FERRARI PRIORIZA A VETTEL SIN SER MÁS RÁPIDO

Ferrari o la casa de los líos: por qué Vettel o Leclerc debe ir a los leones

Ferrari vuelve a dar órdenes de equipo a Leclerc, aunque en esta ocasión Vettel no fuera más rápido que su compañero. En el equipo italiano se larva un conflicto de mayor alcance

Foto: Ferrari ordenó a Leclerc dejar pasar a Vettel en el Gran Premio de China. (Reuters)
Ferrari ordenó a Leclerc dejar pasar a Vettel en el Gran Premio de China. (Reuters)

"Charles, deja pasar a Seb". "¡Pero si me estoy marchando de él!". Ferrari se convirtió nueva e involuntariamente en otra reedición de 'La casa de los líos' en el Gran Premio de China. Porque no solo cayó estrepitosamente ante Mercedes (tres dobletes seguidos ya frente a dos terceros puestos), sino que sigue alimentando un globo de gas entre sus dos pilotos que acabará explotando esta temporada. Porque es la tercera vez en tres carreras que Charles Leclerc recibe órdenes a favor de Sebastian Vettel. En esta última, arrojando al monegasco a los leones.

El viernes, Ferrari disfrutaba del monoplaza más rápido. El domingo, tercero y quinto en la meta, por detrás incluso de un Red Bull. Después de tres carreras, el equipo italiano comienza a desangrarse en un doble frente. Por un lado, la impotencia contra Mercedes. Por otro, la defensa de un teórico líder (Vettel) que no acaba de plasmarse en el asfalto. El culebrón está servido en Maranello.

Peón de brega

Sería extraordinario poder ser testigo de las reuniones poscarrera de Ferrari tras el Gran Premio de China. Conocer la actitud y respuesta de Charles Leclerc entre bastidores. Al menos las conversaciones por radio y el desarrollo posterior de la carrera dejaron en evidencia el conflicto latente que Ferrari afronta con sus dos pilotos. En Melbourne, el monegasco obedeció, al contrario que en Sakhir —solo una avería mecánica le impidió ganar—, pero Shanghái volvió a obedecer. Y su carrera fue destrozada por el muro de boxes.

Primeros compases de carrera. Vettel pedía al equipo ordenar a Leclerc que le dejara pasar. El muro de Ferrari mostraba su desesperación ante el ritmo de Mercedes. Finalmente, cedió. Ferrari necesitaba impedir que Hamilton y Bottas se marcharan. De aquí acceder a la petición de Vettel, que había sido superior a su compañero durante buena parte del fin de semana. "Pensaba que podría ir más rápido que él, pero me costó encontrar el ritmo, y dos apuradas de frenada me hicieron perder la ventaja", reconoció el alemán tras la prueba. "En aquellos momentos de carrera, los Mercedes eran ligeramente más rápidos, simplemente intentamos dar una oportunidad para ver si podía mantener su ritmo, clave en ese momento de la carrera", confirmó Mattia Binotto. Solo le faltó añadir que Vettel no pudo ser más rápido que Leclerc. Pero tampoco le devolvieron la posición. Y cediendo ante la petición del alemán convirtieron al monegasco en un peón de brega en Shanghái.

Vettel sufrió por primera vez al podio esta temporada. (Reuters)
Vettel sufrió por primera vez al podio esta temporada. (Reuters)

No solo se trataba de Mercedes

Pero ante tan temprana maniobra en la carrera, quizás flotaran en el ambiente las dos semanas tremendas que el piloto alemán ha vivido desde Sakhir. "La gente no tiene memoria más allá de una semana", se lamentaba el jueves. Daba la sensación de que sobre Binotto y compañía flotaba la necesidad de proteger al piloto alemán. Otra carrera con Leclerc por delante en meta habría supuesto otro calvario mediático para Vettel y debilitar su posición de cara al título. No solo se trataba de ir a la caza de Mercedes. El alemán era consciente de las consecuencias que suponía quedar atrapado por detrás de Leclerc al principio de la carrera. Las que precisamente sufriría el monegasco después por seguir las órdenes de Ferrari, y de las que se salvó el alemán.

"Estoy perdiendo mucho tiempo, no sé si queréis saberlo o no", tiró con bala Leclerc tras obedecer la orden de su ingeniero. Su carrera ya estaba destrozada por las circunstancias que caían en su contra como fichas de dominó. "Mis neumáticos comenzaron a perder eficacia", reconoció tras la carrera, consecuencia de colocarse a la estela de su compañero. Al rodar delante, Vettel también disfrutaba de la prioridad para entrar en boxes mientras que Leclerc quedaba expuesto a Max Verstappen. Más tarde, Leclerc hubo de quedarse en la pista para proteger a Vettel y ralentizar a Valtteri Bottas después de la parada en boxes. O con esa última parada innecesaria que ni siquiera ayudó a lograr la vuelta rápida para Ferrari.

De haber podido subir al podio, Leclerc fue incluso superado por Verstappen en la meta. No era de extrañar que Binotto lo reconociera a final de la carrera: "Charles tiene el derecho a estar enfadado, y tenemos que aceptarlo. Quizás la próxima vez juegue a su favor". De momento, son ya dos veces en que se impide a Leclerc atacar a Vettel, y una —al cuarto de hora de carrera— en que se pide al monegasco que deje pasar a su compañero. Sin confirmar después que fuera más rápido.

Un liderazgo aún no cuajado

Ferrari actuó para defender sus intereses en carrera, la percepción interna de Binotto y compañía. Pero en la externa resulta inevitable identificarla también con la defensa del estatus de Sebastian Vettel en estos primeros compases de temporada. Quién sabe, quizás determinado contractualmente. También, por respeto hacia el piloto que ha liderado Maranello estos tres últimos años, en la confianza de que su mayor experiencia será clave para luchar por el título con los dos pilotos de Mercedes a final de año. De aquí la necesidad de priorizar la cosecha de puntos al piloto alemán en estos primeros compases de temporada.

La gran pregunta del Gran Premio de China: ¿qué habría pasado si Vettel no hubiera adelantado a Leclerc gracias a las órdenes de equipo, y sin finalmente ser más rápido que su compañero? Porque el problema para el piloto alemán es que aún no está mostrando contundencia en la pista para confirmar su teórico liderazgo. "En el futuro, veremos quién es el jefe del equipo", comentó ante las cámaras de Movistar el monegasco. Lo dicho, el globo sigue inflándose en Maranello. En algún momento tendrá que estallar. Es aquí donde será puesto a prueba Binotto, alguien que puso un ultimátum sobre la mesa porque se creía mejor que Mauricio Arrivabene para gestionar la gigantesca presión y complejidad que supone dirigir Ferrari. Ahora tiene la oportunidad de demostrarlo.

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