LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL LLEGA AL GRAN CIRCO

Los datos que cambiarán la manera de ver una carrera de Fórmula 1 por televisión

La inteligencia artificial servirá datos a los espectadores en tiempo real de cómo está un determinado coche en un momento concreto, así se sabrá el porqué va a un ritmo determinado

Foto: Raikkonen y Fernando Alonso en una carrera de 2017. (EFE)
Raikkonen y Fernando Alonso en una carrera de 2017. (EFE)

“Qué le ocurre, ¿por qué ha bajado tanto su ritmo?”; “ahora va muy rápido, podría cazar a su rival en cinco vueltas”. Durante una carrera de Fórmula 1, los comentarios por televisión de expertos y especialistas siempre tienen una dosis de incertidumbre porque no se tienen los datos exactos de qué le ocurre a cada piloto y monoplaza en cada momento. En España, este año en 'Movistar F1', se ha disfrutado del lujo de contar a dos especialistas como el piloto Pedro de la Rosa y el ingeniero Toni Cuquerella, que ayudaban a traducir e intuir lo que estaba o podía suceder en pista. Desde 2019, su sabiduría quedará reforzada (¿quizás superada en algún momento?) por el Sagemaker, datos que unos robots -inteligencia artificial- despacharán a los telespectadores a través de unos gráficos para explicar qué le ocurre a un coche en un momento concreto.

“Para la próxima temporada ampliaremos el concepto de 'F1 Insights' para nuestros telespectadores, integrando los datos de telemetría que pongan la posición de cada coche, el estado de los neumáticos, incluso la meteorología, así que podemos usar Sagemaker para predecir la actuación de un coche, los pitstops y la estrategia de carrera. Será emocionante incorporar estos servicios de inteligencia artificial a las retransmisiones de televisión”. Ross Brawn, director deportivo de la F1, explicó este desarrollo en una conferencia en Las Vegas dentro de los Amazon Web Services, un instrumento del que es aliado la Fórmula 1 para brindar este tipo de tecnología. Estos datos, supuestamente fiables, no serán despachados a los equipos en el muro de boxes (aunque cada escudería tiene a personal viendo la carrera por TV desde las propias factorías).

La complejidad de la Fórmula 1 provoca que los comentarios de especialistas sean vitales para tratar de comprender qué está ocurriendo sobre el asfalto. No es una cuestión de relatar si el pilotaje es bueno o malo por acelerar más y pisar el freno menos, sino de la correcta lectura de los elementos que afectan el rendimiento del coche. Con todos los elementos al alcance del espectador se hace una carrera más comprensible y atractiva. Ahora bien, dicha comprensión sigue siendo un coto cerrado a aficionados con algo de experiencia y conocimiento de la F1, no para la gran masa.

El director deportivo de la Fórmula 1, el británico Ross Brawn. (EFE)
El director deportivo de la Fórmula 1, el británico Ross Brawn. (EFE)

¿Ayudará que un gráfico en la pantalla 'culturice' a más fans? Al menos, será un elemento que haga más entretenida la carrera para la actual audiencia y que no se desconecte tanta gente, un realidad contra la que lucha toda la parrilla y especialmente Liberty, actual dueño de la Formula One Management.

Casi 200 millones de audiencia menos

Mientras los ingenieros luchan por un coche más eficiente, los pilotos por tener un monoplaza lo más competitivo posible y las escuderías por unas reglas que vayan acorde a su filosofía y presupuesto, Liberty trata de cortar una herida por la que se lleva perdiendo sangre durante una década. Según un estudio del pasado mes de enero realizado por 'TheBestF1', la Fórmula 1 contaba con una audiencia de unos 600 millones de espectadores en la temporada 2008, la que vio cómo Lewis Hamilton ganaba el título después de un trepidante GP de Brasil en el que la familia de Felipe Massa llegó a celebrar 'su' campeonato. En 2009 se bajaron a los 520 millones y en 2014, tras la dictadura de Red Bull, las audiencias eran de 425 millones. En 2016 se cifró el peor dato con 390 millones y el año pasado se recuperó algo, hasta rozar los 420.

De estos datos tiene buena parte de culpa la televisión de pago, como también que durante muchas temporadas se supiera qué coche iba a ganar antes de una carrera. Sea por unas causas o por otras -o más bien por la suma de todas-, la Fórmula 1 está intentando retener a su actual audiencia, además de intentar captar a nueva. Con este objetivo trató de convencer a los equipos de un nuevo propulsor a partir de 2021, más barato y con el que otras marcas como Porsche se podían haber incorporado a la competición (pero el lobby, sobre todo, de Mercedes y Ferrari tumbaron la idea).

Saber durante una carrera que un piloto está en problemas porque tiene sus neumáticos ardiendo no va a salvar a la Fórmula 1, pero es un aliciente más para que los 90 minutos (aprox.) de la prueba se hagan más intensos, entretenidos y que facilitará la legibilidad a la gran masa de un deporte de ingenieros.

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