Un carácter especial

La lengua afilada de Niki Lauda de la que no se libraba nadie

Niki Lauda fue un genio como piloto, y como todos los genios tenía una personalidad especial. Con un carácter que no era del gusto de todo el mundo y que a veces cruzaba la línea

Foto: Niki Lauda no tenía pelos en la lengua. (Reuters)
Niki Lauda no tenía pelos en la lengua. (Reuters)

Niki Lauda fue un genio como piloto, y como todos los genios tenía una personalidad especial. Con un carácter que no era del gusto de todo el mundo y que a veces cruzaba la línea de la falta de educación. Pero el austriaco era así con todo el mundo y quizá sin esa actitud no hubiese llegado a lo que llegó en la Fórmula 1.

Una de las cualidades de Lauda es que nunca se guardaba lo que pensaba y muchas veces expresaba su opinión con palabras poco afortunadas para referirse a pilotos, equipos o ingenieros. A uno de los que más enfilado tenía era Fernando Alonso. El asturiano sufrió el carácter del austríaco y más, cuando era incapaz vencer con Ferrari, pero la realidad es que el asturiano y Lauda eran más parecidos de lo que ellos creían. Y gracias a su forma de ser, talento y competitividad, adquirieron ese carisma necesario para este mundo y, por eso, su nombre no se olvidará nunca en la Fórmula 1.

Una dimensión mundial y un carácter mítico que lo acrecenta el enfrentarse a uno de los accidentes más famosos de la Fórmula 1 donde casi pierde la vida. Sin oreja, un párpado destruido, piel de la frente y parte del costado derecho de su cara marcados inevitablemente por las quemaduras, y con cicatrices de por vida. Algo que le hizo aún más fuerte. "Sólo viví una sensación igual a la del accidente un día que fumé Marihuana". Una muestra más de su humor.

Aún así, esta forma de ser ya venía en su ADN. Agresivo y luchador por cumplir unos sueños que ni su familia pudo evitar que lograra a pesar de las trabas que le puso su padre en el camino. La mejor situación que define lo que es Niki Lauda fue en su salto a Ferrari. El austríaco tuvo las agallas de soltarle al gran Enzo Ferrari que su coche “era una mierda”. No tenía pelos en la lengua.

Sus críticas a los pilotos

Uno de los pilotos que más palos recibió de Lauda fue Fernando Alonso. Al austríaco le gustaban los pilotos luchadores, que no se quejaban y se centraban en pilotar, pero no veía al asturiano así, aunque realmente tengan dos personalidades muy parecidadas. "Alain Prost era un perro, pero Fernando Alonso es mucho peor. En vez de quejarse y lamentarse, que es lo que Alonso ha venido haciendo hasta el momento, todo lo que necesita es concentrarse en conducir más rápido. Alonso es egocéntrico, oscuro y malhumorado. Tiene un toque negativo. En Ferrari apenas acababa una carrera, empezaba a criticar: que esto o lo otro no iba bien, que había un problema, que no hemos ganado. ¿Cómo se puede levantar la moral de una escudería si su piloto sólo habla mal cada vez que puede?”.

El tres veces campeón del mundo nunca se mordió la lengua. Aún así, con sus virtudes y defectos, era muy querido en el mundo de la Fórmula 1 y el propio Alonso le recuerda con gran emoción. "Impactantes y tristes noticias esta mañana. Descansa en paz, Niki", escribió Alonso en su cuenta de Twitter. La muerte del expiloto austríaco ha supuesto una conmoción en el mundo de la F1.

Sebastian Vettel y Lewis Hamilton tampoco se libraron del genio de Viena. "Estos tipos no tienen ni idea. Pilotan karts y después pasan a la Fórmula 1. No saben más que acelerar y mover el volante, pero no desarrollan su personalidad. El único carisma que tiene un tipo como Lewis Hamilton es su novia". En el caso del alemán: "¿Por qué Vettel siempre se está quejando y refunfuñando? Se vuelve cada vez más molesto, ¿por qué es tan sensible? Nunca había sido así de malo antes. Las emociones le distraen de pilotar rápido y de centrarse en sus verdaderas batallas". Ningún campeón se libraba.

Frases para la historia

Niki Lauda sabía conjugar su carácter muy crítico e hiriente con frases que se volvieron célebres por su alto contenido cómico sin olvidar los palos a diestro y siniestro. Un ejemplo claro fue el recado que dejó a la Fórmula 1 actual. “Cualquier mono podría conducir una Fórmula 1 actual. Así que yo también”. Además del dinero que se mueve en el gran circo. “Vistos los salarios de los pilotos en la actualidad si yo fuese americano probablemente demandaría a mi madre por haberme tenido demasiado pronto”.

En 2002 dirigió la escudería Jaguar, donde coincidió con Pedro de la Rosa, sin gran éxito y, enfadado por el rendimiento de sus monoplazas soltó otra perla para la colección. “Espero que el coche médico no nos doble en la salida”. Lo que está claro es que nos ha dejado uno de los mejores pilotos de la historia pero también uno de los personajes que se quedan grabados en la memoria, y como decía el bueno de Lauda, “no es fácil ser perfecto, pero está bien que haya alguien que lo sea”.

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