El Toyota 8 se quedó sin rival

Alonso da un zarpazo al mundial en Sebring y consigue una de sus victorias más cómodas

Alonso aspiraba a la victoria en las 1000 Millas de Sebring después de batir el récord del circuito en clasificación y se cumplió con lo esperado después de un fallo del otro prototipo de la marca japonesa

Foto: Buemi, Alonso y Nakajima en el podio. (Twitter: @Toyota_Hybrid)
Buemi, Alonso y Nakajima en el podio. (Twitter: @Toyota_Hybrid)

Fernando Alonso aspiraba a la victoria en las 1000 Millas de Sebring del Mundial de Resistencia (WEC) después de brillar y batir el récord del circuito durante la clasificación y se cumplió con lo esperado. Sebastien Buemi, Kazuki Nakajima y el español hicieron un trabajo perfecto sin cometer errores y ganaron la prueba para ampliar su ventaja hasta quince puntos en el campeonato con el otro Toyota a falta de dos pruebas y 65 puntos en juego.

Ha sido una de las victorias más cómodas del asturiano en su trayectoria. Cuando pasaba la mitad de la prueba Pechito López se vio obligado a irse a la hierba para evitar el contacto con el TF Sport GTE-Am Aston Martin de Jonny Adam. Ese paso por el verde provocó daños en el suelo del Toyota que perdió dos vueltas en su paso por boxes. De esta manera la carrera fue un paseo y solo la lluvia puso algo de aliciente en un final que podría haber sido mucho más emocionante si se hubiesen encontrado los dos Toyota.

Igualdad máxima entre los Toyota

El Toyota 8 comenzó volando con Sebastien Buemi al volante. El expiloto de Fórmula 1 hizo una salida perfecta, fue capaz de aguantar a Pechito López e incluso abrió un pequeño hueco cuando llegó a la altura de los doblados. Pero a medida que pasaba el tiempo el suizo no era capaz de dejar atrás al otro prototipo nipón. La carrera se convirtió en una persecución que ni Fernando Alonso en su turno pudo hacer desaparecer. La igualdad era tal que el otro Toyota llegó a estar a un segundo del liderato pero en ningún momento fue capaz de atacar esa posición.

Donde el coche número 8 empezó a ganar tiempo fue en sus pasos por boxes olvidando los fantasmas del pasado. Los mecánicos del 8 firmaron paradas dos y tres segundos más rápidas que las del 7. Su máxima ventaja en la primera mitad de carrera fue de 15 segundos. En ningún momento el equipo varió las estrategias de los dos monoplazas y cuando entraba uno, a la vuelta siguiente entraba el otro. Así solo se podía sacar el tiempo de diferencia por el ritmo en la pista pero nadie fue capaz.

Cuando Alonso entró a la pista, su rival fue Kobayashi y una amenaza de lluvia. El japonés enseñó los dientes con la vuelta rápida de carrera en su primera vuelta, pero rápidamente el asturiano la hizo olvidar. En su séptima vuelta el piloto español ya superó el crono de Buemi en su primer relevo y llevó la diferencia con su hermano hasta los 12 segundos. En ese momento las gotas empezaron a caer y uno de los SMP tuvo un fuerte accidente que obligó a reagrupar al grupo al salir el coche de seguridad. Algo que arruinó la ventaja de Alonso. En la resalida el asturiano volvió a volar y finalizó su turno con 13 segundos de ventaja pese al hándicap del Safety Car. En el nuevo turno y a las cuatro horas y media de carrera llegaría el incidente que serviría en bandeja la carrera al Toyota del asturiano.

El Toyota número 8 en acción. (Twitter: @Toyota_Hybrid)
El Toyota número 8 en acción. (Twitter: @Toyota_Hybrid)

El problema del Toyota 7

Una larga parada en boxes para reparaciones en un problema en el suelo del prototipo dejó al Toyota 7 dos vueltas por detrás de su hermano. Pechito López se vio obligado a irse a la hierba para evitar el contacto con el TF Sport GTE-Am Aston Martin de Jonny Adam mientras se encontraba persiguiendo a Sebastien Buemi.

Esta acción provocó daños en la parte inferior del Toyota, lo que requirió una parada en boxes de tres minutos que permitió al monoplaza número 8 desarrollar una ventaja que sería definitiva. Solo un milagro podría hacer la carrera al Toyota de Alonso pero en los tres relevos los pilotos pisaron con pies de plomo y acabaron la carrera sin forzar en ningún momento. Sobre todo en la media hora final cuando cayó un diluvio sobre el trazado americano y provocó numerosas salidas de pista y algún susto para Nakajima. A falta de diez minutos uno de los Oreca acabó contra las protecciones y eso provocó la salida del coche de seguridad. De esta manera acabaría la carrera y el Toyota de Alonso firmaba una nueva victoria en el WEC.

En el caso del resto de españoles, ni Miguel Molina, sexto, y Antonio García, octavo, ambos en la categoría GTE Pro, han tenido esa pizca de suerte. El madrileño comenzó a por todas, pero poco a poco fue cayendo. El catalán, por su parte, fue todo lo contrario y su equipo pudo alcanzar la sexta plaza en una muy disputada categoría que se llevó el Porsche 91. En LMP2 se llevó la victoria el Jackie Chan 31 con holgura y en GTE Am el equipo Dempsey - Proton 77 acabó en la cabeza.

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