"EN EL EQUIPO TAMBIÉN HAY HÉROES"

Los 'idiotas' del esperpento en McLaren: por qué Fernando Alonso no corre las 500 Millas

Desorganización, descoordinación y falta de control del proyecto, sería el resumen del desastre de McLaren en estas 500 Millas de Indianápolis en las que no estará Fernando Alonso

Foto: Fernando Alonso en su McLaren de Indianápolis. (@McLarenIndy)
Fernando Alonso en su McLaren de Indianápolis. (@McLarenIndy)

La actuación de McLaren en las 500 Millas de Indianápolis tuvo momentos esperpénticos. Tanto en la pista con Fernando Alonso como entre bastidores. Se entienden mejor algunas de las escenas vividas esta pasada semana tras escuchar al propio Zak Brown, quien se ha encargado de dar luz a la historia interna de su equipo estos últimos meses.

Desorganización, descoordinación y falta de control del proyecto, sería el resumen del desastre. "No creo que fuéramos arrogantes, creo que no estábamos preparados. No merecíamos estar en la carrera y es nuestra culpa. Nos derrotamos a nosotros mismos".

Brown, buscando un volante

Una historia de despropósitos entre las que destacaba cómo el propio Brown tuvo que buscar un volante, sí, un volante, para los primeros entrenamientos en la pista de Texas. “No salimos hasta mediodía, nuestro volante no estaba hecho a tiempo. Era una cuestión de falta de preparación y capacidad organizativa. Ahí es donde todo se vino abajo, en la gestión. Zak Brown no tenía por qué estar buscando un volante por ahí”, explicaba el americano.

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McLaren había llegado a un acuerdo de colaboración técnica con el equipo Carlin, uno de los mejores de Europa, y presente en el IndyCar desde el año pasado. En esta estructura se apoyó el equipo británico para llevar a cabo el proyecto de las 500 Millas bajo la supervisión de Bob Fernley, fichado desde Force India. Pero Carlin decidió trabajar con tres pilotos más. “Estaba claro que no podían llevar adelante tres coches, y a nosotros”.

El monoplaza sin pintar

En Texas, el monoplaza sufrió problemas eléctricos que tardaron mucho en localizarse. El mecánico responsable fue apartado del equipo. Más problemas eléctricos impidieron rodar a Alonso el primer día en Indianápolis. Uno tras otro se acumulaban los incidentes, sin rápida respuesta. El tiempo en pista era crucial, pero se iba por el desagüe. Todo se precipitó al vacío con el accidente de Alonso.

McLaren había adquirido una unidad a Carlin que necesitaba ser repintada porque el color naranja original no se correspondía con el papaya corporativo. Después de los problemas de fiabilidad de los dos primeros días, llegó el golpe de Alonso. El coche accidentado, montado en Gran Bretaña tuvo que ser desechado y se acudió a la otra unidad, que todavía estaba en el taller de pintura. “Después del test tenía que haber sido repintada, pero aún no lo estaba cuando Alonso tuvo el accidente el miércoles”. El coche estaba a media hora del circuito, un mes después de que McLaren pidió que fuera repintado. En total, se perdió casi día y medio en montar esta unidad. Otros equipos con similares problemas habían tenido listos sus monoplazas en cuestión de horas.

El salto al vacío de Alonso

La historia no terminó aquí. En el Fast Friday, los entrenamientos del viernes, Alonso salió a la pista pero tenía un neumático pinchado. Algo increíble en los óvalos Se descubrió que se habían comprado sensores equivocados. Aún así, Alonso buscó completar las cuatro vueltas. Llegó el 'Last Row Shootout' del domingo, donde Alonso se jugaba el pase a la carrera. El equipo había cambiado radicalmente la puesta a punto, incluso con colaboración técnica de otros equipos. Alonso salía a la pista con un coche totalmente desconocido. Pero en los entrenamientos libres, su monoplaza tocaba el asfalto y dejaba una estela de chispas. Un error de puesta a punto increíble. Porque se confundió la conversión en pulgadas al sistema métrico usado por el equipo. Alonso tuvo cinco vueltas hasta que llegó la lluvia. Así salió a la pista para sus cuatro vueltas definitivas.

“Decidimos hacer un experimento por la noche, cambiamos todo en el coche porque pensábamos que necesitábamos algo diferente desde el punto de vista mental, para ir a la carrera con algo de confianza”, explicaba Brown. Aunque no sabíamos lo que el coche haría en la curva 1, porque aún así se va a fondo. Así que lo intentamos”. El piloto tenía la última palabra. “Gil y yo fuimos al motorhombre y le dijimos a Fernando “vamos a intentar esto, pero podría ir realmente mal. ¿Te sientes cómodo? Y Fernando dijo: “Vamos a por ello”", contaba el propio Brown. Se entienden así las palabras dedicadas a Alonso por parte de Gil de Ferran en la rueda de prensa. El piloto español había dado un salto al vacío en esas vueltas finales, sin saber qué podía encontrarse con el monoplaza.

"No activamos la alarma rápido"

Eso sí, luego se descubrieron más errores. “Teníamos un coche de 229 millas por hora, pero el monoplaza tenía relaciones de cambio para 227,5. Lo pusimos todo, se podía notar la ansiendad. Hubo auténtico heroísmo. No quiero que la gente piense que McLaren es un puñado de idiotas porque, aunque teníamos algunos, también teníamos verdaderas estrellas”. Sin citarla, Brown señalaba a la estructura de Carlin. Durante la semana de Indianápolis llamó la atención la ausencia del responsable, Bob Fernley. Ante el panorama visto en las semanas previas a las 500 Millas, Brown se lo había quitado de en medio. Al día siguiente de quedar McLaren fuera de la carrera, se anunció que no seguía en el equipo. De hecho, Brown lamentaba no haber dado antes a Gil de Ferran el control del equipo.

Brown lamentaba no haber tomado las riendas a tiempo. “Debía haber estado más cerca del proyecto de Indy, pero no podía comprometer mi tiempo al de la Fórmula 1”, se justificaba el americano. “A las 9.01 de la mañana, cuando no habíamos salido a la pista del primer entrenamiento es cuando comenzamos a fallar para las 500 Millas. No activamos la alarma suficientemente rápido, porque nos hubiéramos recuperado desde el primer test. Estoy enfadado conmigo mismo porque siempre estuve incómodo desde el primer test y debería haber seguido mi instinto para estar más involucrado”.

“Me siento obligado con los aficionados y patrocinadores, les hemos decepcionado”, explicaba Brown, “no cumplimos con nuestras promesas y creo que necesitan algo más que una disculpa. Habrá repercusiones para aquellos que no merecen trabajar para un gran equipo como McLaren. Analizaremos lo que hemos aprendido, y la lista es kilométrica. Espero que la gente aprecie que fuimos a por ello, que somos ‘racers’, y que Fernando es una estrella. No somos perdedores. Queremos volver”.

Fórmula 1
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