PILOTOS Y EQUIPOS PEDÍAN LA INTERRUPCIÓN

Por qué Fernando Alonso pudo haber perdido las 24 Horas de Daytona

Las 24 Horas de Daytona tuvieron lugar bajo unas dantescas condiciones que los pilotos denunciaban mucho antes de ser neutralizada. Alonso, el primero, y cuando era segundo

Foto: Las 24 Horas de Daytona en su recta final provocaron mucha tensión tanto en pilotos como en equipos. (EFE)
Las 24 Horas de Daytona en su recta final provocaron mucha tensión tanto en pilotos como en equipos. (EFE)

Fernando (Alonso) es uno de los pilotos más impresionantes que he visto, y cuando le oí en la radio y hablando con miedo, de repente me dí cuenta: ¡No podemos seguir corriendo!”. Las recientes 24 Horas de Daytona se convirtieron en una verdadera pesadilla para sus protagonistas ante las condiciones dantescas que rodearon gran parte de la prueba, especialmente en al final de la misma. Propietario, expiloto y responsable del equipo de Alonso, Wayne Taylor explicaba al final de la prueba hasta qué punto los pilotos habían sufrido el peligro constante del asfalto inundado y la lluvia.

El piloto español Fernando Alonso. (EFE)
El piloto español Fernando Alonso. (EFE)

Tan pronto se produjo la última bandera roja, Alonso se fue directo al coche de seguridad, detenido delante de su Cadillac. El español mantuvo una breve discusión con el piloto y cerró la puerta. Al poco se le unía el brasileño Felipe Nasr, líder hasta pocos momentos antes, y al que Alonso había adelantado tras salirse de la pista. Ambos anduvieron juntos con sus paraguas, cada uno rodeando con su brazo al otro en señal de complicidad. “Esta carrera hay que pararla”, coincidían los dos. Nasr no parecía decepcionado y sí aliviado de que aquello terminara ya aunque no ganara. Lo que finalmente ocurrió.

La Fórmula 1, por ejemplo, corta a la mínima oportunidad sus carreras en agua. ¿Acertaron los organizadores de las 24 Horas al permitir correr bajo las dantescas condiciones del último tercio de la prueba? De hecho, los espectadores y aficionados vivieron una de las pruebas más dramáticas del automovilismo internacional en los últimos tiempos. Al margen de las respuestas al debate, los gladiadores dentro de sus monturas quizás no estarían tan de acuerdo.

Un coche de seguridad que casi se estrella

Aunque desde el exterior las imágenes de un accidente tras otro revelaban la crudeza de la carrera para los pilotos, solo después pudo conocerse hasta qué punto se vivía con angustia dentro de los habitáculos. Muchos, como el propio Alonso, estaban pidiendo a gritos que se terminara la carrera. Desde los equipos también se pedía a la organización la suspensión definitiva ante el temor al coste económico que podría suponer un más que probable accidente. La palabra “insane” (“locura”) se escuchaba frecuentemente.

De haber escuchado al piloto español o a otros que pedían la suspensión de la carrera, Alonso no habría ganado las 24 Horas de Daytona. Que al español se le escuchara públicamente ante las cámaras que la prueba debía darse por finalizada a casi de dos horas para su final creo suspicacias, ya que su Cadillac era primero y, por tanto ganador de la prueba. Como confirmaría después Taylor y el propio Alonso, nada más lejos de la realidad.

Alonso puso en palabras la situación al terminar la carrera. “Fui a hablar con el piloto (del coche de seguridad) porque casi tuvo un accidente después de la 'Parada del Autobús'. Le seguía y tuvo un enorme 'acuaplanning' y el coche de seguridad se dirigió hacia el muro, aunque pudo recuperar el coche. Justo después, pidió la bandera roja. Creo que en ese momento se asustó”. Alonso vendría a decir que solo ante ese incidente se decidió la suspensión que, el propio piloto español confirmaría, venía pidiendo desde vueltas atrás.

"Lo hubiera hecho igual"

¿Lo hubiera hecho cuando rodaba en segunda posición? “Exactamente igual. Lo hice muchas veces cuando era segundo, por la radio, ese coche de seguridad era necesario. Creo que las cinco, siete últimas vueltas no estuvieron bien”, en el sentido de que había que haberse neutralizado antes la prueba. “Para todo el mundo…la visibilidad era prácticamente cero, ni siquiera podíamos ir a fondo en las rectas. El coche se movía en sexta, a 320 km/h. Había restos de coches en diferentes puntos de la pista porque la gente iba perdiendo trozos de carrocería por aquí y por allá. Y yo estaba pidiendo al equipo que saliera el coche de seguridad inmediatamente porque no se veía nada. Hubiera estado bien que se hubiera parado la carrera siete vueltas antes de que lo hicieran, y en ese momento éramos segundos”, a la vez que reconocía la “suerte de que Felipe se saliera en la primera curva y nos pusiéramos primeros”.

Fernando Alonso celebrando su victoria. (EFE)
Fernando Alonso celebrando su victoria. (EFE)

Alonso no fue el único. Mientras se decidía o no la suspensión, algunos pilotos se fueron sumando a la petición de suspensión. Como el británico Oliver Jarvis, autor de la pole, y líder de la prueba en sus primeros compases. “Creo que no es justo que al final se haga un sprint de 25 minutos hasta que acabe” tuiteaba durante el transcurso de la carrera, “desde la comodidad de la habitación de mi hotel no puedo estar más en desacuerdo”, para pedir no volver a correr en la última hora. “Como espectador, me gustaría que sí empezara de nuevo porque era increíble, pero como piloto me gustaría que de ninguna manera ocurriera”. Pastor Maldonado también pedía ante las cámaras que la carrera no se celebrara en su recta final.

Los 'spotters', ciegos como los pilotos

Los ‘spotters’ son miembros del equipo situado en lo alto del estadio, conectado por la radio con su piloto, y al que le va indicando todo lo que ocurre a su alrededor en la pista. Algunos lanzaban mensajes por radio explicando que no podían dar indicaciones porque no veían la pista por la cortina de agua. Uno de ellos se disculpó con su piloto públicamente en Twitter para explicar que le resultó imposible avisar a su piloto (de la categoría GT), quien embistió por detrás a un rival que apareció en medio de la cortina de agua sin el menor aviso.

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Otros pilotos apuntaban el peligro de que los motores se cortaran cuando los coches hacían ‘acuaplanning’ y se conviertieran en simples pasajeros sin tracción, o que se rodara en el peralte del Daytona International Speedway con semejante diluvio cuando en la Nascar la carrera no se celebra en cuanto aparece la lluvia. “Incluso detrás del coche de seguridad también perdías el coche a veces”, explicaba el italiano Alex Zanardi. “Cuando se dio de nuevo la salida (tras la última bandera amarilla) estaba todo ciego al final de la recta, era difícil ver dónde iba”, explicando que algunos pilotos levantaban el pie del acelerador por precaucion, para ser embestidos por detrás por otros que llegaban en medio de la cortina de agua”.

Como reconocería el propio Jarvis, las pasadas 24 Horas resultaron todo un espectáculo para el aficionado, aunque una tortura para los pilotos. En beneficio de aquel, el IMSA quizás tensó la cuerda más de la cuenta, y esta historia carrera pasará a la historia. Eso sí, el campeonato americano le ha lanzado un guante a la Fórmula 1 que, tarde o temprano, alguien recordará a Charlie Whiting, la FIA, y compañía.

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