TAMBIÉN VALORÓ PARTICIPAR EN EL INDYCAR

El día que Senna (como Fernando Alonso) pilotó un Indycar: si hoy levantara la cabeza...

Antes que Fernando Alonso, Ayrton Senna también quiso pilotar un monoplaza del campeonato americano para valorar su paso a Estados Unidos en 1993

Foto: El piloto brasileño Ayrton Senna en su monoplaza.
El piloto brasileño Ayrton Senna en su monoplaza.

Salvando las diferentes circunstancias, el test de Fernando Alonso en el circuito de Barber la pasada semana tenía una cierta sensación de “deja vu”. Otro campeón del mundo de Fórmula 1, también decepcionado con McLaren, también se planteó su posible paso al campeonato americano. Y como el español, llevó a cabo una prueba similar. Se llamaba Ayrton Senna. Fue un 20 de diciembre de 1992.

En mi cabeza tengo todo decidido”, explicaba Alonso en Monza para certificar que la prueba de Alabama no sería decisiva para su futuro en el campeonato americano. Senna, por el contrario, valoraba una posibilidad que también le servía como baza negociadora con Ron Dennis. El brasileño estaba en el momento álgido de su carrera, y convirtió aquella jornada en historia del automovilismo deportivo. Contaba además con un padrino de lujo: el doble campeón del mundo, Emerson Fittipaldi.

La alternativa de Estados Unidos

Paradójicamente, la marcha de Honda de la Fórmula 1 llenó de dudas al brasileño. El reciente divorcio con el fabricante nipón y el matrimonio con Renault ha terminado por despejar las del piloto español. Senna quería conocer de primera mano unos monoplazas radicalmente distintos a los Fórmula 1 de su época, cada vez más erizados de electrónica. En 1992, el Indycar era una salida natural, competitiva y atractiva para muchos pilotos de Fórmula 1.

Nigel Mansell ya había anunciado meses atrás su marcha a Estados Unidos con el título en el bolsillo, y el campeonato disparó su difusión de manera espectacular. No menos de doce pilotos con experiencia en F1 participaron en, como mínimo, una carrera del certamen en aquella temporada. No resultaba extraño que Senna se planteara durante el invierno la opción del Indycar. Resultaba inverosímil que en la cima de su popularidad pudiera plantearse el salto a Estados Unidos. En este sentido, resulta inevitable un cierto paralelismo con Alonso.

Eran las nueve de la mañana cuando Senna apareció en el Firebird International Raceway de Phoenix, acompañado por John Hogan, el mandamás de Marlboro, y muñidor entre bastidores de la prueba porque la tabaquera también patrocinaba al equipo Penske (el Mercedes o el Ferrari de la época en el Indycar). También estaba presente Emerson Fittipaldi y una de las leyendas americanas, Rick Mears (tres títulos y cuatro victorias en las 500 Millas). Junto a ellos, el joven y prometedor Paul Tracy, que alucinó al ver aparecer al mismísimo Ayrton Senna en persona, a la vez que presintió que su puesto en el equipo iba a volar para la siguiente temporada, como él mismo reconocía al recordar aquella jornada.

Fittipaldi rodó veinticinco vueltas con el monoplaza de la temporada 92. El circuito parecía más una pista de karts. Su mejor tiempo fue 49.7. A la hora de comer quitaron su asiento para poner el de Senna, y allá fue el brasileño a la pista. Empezó a rodar muy despacio, tanto que sorprendió a los presentes. El brasileño venía de una caja de cambios secuencial de la Fórmula 1 a una manual con palanca. Falló varios cambios e incluso paró para meter primera y arrancar de nuevo. Motor turbo, monoplaza mucho más pesado, diferentes neumáticos.. Empezó a pedir algunos cambios en las suspensiones para sentir a la nueva y menos sofisticada bestia.

Completó doce vueltas. Su mejor tiempo fue 49.09. En el equipo quedaron sorprendidos por su rápida adaptación a un monoplaza tan diferente y poco sofisticado en comparación. El propio Tracy notó algo diferente en el pilotaje de Senna. “Su estilo era muy distinto, nosotros frenábamos mucho y acelerábamos, pero él frenaba más tarde y llevaba más velocidad dentro de la curva. Mi estilo de pilotaje cambió desde entonces, intenté llevar mas velocidad a la entrada de la curva. Así es cómo pilota todo el mundo...”.

Si Senna levantara la cabeza

Pero la comparación sirvió a Senna para comprender hacía dónde iba al F1, además de volver a disfrutar con el pilotaje puro y duro, el hombre contra una máquina de carreras básica. El propio Mears contaría después la frase que le dijo el brasileño. “En la Fórmula 1 empezamos a pilotar computadores más que pilotos. Esto es fantástico, vuelvo a pilotar de nuevo”. Incluso mandaría una carta al presidente de la Federación, Max Mosley sobre la que a su juicio era la peligrosa deriva que iba tomando la Fórmula 1. Si el brasileño levantara la cabeza hoy... Lástima que Fernando Alonso no haya compartido sus experiencias a bordo del bicho americano de 2019. Salvando las épocas, los tiros no deberían andar muy lejos.

Roger Penske restauró el pasado año aquel monoplaza de 1992 que rodó en el Firebird International de Phoenix para volver a ponerlo en condiciones de competir. En su volante habían puesto las manos nada menos que Rick Mears, Emerson Fittipaldi, y el mismísimo Ayrton Senna...Ahí es nada.

Fórmula 1

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