NOVENO A TRES VUELTAS PARA TERMINAR

"Dejadme solo, necesito concentrarme". Por qué Sainz se quedó sin puntos

A diferencia de Mónaco, varios momentos clave del fin de semana dejaron a Sainz y McLaren sin puntos en una de las mejores pistas para el MCL34 hasta el momento

Foto: Carlos Sainz remontó hasta la novena posición, que perdió en las últimas vueltas al quedarse sin neumático (McLaren)
Carlos Sainz remontó hasta la novena posición, que perdió en las últimas vueltas al quedarse sin neumático (McLaren)

“¿Cuál es el ritmo de Stroll?” preguntaba Carlos Sainz a su ingeniero a menos de diez vueltas para terminar el Gran Premio de Canadá. “1.16.5, la diferencia con Stroll son cinco segundos” contestaba Tom Stallard. El piloto español era noveno en esos momentos, los más tensos de la prueba. “Ok, lo he pillado dejadme solo ahora, necesito concentrarme”, respondió el piloto español antes de afrontar los compases finales de la carrera. No pudo ser.

Todo empezó con “el mejor viernes del año”, como recordaba Sainz el primer día, pero terminó a cero en uno de los mejores circuitos para McLaren en la presente temporada. En el plazo de dos semanas, piloto y equipo han visualizado cómo el resultado final de un gran premio es el producto de infinidad de factores encadenados a lo largo de un fin semana que, en un mundo brutalmente competitivo, marcan diferencias abismales al caer la bandera a cuadros.

Así, mientras en Mónaco Sainz y McLaren optimizaron al máximo con cada posible opción, en el Gran Premio de Canadá ocurrió todo lo contrario. Como en el tenis, cuando la pelota pega en la red, flota en el aire y puede caer de un lado o de otro. Para ganar, o perder. En Montreal, cayó siempre del lado equivocado. "Hoy no hemos podido mostrar el ritmo que teníamos".

En carrera, una lámina de visera

Si en los clasificatorios de Mónaco todo fueron aciertos, en Montreal los errores decidieron. Uno, del piloto al intentar arrebatar a Renault la séptima posición de Hulkenberg. En la Fórmula 1 actual la ventaja de la posición en pista -y de parrilla- resulta crucial. Por ello, cuando el equipo no avisó a Sainz de la llegada de Albón acabó de rematar parte de la carrera ya antes de iniciada. Tres puestos más que anularon de una tacada la ventaja de entrar en el Q3. Las fichas de dominó caen una detrás de otra.

En la carrera, la pelota siguió pegando en la red, pero cayendo del lado de Sainz. “Un tear-off (película de protección que un piloto se quita de la visera para limpiarla) de otro piloto nos ha cambiado la carrera”, explicaría después el piloto, “hemos tenido que parar en la vuelta 3 para quitarlo de un conducto de frenos”. Por un momento, parecía que el equipo británico jugaba a la contra con la estrategia al parar muy pronto a su piloto para hacerle rodar con aire limpio. A fin de cuentas, el ritmo en tandas largas de Sainz el viernes había sido realmente bueno. Eran 67 vueltas de neumáticos por delante, pero quizás se trataba de un audaz golpe de mano. Pero la razón sería otra, y forzada. Sin embargo…

Porque, con aire limpio, Sainz comenzó a volar. Se trataba entonces de buscar el ‘undercut’ a una cantidad enorme de rivales. Algo que fue logrando paulatinamente. Tanto Stallard como el propio piloto se lanzaban mensajes de ánimo. “¡Vamos, Vamos”, se repetían el uno al otro según adelantaban rivales tanto física como virtualmente. Piloto y equipo comenzaron a soñar con los puntos. Y llegaron a ellos.

Sin la suela de los zapatos

Sainz iba consultando con Stallard el estado de los frenos y éste le animaba con el de los neumáticos cuando se acercaba la treintena de vueltas. En un momento dado, en la distancia, Sainz iba incluso alcanzando a Gasly. Empezó a sufrir algunos problemas con el reparto de frenada, pero podía gestionarlo. La lección del abandono Lando Norris había sido importante para McLaren. “La gestión del neumático es muy buena, estamos contentos con el plan. Sigue así, haciendo lo que haces, evita el sobreviraje si puedes cuidar las gomas, podremos usarlas al final de la carrera”, le animaba Stoddart. “Tenemos buen ritmo”, llegó a confesarle Sainz por la radio. El español era noveno virtual que se convirtió en real cuando paró en boxes Lance Stroll…un piloto que se había quedado en el Q1 el sábado.

Sainz comenzó a tener problemas más serios con los frenos en el tren delantero. Todavía seguía en los puntos, pero eran peores con un neumático que comenzaba a perder eficacia. “Otros pilotos también están teniendo problemas con el bloqueo de frenos delante, animo, concéntrate”, le intentaba animar Stallard desde el muro de boxes. Llegaría luego ese “dejadme solo durante un rato de Sainz” para defender los puntos en esas últimas vueltas. Pero vueltas después sonó un lacónico mensaje: “Chicos, imposible, los neumáticos están acabados” sentenciaría Sainz. El McLaren se convertía en un pato sentado para Stroll, con compuesto más blando y fresco que el español, forzado a parar en la tercera vuelta. En cuestión de segundos y a falta de tres vueltas se habían evaporado los puntos, rematado por Daniil Kyvat.

Sainz no tuvo suerte en Canadá. (EFE)
Sainz no tuvo suerte en Canadá. (EFE)

Así se escribe la F1, para todos

De viernes a domingo, cada gran premio se conforma con infinidad de momentos aparentemente aislados que, luego conectados como una línea, definen el resultado del fin de semana: una pasada de frenada, no avisar al piloto de que te llega un rival por detrás, una sanción que te ponía a tiro de rivales más lentos todo el fin de semana, una visera que se mete en el conducto de frenos.... Toro Rosso ganó sus puntos el domingo cuando forzó a toda costa la sanción el sábado, por que fue precisamente Daniil Kyvat quien le sacó de ellos a Sainz. ¿Habría alcanzado el español a Hulkenberg el sábado sin su error? ¿Habría puntuado sin los tres puestos de parrilla de sanción? ¿Y si no hubiera entrado esa lámina en el conducto de frenos que le hizo llegar sin suela en los zapatos en las últimas vueltas? Así se escribe cada carrera de Fórmula 1. Para todos.

“Undécimo Carlos, gran pelea. Muy difícil todo al tener que parar tan pronto en la carrera. Hiciste un gran trabajo” le animaba Tom Stallard a su piloto al finalizar el Gran Premio de Canadá. Hiciste un buen trabajo”. La respuesta del piloto fue muy escueta y de nuevo lacónica: “Thank you guys, but not happy". Esta vez, después de pegar en la red, le pelota había caído en su propio campo.

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