EL EQUIPO BRITÁNICO TOCA FONDO EN LA PISTA

El desastre de Spa: McLaren, peor con Renault que con Honda en 2017

El GP de Bélgica ha vuelto a poner en evidencia el fracaso de McLaren en 2018, y el complicado futuro que afronta para recuperar terreno la próxima temporada, ya con Sainz

Foto: Fernando Alonso y Carlos Sainz en la comparecencia de prensa del Gran Premio de Bélgica. (Efe)
Fernando Alonso y Carlos Sainz en la comparecencia de prensa del Gran Premio de Bélgica. (Efe)

“Embarazoso, realmente embarazoso...”. Fernando Alonso clamaba por la radio cuando sus ingenieros le daban la desventaja sobre sus rivales. “No me importan las diferencias, esto es solo un test”. Se trataba en realidad del Gran Premio de Bélgica de 2017. Este pasado domingo ni siquiera pudo completar la primera vuelta porque salió por los aires. Quizás se libró de otra pedrada de carrera. Porque su compañero Stoffel Vandoorne terminó último y vapuleado, despues de que ambos monoplazas quedaran atrapados en el Q1 el sábado. Ahora, eso sí, con un motor Renault a la espalda, mientras que Toro Rosso terminó con Gasly en los puntos. Con Honda...

La cita belga ha puesto cruelmente en evidencia el fiasco de McLaren esta temporada. El MCL33 fue incluso peor con un motor Renault que su predecesor de 2017 con Honda. A pesar de las inversiones millonarias para romper el contrato con el fabricante nipón. El equipo británico sigue desfondándose a medida que tanscurre la temporada, con un complicado futuro por delante del que Carlos Sainz tendrá también que hacerse cargo. Alonso debe estar contando los minutos que le faltan para salir por la puerta.

Una tortuga en Spa

El pasado año, el español a punto estuvo de entrar en el Q3 (decimoprimero) a pesar de un problema con el ‘software’, con Vandoorne también en el Q2. Alonso lanzaba aquel sábado un sorprendente mensaje a los cuatro vientos. “Sin el déficit de potencia actual hubiéramos sido primeros y segundos”, recordando las teóricas bondades del chasis británico frente las carencias del propulsor nipón. Por entonces, los responsables de Honda alegaban una y otra vez -entre el jolgorio general- que sus prestaciones se acercaban a las de Renault. Pero no existian referencias con la misma unidad de potencia en otro equipo para contrastarlo. Renault proporcionaría el oxigeno necesario en 2018.

Un año después, los cronos del viernes y sábado anticipaban la debacle en los clasificatorios. 2.7 segundos del mejor tiempo el viernes , y2.3 de diferencia en el Q1 el sábado a pesar de los rebufos que se propiciaban Alonso y Vandoorne. Por su parte, Toro Rosso y Honda quedaban a 1.5/1.6 segundos del mejor tiempo en el Q1, las mismas diferencias que McLaren el pasado año respecto a la cabeza. Sus dos pilotos endosaban a Alonso siete décimas...

El MCL33 era en Spa una tortuga lastrada por el drag. Honda tendría sus carencias, pero un propulsor Renault a la espalda ha dejado en carne viva al equipo técnico de McLaren. “Cualquier cosa que hiciéramos, no podíamos sacar nada”, reconocía un impotente Vandoorne tras la carrera de ayer, farolillo rojo de la prueba, “Más o menos hemos confirmado nuestro ritmo, y no somos rápidos en absoluto”. De hecho, también McLaren fue mucho más lento que Toro Rosso.

¿Un equipo aislado?

Aunque el MCL33 mejore los domingos esta temporada, penaliza las posiciones de salida de sus pilotos y dificulta las opciones de carrera. Alonso lo apuntó este fin de semana. “Hemos perdido terreno en las últimas carreras”. Da la sensación -y la lógica de la Fórmula 1 así lo aconseja- que el equipo británico invertirá pocos esfuerzos en evolucionar de aquí a final de temporada un monoplaza cuyo fracaso ha escenificado en la pista de la situación interna de McLaren estos últimos años.

El futuro de McLaren es incierto y duro. Alonso daba algunas pistas este fin de semana. Por un lado, la tendencia actual de la Fórmula 1 tiende a agrupar a los equipos bajo la esfera de influencia de Mercedes y Ferrari y quizás Renault en el futuro. En este contexto, McLaren corre el peligro de quedarse aislado sin una unidad de potencia suficientemente competitiva. Solo basta comprobar el ritmo en Spa de los monoplazas italianos y alemanes. Y si los fabricantes consiguen mantener más allá de 2020 los motores actuales y el consiguiente 'status quo... "La Fórmula 1 ha ido por este camino, con los equipos privados en una situación difícil si no tienes un fabricante detrás”, recordaba el piloto español este fin de semana.

Alonso, tras el accidente en Spa. (Reuters)
Alonso, tras el accidente en Spa. (Reuters)

¿Oportunidades en 2019?

Pero también la pelota está en el propio tejado para articular un solvente equipo técnico que propicie monoplazas suficientemente competitivos en el futuro. ¿Habrá talento y capacidad en McLaren para ello? “Como diseño (en referencia al MCL33), hay que ver qué hemos hecho mal, no solo es que la Fórmula 1 te arrincone”, explicaba Alonso, “habremos hecho cosas mal nosotros, tenemos que identificar (los problemas) y copiar un poco a los demás, no querer ir por nuestro camino”. Una senda totalmente errada, como el motor Renault ha puesto en evidencia. En Spa, como pocas veces este año

James Key (director técnico de Toro Rosso fichado por McLaren) aún no se ha incorporado al equipo británico, y su influencia tardará en trasladarse a los monoplazas. De momento, el equipo actual afronta el desafío de corregir el rumbo para la próxima temporada, en la que se introducirán importantes cambios aerodinámicos cuyo impacto parece superior a lo inicialmente previsto. No será una hoja en blanco pero, como suele suceder con los cambios de calado, sí podría abrirse una ventana de oportunidad para morder a otros rivales. Siempre que McLaren sepa reinventarse. Y será a Carlos Sainz quien le toque lidiar en la pista con este complicado toro.

Fórmula 1

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
9 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios