tercer motor en ocho carreras

La cruda realidad de Red Bull o cómo Honda hipoteca su temporada

La cruda realidad ha llegado a Red Bull antes de la octava carrera con un monoplaza mucho más lejos de la cabeza que el del año pasado y llegando a Francia montando el tercer motor en ocho carreras

Foto: Max Verstappen en acción durante el GP de Canadá. (EFE)
Max Verstappen en acción durante el GP de Canadá. (EFE)

Después de 82 grandes premios Honda logró subir al podio a uno de sus monoplazas en el Gran Premio de Australia. Los japoneses volvieron a sentir un éxito en la Fórmula 1 después de sus cuatro años para olvidar gracias a Red Bull y Max Verstappen. Un gran logro que sirvió no solo para remarcar que ya estaban preparados sino también para sacar pecho frente a McLaren. Pero la cruda realidad les ha llegado antes de la octava carrera. Un monoplaza mucho más lejos de la cabeza que el del año pasado y a Francia montando el tercer motor en ocho carreras. Un cambio que deja a sus pilotos al borde del precipicio.

Honda sigue trabajando a destajo en su unidad de potencia y cada poco tiempo introduce actualizaciones para mejorar el rendimiento de su monoplaza con el objetivo de recortar terreno a Ferrari y Mercedes. En el Gran Premio de Canadá sufrieron más de lo esperado y es por ello que no hayan decidido esperar para montar el tercer motor de la temporada en tan solo ocho carreras. Honda ya había anunciado que su plan para 2019 era la de evolucionar el motor tanto como fuera posible, dejando de lado las consecuencias de las sanciones que serían aplicadas.

El cambio se hará en todos sus coches salvo en el de Alexander Albon. Las principales mejoras estarán en el motor de combustión y en el turbo. Sumarán el tercer cambio en estos dos apartados, el máximo posible para todo el campeonato. "En el circuito de Paul Ricard vamos a montar una Spec 3 actualizada de nuestro motor en los coches de Max, Pierre y Daniil. Los cambios con respecto a la anterior especificación están principalmente en el motor de combustión y en el turbo", anunció Toyoharu Tanabe, Director Técnico de Honda, en el previo de la marca japonesa. “Los datos de nuestro banco de pruebas muestran un aumento de potencia con respecto a la versión anterior, sin embargo, sabemos que aún no hemos igualado las cifras de los fabricantes que actualmente lideran el campeonato. Pero es un paso en la dirección correcta y continuaremos con nuestro desarrollo durante el resto de la temporada, empleando los recursos de toda la compañía".

Temporada de transición

Este movimiento deja contra las cuerdas a Red Bull. Un nuevo cambio en cualquier parte de la unidad de potencia supondrá sanción y, teniendo en cuenta el ritmo que llevan, Max Verstappen y Pierre Gasly tendrán complicado evitar sanciones durante lo que queda de temporada. Daniil Kvyat ya incurrirá en una sanción en parrilla como resultado del cambio.

"No es un secreto que debemos progresar, pero eso ya lo sabíamos a principios de año. Así que eso no es un gran shock. Creo en nuestro proyecto con Honda. Trabajamos duro para mejorar el rendimiento. Veremos en qué posición estamos en las próximas carreras. Con más potencia y un mejor equilibrio en el coche, puede ser muy diferente", comentó Verstappen.

A pesar de la confianza ciega en Honda, en el equipo no deben estar muy contentos con la temporada que están haciendo si han decidido este cambio drástico sabiendo lo que ello significa. Con McLaren la presión fue inmensa por las necesidades de tener un monoplaza ganador desde el primer día. Algo similar ocurrirá con Red Bull. Christian Horner y Helmut Marko son dos de los dirigentes más duros y exigentes y, por si fuera poco, tienen a uno de los pilotos con la paciencia más escasa. Solo hay que ver como acabaron con Renault la temporada pasada. Esta primera temporada y con solo ocho carreras parece que la paciencia aguanta y confían en el proyecto, pero el propio Verstappen ya aprovecha cualquier momento para pedir más a los japoneses tras sentirse impotente en la pista y no sumar victorias.

Max Verstappen durante el GP de Canadá. (EFE)
Max Verstappen durante el GP de Canadá. (EFE)

Cinco años de espera

La escudería de bebidas energéticas cuenta con dos podios en siete carreras, tres sino habrían sancionado a Verstappen en Mónaco, pero todavía les falta bastante para llegar a la altura de Ferrari y Mercedes. El año pasado a estas alturas ya sumaban dos victorias por lo que el paso atrás ha sido claro.

Honda se escuda en recordar que esta es una temporada de transición para presentar evoluciones y atacar el título en 2020. La cruda realidad para ellos es que están repitiendo la misma historia que con McLaren y Toro Rosso. El año pasado usaron a los de Faenza como banco de pruebas. Fue otra temporada batiendo récords en lo negativo siendo el equipo que más elementos del motor cambió con diferencia. Por este motivo, lo que se esperaba de esta temporada era poco alentador y, a pesar de empezar con buen pie en Australia, ya empieza a coger un color muy oscuro con la llegada de esta tercera especificación antes de tiempo.

En la escudería austríaca esperan que este cambio sea clave para acercarse a la cabeza, porque Red Bull no solo está mirando Francia, sino también al gran premio que llega la semana que viene. Austria, casa de Red Bull, y donde Verstappen sumó su primera victoria de la temporada 2018.

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