FRACASO INESPERADO, PERO ANUNCIADO DÍA A DIA

Las 500 Millas de Indianápolis explotan la burbuja de Fernando Alonso y McLaren

No fue solo un problema puntual. El asalto de McLaren a las 500 Millas ofreció muchas debilidades y errores, y Alonso se llevó uno de los golpes más duros de su carrera

Foto: Fernando Alonso tendrá que demorar un año más su asalto a la triple corona. (McLaren)
Fernando Alonso tendrá que demorar un año más su asalto a la triple corona. (McLaren)

“Por favor, pensad por un momento en los equipos y pilotos que van a intentar clasificarse hoy para las 500 Millas de Indianápolis. Estuve en esa situación en 2002 ¡y apesta! Muchísimo más estresante que buscando la victoria en la última vuelta en 2012. Todos ellos estarán en o más allá del límite”. Antes de que la lluvia interrumpiera el Last Row Shot Out, el expiloto Dario Franquitti lanzaba en Twitter este mensaje. Pero nadie esperaba hace un par de semanas que en esa situación se encontrara todo un doble campeón del mundo de Fórmula 1 y ganador de las 24 Horas de Le Mans. Que cayó increíblemente eliminado. “Se acabó”, sentenció Alonso al ver entrar en la meta a Kaiser, el piloto que le eliminó por la mínima, en el último minuto del partido.

La de Indianápolis puede ser la victoria más importante de mi vida”, soñaba antes de acudir a sus segundas 500 Millas. Hoy, es una de las derrotas más dolorosas en su carrera. Porque el proyecto de McLaren ha resultado un fracaso espectacular, cuyas carencias comprometen su imagen y la del piloto español. ¿Y los patrocinadores, por ejemplo? Lo niegan desde el seno del equipo, pero McLaren subestimó el desafío de “la carrera más grande del mundo”. Tiempo habrá para comprobar el impacto de este fracaso en la estrategia futura de Zak Brown para McLaren Racing. Y en los planes del propio Fernando Alonso.

Un doble campeón, en la burbuja

Quién hubiera podido imaginar semejante desenlace. Uno de los mejores pilotos de las últimas décadas, de palmarés único, que venía de encadenar la victoria en Le Mans, Daytona y Sebring, se veía envuelto en uno de los momentos más dramáticos en el automovilismo internacional: estar subido a 'the bubble', la burbuja, como se denomina en el argot de la carrera a esa posición propia de los debutantes o de los lentos en Indianápolis, de los equipos modestos, de los aspirantes a una carrera que les perdona la vida en su última oportunidad. Explotó la burbuja e hizo saltar fuera de la carrera a un piloto que buscaba, nada menos, la triple corona.

Pocas veces ha vivido Alonso situaciones similares en su carrera deportiva. Pero el español se puso en manos de McLaren, dispuesto a afrontar el desafío de Indianápolis con un equipo independiente, apoyado técnicamente en una estructura —Carlin— que comenzó a rodar en el Indycar el pasado año. Con personal del propio McLaren y otros con experiencia en esta disciplina. Durante toda la semana se pudieron comprobar los mimbres tan pobres con los que se pretendía tejer semejante cesto.

Horas antes, al empezar los últimos libres, se veía a Alonso ponerse el casco y el Hans con gestos frenéticos y nerviosos antes de salir al decisivo Last Row Shootout. Zak Brown no negaba el rumor de que otros equipos rivales habrían ayudado a los ingenieros de McLaren. El expiloto canadiense Paul Tracy, comentarista de la NBC Sports, revelaba que el McLaren de Alonso incorporaba amortiguadores del equipo Andretti y puesta a punto de Penske. A las pocas vueltas se vio algo increíble en los óvalos: el McLaren echaba chispas al tocar en el suelo. Bien por una avería o por un reglaje defectuoso, Alonso escuchaba el mensaje inmediato: “Box, box, box”. El preludio del desastre.

Un día entero perdido. Y más

Las dos primeras jornadas en Indianápolis se perdieron por la falta de fiabilidad mecánica. El miércoles, Alonso comenzó a acumular vueltas, pero sus ingenieros no acertaban con el ‘dialing’ del monoplaza. Si en los óvalos es aconsejable un grado de subviraje (el coche tiende a irse de morro) para evitar el sobreviraje repentino (el coche se va de atrás y te manda al muro), el subviraje del monoplaza de Alonso no era precisamente ‘sano’. El dicho es irrefutable en los óvalos: “Hay dos tipos de pilotos: los que se han dado contra el muro, y los que se van a dar”. Ni el piloto con el mejor control del mundo puede evitar las limitaciones intrínsecas del coche en un óvalo y el piloto añadió su parte alícuota al desastre. Alonso entró el miércoles en ese grupo que ya conoce el muro. Fue el primero de todos. Otro mal presagio. En 2017 no sufrió el mínimo incidente.

El jueves, Alonso se ponía el mono a las 11 de la mañana para salir a la pista. Se lo tuvo que quitar. McLaren no fue capaz de tener listo el nuevo monoplaza en toda la jornada. Ese chasis principal cuidadosamente montado en Woking durante meses quedó inutilizado para montar otra unidad más ‘rústica’, y con un nuevo motor. Brown comentó que incluso habían tenido que traer piezas desde otras localizaciones fuera del circuito. Mientras tanto, el debutante Felix Rosenqvist se 'piñaba' poco después de Alonso. El equipo Ganassi tuvo lista su montura a la mañana siguiente. Alonso comenzó a exteriorizar sus pensamientos en los entrenamientos oficiales. “El equipo Juncos se estrelló ayer y estaba listo a las seis de la mañana. Es impresionante. Nosotros hemos sido un poco lentos con todo”.

El futuro de McLaren Racing

A pesar de sus infructuosos intentos, el ‘muleto’ tampoco permitió a Alonso la velocidad suficiente para entrar entre los 30 primeros. Sin olvidar el pinchazo sufrido en la primera parte de la sesión clasificatoria. “Los únicos que hemos pinchado”, se lamentaba irónicamente Alonso. Más madera. “Parece que la situación embarazosa continúa para McLaren”, explicaba uno de los comentaristas de la NBC Sports ante las imágenes del McLaren echando chispas y tocando el suelo antes del Shootout. Poco más tarde, la situación fue definitiva y terminalmente embarazosa.

“Competimos contra los mejores equipos, que llevan trabajando juntos durante mucho tiempo, y conocen muy bien de qué va esto”, explicaba Gil de Ferrán estos días. A fin de cuentas, es un ganador de las 500 Millas con Penske. "¡Lo sé, porque he formado parte de estos equipos!”. Entonces, ¿cómo y por qué McLaren ha afrontado las 500 Millas de Indianápolis con semejante debilidad? Tiempo habrá para asimilar el fracaso y sus consecuencias. Y hasta qué punto los accionistas del Grupo McLaren pararán los pies o no a los planes de diversificación futura de Zak Brown para el IndyCar, el WEC y el 24 Horas de Le Mans. Con la Fórmula 1 todavía como 'core bussines', pero lejos de la victoria.

De momento, solo flota en el aire una cruda realidad, una dolorosa verdad, y la anticipó el propio Fernando Alonso el sábado: “No teníamos velocidad. Si no nos clasificamos, es porque no nos lo merecemos”.

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