que ni siquiera hubo que cubrir la parada de Sergio Pérez, y pudo seguir en pista aprovechando su ritmo con varias vueltas rápidas. "Y luego el bonus del coche de seguridad, pero la carrera ya estaba yendo muy bien". ¿Hásta dónde, sin la neutralización tras el incidente de Giovinazzi?

La cara de la cruz

La salida de un coche seguridad aleatorio es una bomba cuya onda expansiva noquea a algunos y da oxígeno a otros. Fue este último el caso de Sainz, aunque como reverso destrozó la carrera de Norris ante su público. El español incluso salió por delante de su compañero al cambiar neumáticos. Aquí entró en juego el magnífico trabajo como equipo que McLaren está llevando a cabo esta temporada. El británico tenía a Sainz delante de su alerón y al más veloz Ricciardo por detrás. Le pidieron que se sacrificara, y el tiempo que Norris mantuvo a su estela al Renault pudo resultar vital para Sainz. "Una puerta se cierra mientras otra se abre", reconocieron con flexibilidad en McLaren.

Pero si se benefició en esta ocasión del coche de seguridad, Sainz también se ganó el sueldo en recta final de carrera. A igualdad de neumáticos –ambos habían parado con el coche de seguridad–, pero mayor velocidad punta del Renault y el DRS a favor, el McLaren se antojaba un blanco fácil para el monoplaza francés en las últimas 12 vueltas. Al terminar, el propio Norris reconocería hasta qué punto los Renault superaban a McLaren en carrera este fin de semana. Sin embargo...

"Con todo lo que tenía"

El box de McLaren era un manojo de nervios cuando constataron que Ricciardo era más rápido en el primer sector y Sainz en el segundo. El duelo se convirtió en un tenso toma y daca donde cada piloto intentaba aprovechar sus fortalezas y las debilidades del rival. "Íbamos perdiendo mucho tiempo de la siete a la once, y con el rebufo y el DRS era muy difícil mantenerle atrás", explicó Sainz. "Tenía que recargar en las rectas donde él se acercaba. He tenido que pensar mucho encima del coche para poder acabar delante de él”. Ricciardo le tiraba una y otra vez su monoplaza. Bajo semejante presión, un posible error de Sainz habría desinflado la imagen global de una carrera magnífica. No fue el caso.

"He rodado con todo lo que tenía, como en una vuelta de entrenamientos, bueno, incluso mejor por cómo fuimos el sábado", resumía Sainz sobre ese duelo final. A la postre, salvó el tropezón del día anterior, dejó a Renault nuevamente por detrás y lideró a McLaren otro fin de semana. Tras diez carreras, el español sigue comandando en la 'Fórmula 1 B', con cuatro victorias de siete tras aquella desafortunada racha de comienzo de temporada. En Silverstone, con Daniel Ricciardo acariciando por segunda vez la ‘caja de cambios’ de Sainz. O para ser más exactos, la de su McLaren.

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