UN RENDIMIENTO DE MAL EN PEOR

El Carlos Sainz más desconcertado tras la peor clasificación de la temporada

Carlos Sainz no mostró en Silverstone la misma confianza y ritmo el sábado que en las dos pruebas anteriores, y cayó ante Lando Norris sin entender las razones

Foto: Sainz caía ante Lando Norris y otros monoplazas teóricamente más lentos en las últimas carreras. (McLaren)
Sainz caía ante Lando Norris y otros monoplazas teóricamente más lentos en las últimas carreras. (McLaren)

"No estoy sorprendido", le decía a su ingeniero un decepcionado Carlos Sainz cuando aquel le comunicaba su posición final en los entrenamientos del Gran Premio de Gran Bretaña. En términos relativos, quizás los peores del año en el contexto de la progresión de McLaren en las últimas carreras y la referencia final (octavo) de su compañero de equipo, Lando Norris.

El viernes, Sainz insinuó veladamente que el tema podía estar crudo a una vuelta el sábado. Y se confirmaron sus temores en el peor de los supuestos. En general, el español no tenía su monoplaza por la mano como Norris, casi siempre un paso por delante. Pero la situación se despeñó en los momentos decisivos. "Ha sido un fin de semana difícil para mí, nunca sentía la parte trasera del coche", dijo. Aunque Sainz se muestra más confiado para la carrera, el mal sabor de boca de caer ante su compañero en casa de McLaren no se lo quitaba nadie.

El desconcierto de Sainz

Sainz está afrontando una intensa rivalidad con Norris los sábados. El británico recordó recientemente que su rendimiento a una vuelta siempre ha sido un pilar básico en todas las categorías en las que ha competido. En la Fórmula 1, el parcial con Sainz hasta el momento se decanta a su favor (7-3), aunque estaría más igualado con las dos citas (Australia y China) en las que Sainz vio frustrada su vuelta final al encontrarse con otro monoplaza. Pero ello no oculta la velocidad de un piloto que sigue sorprendiendo en su debut en la Fórmula 1, como confirma su entrada en la Q3 en siete de las diez carreras celebradas hasta el momento.

Pero en esta ocasión Sainz se bajaba de su monoplaza desconcertado como en ninguna otra sesión de la presente temporada. El tiempo en la primera vuelta de la Q1 podría haberle permitido entrar en la Q3. Sin embargo, en todos y cada uno de los siguientes intentos sus tiempos fueron empeorando. "Hice un 26.2 con el primer juego, luego un 26.3, un 26.5 y al final un 26.7. Así que cada vez iba más lento sin saber por qué". Quizás influyera un cambio final de reglajes entre los últimos libres y la sesión clasificatoria (barra y alerón) para buscar ‘sentir’ el tren trasero y que se convertiría en una vuelta pasada de rosca.

"Normalmente mejoras medio segundo entre la Q1 y la Q2, pero yo perdí medio segundo", añadió tras una sesión en la perdió paulatinamente adherencia. "Me di cuenta inmediatamente en la curva tres de que no sentía el tren trasero. Sabía que iba a ser una vuelta complicada, y fue como una bola de nieve hacia el desastre. Es difícil de entender, no era una sorpresa porque ya era complicado (mientras estaba en la pista), pero tenemos que explicarnos por qué semejante desastre con que el equilibrio del coche cambiara tanto durante los entrenamientos". De ahí también el error cometido en la última vuelta de la Q2. que agravó la situación. "No había ritmo tampoco para pasar a la Q3 y esa vuelta ya era demasiado mala. En las enlazadas lo único que hice es hacerlas todavía peor".

Como en Austria

Pero McLaren tampoco ejerció como cuarto monoplaza en Silverstone ni siquiera con Lando Norris, que fue embutido entre los dos Renault. El británico tampoco se mostraba satisfecho de su rendimiento en la parte final, a pesar de su magnífico octavo puesto. "El viento complicó las cosas, cambió entre la Q1 y la Q2, y por alguna razón tenía problemas con el coche y no pude mejorar como hicieron otros".

Si el viernes Sainz llamaba la atención sobre la igualdad a una vuelta con varios monoplazas, el resultado incluso fue peor de lo esperado. Pero también destacó el esperanzador ritmo de carrera que evidenciaron las tandas largas. "Aunque los entrenamientos van a ser a la décima, en carrera tenemos un poco más, a ver si lo podemos utilizar", dijo en referencia al rendimiento de las evoluciones aerodinámicas introducidas en Silverstone y a la información recogida el viernes. Porque no entrar en la Q3 ahora puede aportar una ventaja añadida. Los neumáticos (especialmente el delantero izquierdo) sufrieron con el compuesto más blando, el que teóricamente habría utilizado en el primer relevo de haber entrado en la Q3. Por ello, partir desde la 13ª posición permitirá descartarlo, lo que supondría una ventaja estratégica al alargar el primer relevo, beneficiado si arañara algunas posiciones en la arrancada. "Mañana debería ser mejor, pero desde luego hoy no estoy contento", dijo Sainz. Como en Austria, vamos. Toca el mismo trabajo.

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