CRECE LA DEMANDA DE PARTICIPACIÓN

En Estados Unidos esperan a Fernando Alonso como el maná caído del cielo

La posible llegada de Fernando Alonso en 2019 y la gestión de sus organizadores estos últimos años está fortaleciendo al Indycar, el campeonato americano de monoplazas

Foto: Fernando Alonso, en las 500 Millas de Indianápolis de 2017 (
Fernando Alonso, en las 500 Millas de Indianápolis de 2017 (

“Sería un impacto increíble para el IndyCar, algo muy similar a lo que ocurrió con (Nigel) Mansell cuando llegó al comienzo de los noventa. Trajo una gran notoriedad al campeonato y le ayudó a crecer. Espero que si Fernando decidiera venir aquí, ocurrirá algo similar”. Michel Andretti, propietario del equipo con el que Alonso compitió en Indianápolis, anticipa el impacto que su llegada puede suponer para el IndyCar, recordando los momentos más álgidos del campeonato americano a comienzos de los noventa con la llegada del campeón del mundo británico de 1993.

En Estados Unidos esperan a Alonso de brazos abiertos porque ya tuvieron su primera piedra de toque con las 500 Millas. El mejor síntoma es que los responsables del IndyCar han demorado las negociaciónes de sus derechos televisivos internacionales. En marzo se anunció el acuerdo con la NBC para el mercado americano, pero la puja internacional se abrirá después de conocer la decisión de Fernando Alonso y McLaren. Con una demanda al alza de participación de equipos y pilotos para el próximo, el IndyCar contiene la respiración ante la posible llegada del español. La aventura americana de Mansell es un espejo.

El huracán Mansell

El piloto británico logró su único título con Williams aquella temporada, asegurado ya el Gran Premio de Hungría. Pero la sombra de Alain Prost planeaba sobre el equipo. El francés se había tomado un año sabático tras su despido de Ferrari, y se había asegurado con Renault (suministrador de motores del equipo) un puesto para 1993. Consciente de ello, Ayrton Senna también se ofreció también a Williams, pero gratis. En medio de semejante ‘sandwich’, Mansell intentó lograr unas determinadas garantías del equipo para renovar. No fueron asumidas.

Desde estados unidos, el equipo Newman Haas ofreció un contrato a Nigel Mansell para correr en Estados Unidos. ¿Un campeón del mundo no renovado por su propio equipo, asumiendo el desafío de emigrar a un entorno tan radicalmente distinto en Estados Unidos? Tras el Gran Premio de Italia, Mansell firmó el contrato que le puso Carl Haas, copropietario del equipo con el actor Paul Newman. El impacto fue extraordinario en la Fórmula 1, pero también con los aficionados, especialmente en Europa.

El IndyCar contaba por entonces con campeones como Mario Andretti, Emerson Fittipaldi y más de una docena de pilotos con experiencia en F1. Hasta Ayrton Senna probó uno de sus monoplazas el invierno anterior.En marzo de 1993 debutó en la primera carrera de Surfers Paradise. Logró la pole y la victoria en su debut. Ganó el título a la primera, y puso al Indycar en el mapa y las televisiones europeas. Michael Andretti sabe de lo que habla porque entonces cedió su puesto a Mansell, y fichó con McLaren en la Fórmula 1. Hoy su estructura es la plataforma con la que McLaren está estudiando su desembarco en Estados Unido, incluyendo la presencia en las 500 Millas.

Más equipos, más motores

La llegada de Alonso supondría una explosión mediática para el Indycar. “El anuncio de su retirada ha dado alas a las expectativas de los aficionados del Indycar para que Alonso compita en todo el campeonato 2019” reconocía Mark Miles, CEO de Hulman and Company, propietarios del Indianapolis Motor Speedway y el IndyCar. “McLaren está trabajando en llegar a los acuerdos necesarios, y nosotros estamos apoyando sus esfuerzos”. Más bien, todos los equipos están esperando. Otras decisiones de gestión de sus organizadores (monoplazas, calendarios, televisión) también están promoviendo el interés del certamen para posibles participantes. De aquí también que las perspectivas del campeonato vayan al alza, como se confirma por la demanda de peticiones para correr.

En 2019 se espera una participación de máximos, hasta el punto de que sus responsables están analizando la capacidad tope de cada uno de los circuitos del calendario, especialmente en los circuitos urbanos y convencionales, algunos de los cuales cuentan con un límite de boxes. Se espera incluso en algunas carreras un exceso de inscritos, hasta 28 coches. Todo ello, valorando también la posible llegada de uno o dos monoplazas de McLaren, y otros dos equipos que se plantean la entrada en el certamen ante sus perspectivas de crecimiento. Otras escuadras valoran presentar tres monoplazas en determinadas pruebas.

Ante este potencial crecimiento, Chevrolet y Honda, (suministradores de motores del campeonato que se reparten la parrilla), también están estudiando incrementar su capacidad para afrontar este plan de expansión del Indycar. Honda por ejemplo, anunciaba su disposición a negociar con posibles nuevos equipos, y otros interesados incluso con programas parciales en el campeonato o terceros monoplazas en algunas carreras. Los dos fabricantes están trabajando con una media de 25 monoplazas por carrera, cifra que podría ser superada en varias citas del calendario. Mark Miles también ha reconocido las conversaciones con varios fabricantes para contar con un potencial “tercer e incluso un cuarto suministrador” a partir de 2020.

El calendario del IndyCar fue publicado recientemente, y coincidía con uno de los objetivos en los que Mark Mailes y su equipo han trabajando en las últimas fechas: que ninguna de las carreras de Fernando Alonso en el Mundial de Resistencia de 2019 coincidieran con las del campeonato americano. Dicho y hecho. Las acciones del Indycar cotizan al alza. Solo falta la última noticia.

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