el complicado debut de stoffel vandoorne

Cómo dejar la Fórmula 1 y llevarse la primera en la frente en la Fórmula E

Stoffel Vandoorne ha descubierto al llegar a la Fórmula E que le queda por delante una dura curva de aprendizaje y que el solo el talento no garantiza el éxito en esta disciplina

Foto: Stoffel Vandoorne, en su debut en la Fórmula E en Arabia Saudi, primera carrera de la temporada 2018/19
Stoffel Vandoorne, en su debut en la Fórmula E en Arabia Saudi, primera carrera de la temporada 2018/19

Últimos puestos de manera permanente en sus dos temporadas en Fórmula 1, últimos puestos en su debut en la Fórmula E. La vida deportiva de Stoffel Vandoorne no está resultando fácil para quien sumaba un título tras otro hasta la F1. Porque su primera carrera en los monoplazas eléctricos se convirtió en otro calvario.

Desde la segunda línea de parrilla hasta desplomarse al fondo de la clasificación en su debut en la Fórmula E. El expiloto de McLaren y ex compañero de Fernando Alonso ya ha descubierto que su categoría y experiencia en la Fórmula 1 no le han permitido llegar y besar el santo. De hecho, el piloto belga vivió un duro bautismo en su nueva trayectoria deportiva. “Probablemente tenga por delante una curva de aprendizaje muy pronunciada…” reconocía tras el Ad Diriyah e Prix, la primera cita de la temporada 2018/19.

Repescado por Mercedes para la Fórmula E

Tras ser el único piloto derrotado todos los sábados por su compañero en todos los grandes premios de la temporada, McLaren no encontró más razones para mantenerle en el equipo. Fue acogido en la órbita de Mercedes, para quien trabajará en el simulador del equipo alemán. Pero Toto Wolff también le ofreció el asiento del equipo HWA, vinculado al fabricante germano en el DTM (es el equipo con más éxitos en la historia del certamen), y que este año ha desembarcado en la Fórmula E con el apoyo de la propia Mercedes.

El belga cayó en paracaídas en los entrenamientos de pretemporada en Valencia para descubrir un mundo radicalmente diferente a la Fórmula 1, sin comparación posible con otra disciplina. Gran parte de la experiencia acumulada estos años tendrá un valor relativo ante los desafíos y exigencias de la Fórmula E. Para más inri, la bisoñez de su nuevo equipo en la especialidad impidió que pudiera rodar lo suficiente para aclimatarse a su nuevo entorno. El Ad Diriyah e Prix del pasado fin de semana se lo confirmó cruelmente.

Stoffel Vandoorne y Gary Paffet.
Stoffel Vandoorne y Gary Paffet.

Adhrencia y frenos electrónicos

Esa curva de aprendizaje de la Fórmula E exige muchas lecciones que aprender. Para empezar, hacerse a un monoplaza totalmente opuesto a un Fórmula 1. El Gen 2 está diseñado deliberadamente para proporcionar un escaso grip aerodinámico, más crítico ante los muros de los circuitos urbanos del campeonato, El mínimo error se paga caro. Según Vandoorne, el monoplaza eléctrico “el coche es muy diferente por cómo funciona”, reconocía tras su debut, “no tiene mucha adherencia y es muy complicado de poner a punto”. Entre otras razones, porque también cuenta con un sistema electrónico de frenada ‘brake by wire” específico de la Fórmula E. El 30 por ciento de la energía que un monoplaza eléctrico entrega en carrera proviene de recuperación de energía a través de la frenada. La electrónica modifica su comportamiento a medida que transcurre la carrera, y es regulado por mapas que distribuyen el trabajo del freno regenerativo y el hidráulico tradicional. El piloto ha de adaptar su estilo a dicha evolución. Una de las razones de su desplome en la carrera. Porque el belga había sorprendido en los entrenamientos libres previos, logrando el mejor tiempo en una de las sesiones. Sorprendentemente, la lluvia se convirtió en protagonista en Riad y condicionó el desarrollo de la sesión clasificatoria. Vandoorne terminó quinto en una superficie resbaladiza, y salió cuarto por sanción de un rival.

Vandoorne descubrió la dificultad de una carrera de la Fórmula E. Junto a un monoplaza con poca carga rodando entre muros, el piloto debe controlar su ritmo atendiendo al consumo de energía eléctrica, mientras recibe una “cantidad brutal de información en carrera” según explica a El Confidencial el responsable técnico del equipo Mahindra, el español Joan Orús. “En la Fórmula E no solo se necesitan pilotos muy rápidos, sino también extremadamente inteligentes para rodar a fondo mientras asimilan y gestionan esa información”.

El peaje del novato

Vandoorne arrancó desde la segunda línea, pero su inexperiencia quedó en evidencia desde el primer momento. En la segunda vuelta ya rodaba séptimo y, sin ritmo, no dejó de perder puestos hasta rodar último a pocas vueltas del final. Un adelantamiento gracias al ‘Attack Mode’ (sistema que permite una potencia adicional durante un tiempo determinado) a poco del final le permitió no terminar penúltimo. Cabe reconocer que el belga también fue víctima de la inexperiencia de su equipo, cuyo responsable Ulrich Fritz reconocía problemas técnicos “para seguir el ritmo de nuestros rivales”. Es decir, novatos

No obstante, el caso de Stoffel Vandoorne es frecuente entre los debutantes Fórmula E, como han demostrado otros pilotos de gran talento y palmarés estos últimos años. El último, Andre Lotterer, piloto oficial de Porsche hasta el año pasado y ganador tres veces en las 24 Horas de Le Mans. Su papel el pasado año en su primera temporada no fue muy diferente al de Vandoorne en Riad. Hoy, el alemán lucha por la victoria con el equipo Techeetah, con el que trabaja Pedro Martínez de la Rosa. “Estoy seguro que durante las dos primeras carreras aprenderé mucho, e intentaré aprender todos los muchos trucos que tienes este coche….”, se prometía el belga tras su debut. De momento, la primera en la frente.

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