gran rendimiento del piloto de mclaren

Por qué los adelantamientos de Carlos Sainz son algo más que "coj..."

El sexto puesto de Sainz en Mónaco fue el resultado final de un conjunto de actuaciones decisivas del español en diferentes momentos del fin de semana del GP de Mónaco

Foto: Carlos Sainz este fin de semana en el GP de Mónaco. (@McLarenF1)
Carlos Sainz este fin de semana en el GP de Mónaco. (@McLarenF1)

Quien conozca el perfil y trayectoria de Andreas Seidl tomaría nota de ese singular abrazo que dio a su piloto tras la carrera. El nuevo responsable de McLaren gestionó el programa de Porsche en el WEC y Le Mans con puño de hierro y guante de seda con todos los éxitos posibles. Seidl valoraría como nadie la intrahistoria vivida durante tres días en este Gran Premio de Mónaco donde Carlos Sainz visualizó la imagen que necesita y comienza a forjarse en la Fórmula 1. Luego, lo remataría el jefe Zak Brown en Twitter. "Gran primera vuelta de @carlossainz55 en Casino Square" #cojones".

Porque su trayectoria con McLaren y las calles del Principado confirmaron que su bola de nieve comienza a rodar, en un trazado donde el piloto aporta un superior porcentaje personal al rendimiento de su monoplaza. En un fin de semana absolutamente crucial para McLaren tras las heridas abiertas en las 500 Millas de Indianápolis. Porque tanto para Sainz como para McLaren el sexto puesto de Mónaco fue algo más que un magnífico resultado.

“Quién me iba a decir a mí que después de acabar el 15º en los libres tres iba a acabar el mejor del resto, en sexta posición…”. Sainz se sorprendía recordando los momentos vividos este fin de semana, sin olvidar esa sesión -la primera del jueves- perdida frente a sus rivales, a partir de la cual piloto y equipo se desplomaron en caída libre. Por semejante perspectivas, el Gran Premio de Mónaco ha supuesto una inyección de moral para una organización que tanto la necesitaba, y un espaldarazo al liderazgo que Sainz está cuajando en McLaren.

El pase de pecho a Toro Rosso

El propio Andreas Seidl reconocía el sábado la capacidad del equipo técnico de McLaren para corregir con serenidad el tiro tan desviado con la puesta a punto del MCL34 para el sábado. Tanto Sainz como Norris salieron noqueados en sus sensaciones hora y media antes del cónclave crucial que es la sesión clasificatoria en Mónaco. Fue a partir de aquí donde el español cogió el toro por los cuernos en esa intrahistoria con momentos decisivos que forjaron el resultado final.

Sainz aludía a su magnífica vuelta final en el Q3, pero también cuajó dos sensacionales primeros giros en el Q1 y Q2 dadas las circunstancias del momento y el estado de la pista. No solo remató la jugada en el Q3 “partiendo por la mitad a los dos Toro Rosso, que estaban a más de medio segundo en los libres 3”, como apuntó el sábado. Es que los partió del todo en la primera vuelta. Si adelantar en Mónaco es un suplicio, lograrlo en la subida al Casino es prácticamente imposible. Pero dos a la vez... “Aún podemos ganar mañana un par de posiciones”, aventuraba Sainz el sábado. En la primera vuelta.

"Siempre quiero atacar al comienzo, porque salir a una carrera defendiendo es lo peor que puedes hacer con tu estrategia y tu autoestima”. Eran palabras suyas antes del Gran Premio de Mónaco de… 2017, donde perdió un podio con Toro Rosso por las paradas en boxes. Efectivamente, Sainz se sacó de la manga una doble maniobra en un lugar inverosímil en Mónaco para robar la cartera a Toro Rosso. “Probablemente fue uno de los mejores adelantamientos de mi vida”.

Un McLaren impecable

Tras los pases de pecho del piloto, entró en juego el equipo. El muro dejó en pista a Sainz mientras Hamilton y compañía entraban en boxes con el coche de seguridad. Los estrategas de McLaren podían así subirse a cualquier rama del árbol de decisiones que la carrera abría con la lluvia u otra posible interrupción. Luego, llamaron a Sainz en el momento oportuno para defenderse de Kvyat. El piloto hizo la vuelta rápida de carrera en ese momento para dejar al ruso detrás al retornar a la pista, justo unos pocos metros por delante del Toro Rosso. Crucial fue también para ello que los mecánicos de McLaren lograran la parada más rápida de la carrera. Luego se trató de controlar la pelota hasta el final del partido.

Como bien recordaba Sainz, la Fórmula 1 es caprichosa. Y cuando un piloto no aspira al podio la percepción de su rendimiento real queda oculta para el gran público por infinidad de condicionantes que no trascienden. Por esta razón, solo la consistencia de resultados permite que los focos apunten al protagonista. Si fuera cierto el adagio de que no hay una segunda oportunidad para una primera buena impresión, Sainz hubo de remontar el desafortunado arranque de temporada en Australia, Bahrein, y menor medida en China: frustrado por coches más lentos en el Q2, pinchando con Verstappen al luchar por el quinto puesto en Shakir, el golpe de Kvyat en Shanghai, además dos averías mecánicas.

"Estoy seguro de que los buenos resultados llegarán. Tenemos un buen coche, seguro, sólo necesitamos tener paciencia. Trabajo duro, dedicación y una buena actitud siempre compensan, así que en algún momento la suerte volverá a nosotros y conseguiremos puntos”, declaraba tras el Gran Premio de China. Hoy, McLaren es cuarto en Constructores y Sainz séptimo en la clasificación de Pilotos a pesar de las tres carreras perdidas. “Si te soy sincero, no esperábamos que Carlos fuera tan rápido tan pronto, desde el primer día, nos ha sorprendido su velocidad y conocimientos técnicos”, confesaba en privado Zak Brown tras comprobar internamente el trabajo del piloto español. Tras la humillación de Indianápolis, McLaren necesitaba sacar la cara. Dentro de la organización y de puertas para afuera. Y tras este Gran Premio de Mónaco Carlos Sainz ha de seguir surfeando en la cresta de esta ola buena para que los focos comiencen a apuntarle.

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