marcus ericsson hace las américas

Qué diferencias encuentra un piloto de Fórmula 1 que emigra a la Indy

Ericcson cambia de vida con un coche más duro físicamente, menos sofisticado pero difícil de cominar, con nuevos circuitos y mayores dificultades de las que parecen en principio

Foto: Will Power celebrando su victoria en las pasadas 500 Millas. (Reuters)
Will Power celebrando su victoria en las pasadas 500 Millas. (Reuters)

Un piloto de Fórmula 1 de la reciente parrilla se ha adelantado a Fernando Alonso a su posible su asalto a la IndyCar. El sueco Marcus Ericsson ha encontrado acomodo en el certamen americano tras su salida de Sauber, y ya ha tenido la oportunidad de experimentar las diferencias entre ambos monoplazas tras haber superado el centenar de vueltas en el circuito de Sebring a bordo de su nuevo monoplaza. ¿Sus primeras palabras? "Como piloto, tienes que trabajar con este coche mucho más", explicó sobre sus primeras sensaciones con el coche americano, radicalmente diferente a un monoplaza de Fórmula 1. "Allí empiezas siempre desde la perfección, mientras que aquí tienes que apañarte con el coche que tienes y luego intentar mejorarlo. Esa es la mayor diferencia".

El sueco ha rodado estos estos días con su nueva montura y su equipo, Schmidt Peterson Motorsports, con el que competirá la próxima temporada. Un cambio radical que también precede quizás al del piloto español, que podría competir en la IndyCar en 2020 con McLaren. "La Fórmula 1 siempre va a ser la Fórmula 1. Pero es un poco artificial en algunas cosas. Siempre vas a esos sitios tan perfectos, y eso no son carreras. Esto me devuelve la pasión de competir".

Un monoplaza duro de pelar

Ericcson no solo tendrá que aclimatarse a un monoplaza más básico e infinitamente menos sofisticado que un Fórmula 1. Se enfrentará a toda una serie de nuevos trazados frente a rivales con amplia y una más específica experiencia. Además, no disfrutó de ninguna sesión de simulador previa antes de rodar en Sebring. Y de momento, el sueco coincide con algunas de las sensaciones iniciales de Alonso cuando este probó recientemente el monoplaza del equipo Andretti. Para empezar, dice Ericsson, "es más dificil de controlar, sin dirección asistida, con menor carga aerodinámica y unos frenos que no son igual de buenos en coche de la IndyCar como en un Fórmula 1".

Marcus Ericsson (Sauber) en el circuito de Interlagos. (EFE)
Marcus Ericsson (Sauber) en el circuito de Interlagos. (EFE)

En su primera sesión en cuatro años fuera de la F1, el sueco se dedicó fundamentalmente a conocer a las características y procedimientos de su nueva montura. La pista de Sebring y las primeras sensaciones con el monoplaza americano le proporcionaron un primer anticipo de lo que se encontrará en Estados Unidos: un certamen totalmente diferente a la Fórmula 1 en numerosos aspectos, no solo en cuanto a los monoplazas en sí. "Esto me devuelve hacia atrás, a por qué me enamoré de las carreras", explicó el sueco al bajarse de su nueva montura, que veía por primera vez en directo en su vida. "Creo que puedo traer cosas de mi experiencia en la Fórmula 1 para ayudarnos a avanzar como equipo, pero creo que este equipo está ya alto nivel". No lo tendrá tan fácil.

Nada de llegar y besar el santo

Desembarcar desde la ultracompetitva Fórmula 1 no garantiza un dominio inmediato sobre los pilotos habituales con, aparentemente, menor pedigrí. Así lo descubrió también el americano Alexander Rossi, quien volvió a Estados Unidos tras su paso por Manor en 2016, siguiendo la estela del francés Sébastien Bourdais, quien hoy sigue corriendo en Estados Unidos. Y Rossi se llevó algunas sorpresas. "La mayor, que me esperaba ser el mejor en los circuitos convencionales y los urbanos desde el comienzo solo porque había crecido en ellos y fueran mi base de experiencia", dijo.

Rossi encontró más difícil de lo esperado la combinación de un monoplaza de pilotaje radicalmente diferente, mucho más físico y con una necesidad de puesta a punto también distinta, con los circuitos americanos. "La curva de aprendizaje fue más empinada que en los óvalos, porque eran muy, muy, complicados, muy diferentes a los europeos. No hay escapatorias, los trazados son a veces un poco extraños, las vueltas son cortas, y para ello hace falta habilidad. Y la puesta a punto también es diferente. Para nada es fácil adaptarse".

Marcus Ericsson deja la Fórmula 1 tras cinco temporadas. (EFE)
Marcus Ericsson deja la Fórmula 1 tras cinco temporadas. (EFE)

Alonso ya conoce el paño

"Luego está también el aspecto de las relaciones humanas, más importante en la IndyCar que en la Fórmula 1”, apuntaba el piloto americano. "Allí (en la Fórmula 1) es más un negocio de relaciones con tus mecánicos, ingenieros, la gente del equipo, que es muy numerosa. Por el contrario, en la IndyCar todo es más pequeño, es un entorno más personal, todos los equipos saben quién eres como persona, tu personalidad, el esfuerzo que le pones y lo que puedes obtener de ello".

El pasado 5 de septiembre, Fernando Alonso probó por primera vez el Dallara del equipo Andretti en el trazado de Barber. El español probó en diferentes condiciones de humedad en el asfalto y también pudo apreciar la mayor exigencia física en algunos aspectos que un Fórmula 1, además de la necesidad de un intenso y diferente trabajo de puesta a punto para poder exprimir sus posibilidades en los trazados americanos, tan diferentes a los europeos y los de Fórmula 1. Si el español decidiera participar en 2020 en la Indycar, Marcus Ericsson ya le llevará un año de ventaja.

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