el toyota número 7 tuvo un fallo eléctrico

WEC | Fernando Alonso, con el Mundial en el bolsillo tras vencer en las 6 Horas de Spa

Fernando Alonso aspiraba a salir campeón del Mundial de Resistencia (WEC) en las 6 Horas de Spa y estuvo cerca de conseguirlo tras un problema con el otro prototipo de Toyota

Foto: El Toyota 8 de Fernando Alonso se llevó la victoria en Spa. (Twitter: @Toyota_Hybrid)
El Toyota 8 de Fernando Alonso se llevó la victoria en Spa. (Twitter: @Toyota_Hybrid)

Fernando Alonso aspiraba a salir como campeón del Mundial de Resistencia (WEC) en las 6 Horas de Spa después de anunciar su marcha de la competición y estuvo cerca de conseguirlo. El Toyota número 8 se llevó la victoria en una carrera que apenas duró tres horas para la marca nipona. El número 7, que rodaba con superioridad hacia la victoria que apretaba el campeonato, vio como un fallo eléctrico servía en bandeja el triunfo a su gemelo. Sebastien Buemi, Kazuki Nakajima y el español hicieron un trabajo perfecto, sin cometer errores, y ganaron la prueba para ampliar su ventaja hasta 31 puntos en el campeonato a falta de las 24 Horas de Le Mans y 39 puntos en juego.

Si en Sebring fue una victoria muy cómoda por las circunstancias, esta también podría serlo por las diferencias finales, pero las condiciones meteorológicas jugaron un papel fundamental en todos los equipos. La prueba estuvo en varias ocasiones parada por las fuertes lluvias e incluso nieve que ponía en peligro cualquier puesto por muy seguro que estuviera. La carrera se convirtió más en una batalla contra la pista que entre los propios coches.

El fallo del sensor en el sistema híbrido

Justo antes de cumplirse la mitad de la prueba, Kobayashi pasaba por el 'pit lane' y, cuando parecía una parada más, el Toyota número 7 se metió en el box. El japonés llegó a bajarse del coche y quitarse el casco: un fallo eléctrico puso en jaque el Mundial de Resistencia. Por suerte para el prototipo que marcha segundo en el campeonato, la incidencia se solucionó relativamente rápido. Un problema en un sensor del sistema de frenado electrónico. De esta manera, la carrera fue un paseo y solo la lluvia y la nieve pusieron algo de aliciente a un final en LMP1 que podría haber sido mucho más emocionante si se hubiesen encontrado los dos Toyota.

Esta fue la clave para que Fernando Alonso, Nakajima y Buemi cabalgaran con una relativa tranquilidad hacia la cuarta victoria de la temporada. El Mundial queda de cara para las 24 Horas de Le Mans y el asturiano sigue enterrando el gafe en este circuito, donde no ha conseguido ganar en su trayectoria en la Fórmula 1.

Los parones por la lluvia y la nieve

Las previsiones avisaban de la posibilidad de que llegara la nieve a Spa y esta no tardó ni 30 minutos en aparecer en una carrera donde primó la resistencia y la supervivencia como nunca. Las previsiones que manejaba la organización eran de lluvia ligera a partir de las 14:00h y de intensidad a partir de las 16:00h. Sin embargo, apenas dos vueltas después de darse la salida, todos los coches tuvieron que cambiar las gomas de seco por neumáticos de lluvia en una parada que perjudicó al Toyota de Alonso.

Los dos Toyota entraban a la vez para no arriesgarse a dar una vuelta más con los juegos de seco, pero no era algo que tuvieran previsto en el equipo. Solo tenían preparadas las gomas para el coche 7. El de Alonso fue el perjudicado y cedió más de quince segundos. No obstante, un coche de seguridad limitó los daños 25 minutos después. El safety car tuvo que hacer su entrada en pista en medio de una intensa nevada y ante la falta de visibilidad de los pilotos. Una vez relanzada la prueba, Buemi empezó a volar, presionó a un Mike Conway que falló y se hacía con el liderato de la prueba hasta aventajar en siete segundos al británico. Pero el coche de seguridad volvió a aparecer al tiempo que otro fallo en el paso por boxes del número 8 complicaba las cosas.

En Toyota decidieron hacer la parada del 8 a la vez que el coche de seguridad se encontraba en la pista, todo por un problema de gasolina. Por si fuera poco el tiempo perdido por este motivo, según salieron del 'pit lane', la lluvia volvió a hacer acto de presencia. Todo el mundo tuvo que montar los neumáticos de agua y el Toyota de Alonso tuvo que hacer otra parada diez minutos después. Buemi acababa a casi un minuto de la cabeza para dejarle un relevo complicado al piloto español.

El paseo envenenado de Alonso

Kamui Kobayashi y Fernando Alonso se subieron al Toyota 7 y 8, respectivamente. La distancia se había reducido a 43 segundos con la bandera verde. Pronto hubo un nuevo parón, este por los restos de un LMP2. Durante la bandera amarilla, Alonso hizo un trompo en Pouhon. Un fallo que el propio piloto no esperaba tener. "He tenido suerte. No puedo cometer estos errores de pilotaje. La próxima vez debo estar más centrado. La carrera aún no está decidida", comentó.

El japonés llevaba el peso de la carrera. Su ritmo era superior al del asturiano y su ventaja había crecido hasta los 53 segundos a falta de pocos minutos para cumplirse las tres horas de carrera, pero justo antes de cumplirse el ecuador la fiabilidad del 7 falló. El Toyota perdió 20 segundos en una sola vuelta y entró en el box con una avería en un sensor del sistema de frenado electrónico. Debido a este inconveniente perdieron cuatro vueltas con el coche 8, viendo como el sueño de la victoria se esfumaba. Después de algunos relevos entre Nakajima y Alonso, el español se quedó con la última tanda y cabalgó hacia la cuarta victoria de la temporada en un paseo envenenado por las cambiantes condiciones climatológicas que supo lidiar a la perfección.

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