Sacó su talento y no tuvo rival

El varapalo y mosqueo de Verstappen antes de la carrera que tranquilizó a Red Bull

Verstappen acabó frustrado y decepcionado por perder una pole que tenía en su mano. Esa rabia provocó que saliera la versión más depredadora del holandés para llevarse una victoria incontestable

Foto: Verstappen no tuvo rival en el GP de México. (Twitter: @redbullracing)
Verstappen no tuvo rival en el GP de México. (Twitter: @redbullracing)

Max Verstappen acabó frustrado y decepcionado por perder una pole que tenía en su mano el sábado del GP de México de Fórmula 1. La imagen del enfado se vio a la perfección al llegar al parque cerrado. El holandés chocó de mala manera su monoplaza contra el número dos que recordaba su posición de salida. El joven piloto tenía claro que México podía ser su ultima oportunidad de conseguir una victoria este año y eso es lo que le hizo sacar su versión asesina de cara a la carrera. Solo se grabó una idea en la cabeza. Ganar. Y así lo hizo.

Desde el principio de año, Red Bull sabía que tenía que jugar todas sus cartas a tres grandes premios: Mónaco, Hungría y Singapur. Pero Max quiso añadir un fin de semana más a esa lista, México, trazado donde ganó el año pasado. Tenía todas las esperanzas de reinar, pero el varapalo de la pole no le dejó ni siquiera dormir más de tres horas la noche del sábado al domingo. "Tras una noche dura, me preparé y salí realmente decidido a ganar. Ayer estaba muy desilusionado por perder la pole pero hoy estoy muy feliz, es uno de los mejores domingos de mi vida", dijo tras su victoria.

Horner ya lo veía venir

Christian Horner ya quedó sorprendido al ver llegar al circuito a Verstappen. El jefe de Red Bull confesó que con solo verle la cara y lo centrado que estaba en arreglar el fiasco de la pole ya sabía que iba a ganar. "Max tuvo un comienzo loco. Daniel tuvo demasiados problemas y ahí es donde Max marcó la diferencia: desde ese momento dominó la carrera, luego se convirtió en una gestión de neumáticos y los mantuvo de una manera brillante", dijo Horner.

La pasada temporada hubo quien no dudó en señalar que la victoria de Max llegó de rebote por el encontronazo que tuvieron en pista Lewis Hamilton y Sebastian Vettel en la primera vuelta. Pero este año demostró que no fue una casualidad. El de Red Bull dejó a Vettel a 17 segundos y a Raikkonen a 49. Dobló al resto de la parrilla en dos ocasiones menos a Bottas y se quedó a nada de hacerlo con el flamante pentacampeón del mundo. Una exhibición de ritmo y lectura de carrera.

Verstappen hizo una salida perfecta. Logró defenderse de Hamilton y Vettel y ganarle la posición a Ricciardo. Muchos apostaban porque los Mercedes y los Ferrari se comerían a los Red Bull en la larga recta por la potencia, pero el holandés se encargó de echar por tierra esas predicciones. El ritmo de carrera fue lento y el estado de los neumáticos jugó un papel fundamental. Ahí Verstappen sacó otro de sus grandes talentos que ha perfilado con el tiempo. Su especial trato con los neumáticos y su habilidad para combatir el temido ‘graining’ que acabó con las opciones de Mercedes. Gracias a eso nadie pudo toserle.

Un talento natural

"Si se consideran su talento natural, su fortaleza mental y el coraje que ha demostrado en las carreras, entonces, sí, es el nuevo Ayrton Senna", declaró Dietrich Mateschiz, propietario de Red Bull, hace un par de años. Esta temporada la inició con su parte más negativa: accidentes, abandonos, errores de bulto… Pero desde el toque de atención de Mónaco, el joven de 21 años ha explotado su talento natural al máximo y ha firmado unos resultados impensables para una escudería que ha estado muy por debajo de Ferrari y Mercedes durante toda la temporada.

El holandés se convierte en una máquina cuando olvida su impaciencia y domina su mente. "Max tiene más talento que Vettel, es como un león cuando está en el coche. Nunca se rinde, nunca. Tiene un espíritu de lucha loco y, de hecho, me recuerda a Sebastian de alguna manera. Incluso la forma en que se mete en el coche me recuerda a él. Todavía es un chico joven, más joven que Seb cuando llegó. Pero se está convirtiendo en un piloto y un hombre adulto", aseguró el jefe de Red Bull.

Max Verstappen durante el GP de México. (EFE)
Max Verstappen durante el GP de México. (EFE)

En los años que Max lleva en la Fórmula 1 se ha podido ver a un piloto duro, seguro de sí mismo y perfilado a imagen y semejanza de su padre en cuanto a su personalidad más allá de su rendimiento en la pista. Lo que ha provocado que Verstappen haya conseguido también ese halo mediático por sus salidas de tono fuera de los grandes premios. Tanto en ruedas de prensa como en trifulcas con la gente que le rodea. En la primera temporada quedó claro que no era un novato cualquiera cuando desobedeció las órdenes de su propio equipo (de su jefe). "¡Si dejo pasar a Carlos (Sainz) mi padre me patea las pelotas!", respondió a la prensa cuando le cuestionaron por qué no había cambiado su posición con el español cuando se lo pidieron.

También ha tenido un par de desencuentros con el equipo a la hora de entrar a boxes e incluso una bronca en público con Franz Tost en su primer año por un acto de indisciplina. Como bien dice Horner, es como un león, pero también difícil de domar. En su relación con la prensa tampoco deja indiferente a nadie, pero sabe lidiar a la perfección con ello. Para ello se requiere una potente personalidad y tener capacidad para manejar la psicología de masas, y con tan solo 21 años ha demostrado que lo tiene todo para convertirse en una leyenda de este deporte tanto por talento como por personalidad.

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