famoso por su carisma, talento y carácter

Volver a correr con 64 años: Patrese, de villano a héroe en 256 grandes premios

Riccardo Patrese corrió 17 años en Fórmula 1 y ostentó el récord de longevidad durante largo tiempo por justificadas razones. Con 64 años, volverá para correr en las 24 Horas de Spa

Foto: Riccardo Patrese ostentó hasta 2008 el récord de grandes premios disputados en la Fórmula 1. (Imago)
Riccardo Patrese ostentó hasta 2008 el récord de grandes premios disputados en la Fórmula 1. (Imago)

Sufrió un singular y sumarísimo juicio protagonizado por sus colegas que le impidió correr una carrera. Con el tiempo, se convirtió en uno de los personajes más queridos de la Fórmula 1, incluyendo al mismísimo Bernie Ecclestone. Hasta 2008 ostentó el récord de grandes premios (256) tras 17 temporadas en activo. Se enfrentó a Alain Jones, Ayrton Senna, Alain Prost, Nigel Mansell y Michael Schumacher, y fue compañero de cuatro campeones del mundo. Con todos ellos tuvo una gran relación gracias a su personalidad.

Ahora vuelve a las carreras. Con 64 años, nada menos. Lo hará en las próximas 24 Horas de Spa Francorchamps a finales de julio. Honda se lo ha ofrecido. Como piloto, su historia está repleta de anécdotas y peripecias como para escribir un libro. Hoy, se califica a sí mismo como "un piloto de una Fórmula 1 diferente a la actual". Veamos por qué. Con ustedes, el gran Riccardo Patrese (Por cierto, no se pierdan bajo ningún concepto el vídeo que cierra este texto).

Riccardo Patrese (d) junto a Mika Hakkinen en un acto reciente.
Riccardo Patrese (d) junto a Mika Hakkinen en un acto reciente.

El juicio sumarísimo

De carrera meteórica, Patrese llegó a la Fórmula 1 precedido por sus éxitos en categorías inferiores. Sin la menor experiencia previa, el equipo Shadow le ofreció debutar en el estanque de tiburones del Gran Premio de Mónaco de 1977 y terminó noveno. Tenía talento, pero también un problema. “Tenía 23 años, era tímido y muy cerrado en mí mismo. No hablaba inglés y encontraba difícil comunicarme con la gente y los periodistas. Esta timidez fue vista por muchos como arrogancia, y no era así”. Efectivamente, era otra Fórmula 1. “No les gustaban los nuevos. Por eso, siempre que llegaba un piloto joven yo intentaba ser agradable con él, que se sintiera en casa. En los setenta no era así”. Y si amenazabas a los buenos, menos aún.

En 1978 pasó a Arrows. Con solo diez carreras en su haber lideró el Gran Premio de Sudáfrica. Un logro increíble en aquellos tiempos dada su corta experiencia y el nivel de su equipo. A solo 14 vueltas de la meta se rompió el motor. En Suecia quedó segundo por detrás del Brabham 'aspiradora' de Niki Lauda, tras un duro duelo con Ronnie Peterson. A los veteranos no les gustaba un recién llegado tan duro en la pista. Había que bajarle los humos. Se lo hicieron pagar.

Tres meses después, la desastrosa salida del Gran Premio de Italia provocó la melé y el accidente múltiple que terminó con el fallecimiento de Ronnie Peterson al día siguiente. James Hunt inició la caza de brujas marcando al italiano como responsable. En el Gran Premio de Estados Unidos, los 'capos' se tomaron la justicia por su cuenta en un episodio inédito en la historia de la Fórmula 1. Ni comisarios, ni Federación que valga. Eran otros tiempos, efectivamente. El propio Hunt, Emerson Fittipaldi, Niki Lauda, Jody Scheckter y Mario Andretti amenazaron con el boicot a la carrera. El joven piloto se presentó a la cita, en la que fue humillado. Agachó la cabeza, pero aun así el equipo se achantó y retiró su inscripción. El tiempo y las investigaciones posteriores, incluida una resolución judicial, demostraron que Patrese no tuvo la menor culpa del accidente.

Ricardo Patrese, con el Arrows Ford FA1, lideraba el GP de Sudáfrica de 1978 cuando se le rompió el motor. (Imago)
Ricardo Patrese, con el Arrows Ford FA1, lideraba el GP de Sudáfrica de 1978 cuando se le rompió el motor. (Imago)

Celebraron que no ganara

Pero su talento superó aquella pesada losa. Ferrari le firmó una opción para 1979. Gilles Villenuve impidió su llegada a Maranello y Enzo Ferrari le compensó economicamente. Siguió cuatro años más en Arrows con un equipo que nunca ganaría una sola carrera, pero Patrese era capaz de lograr poles como en Long Beach, en 1981. Ferrari volvió a interesarse. Bernie Ecclestone se lo llevó a Brabham en 1982, año que logró su primera victoria en aquel increíble Gran Premio de Mónaco. Patrese lideraba la última vuelta cuando hizo un trompo, pero otros tres pilotos también cayeron de forma increíble en ese último giro. Cuando entró en meta no sabía que había ganado.

Patrese vivió experiencias amargas en su carrera, como aquel estruendo de alegría de los 'tifosi' italianos al salirse de la pista en Imola 1983, con la carrera prácticamente ganada. Y es que heredaba la victoria Patrick Tambay con Ferrari y el número 27 de Gilles Villeneuve. En 1986, tras un paso fugaz por Alfa Romeo, volvió a Brabham. Su compañero Elio de Angelis le pidió cambiar las fechas de unos test privados en Paul Ricard. Le tocaba a Patrese, pero accedió. De Angelis acabó en los raíles por una avería mecánica en su monoplaza. No había asistencias adecuadas y falleció.

Adorado en Williams

Ecclestone, que le apoyó siempre, ayudó a su entrada en Williams, "cinco años fantásticos", reconocería después. Fueron los mejores momentos del italiano. Se convirtió en un piloto extraordinariamente querido por Frank Williams y Patrick Head, duros entre los duros en un equipo implacable siempre con sus pilotos. La mejor señal de su personalidad caballerosa y siempre positiva. En 1991 plantó cara a su compañero Mansell y a Senna, pero al año siguiente no pudo lograr el título con uno de los mejores coches de la historia, el FW14B de suspensión activa. Mansell y su ingeniero David Brown engañaban a Patrese y al suyo con numerosas triquiñuelas, pero el italiano siempre fue sincero ("El coche activo le iba mejor a Nigel, por su fortaleza física", explicó) y reconoció el valor del británico para entrar a fondo en las curvas rápidas con aquel monoplaza de comportamiento singular. Famosa fue la anécdota de Patrese señalándose sus partes en los entrenamientos del GP de Gran Bretaña en referencia valor del británico para pasar las curvas de Beckets.

Flavio Briatore se lo llevó a Benetton, pero la convivencia fue un fracaso. Entre otras razones, porque Michael Schumacher era el rey del equipo. Después de 17 años, Briatore le desmoralizó y se marchó. Pero en Williams le ofrecieron volver como piloto de pruebas. En Imola 94 visitó al equipo para organizar detalles. Se despidió de Senna, con quien incluso veraneaba. Quedaron para verse en el futuro. El brasileño falleció al día siguiente. En Mónaco, dos semanas más tarde, Williams y Head le ofrecieron sustituir a Senna. Al principio respondió afirmativamente. "Un periodista me llamó para confirmar la noticia. En ese mismo momento, lo decidí. Llamé a Williams y le dije que la Fórmula 1 había terminado para mí".

La de 1993, con Benetton, fue la última temporada de Riccardo Patrese en la Fórmula 1. (Imago)
La de 1993, con Benetton, fue la última temporada de Riccardo Patrese en la Fórmula 1. (Imago)

"El piloto era más que el equipo"

En 1996 Williams y Head aún le ofrecieron probar en Silverstone el FW18 que logró el título aquel año. "Un regalo de viejos amigos. El segundo día puse gomas nuevas y el tiempo que logré me hubiera permitido salir en segunda línea del Gran Premio de Gran Bretaña", reconoció, orgulloso de estar en plena forma. Gran deportista natural, esquiador y jinete (“el mayor accidente de mi vida no fue en un F1, sino al caerme de un caballo”), el italiano mantiene una envidiable figura a pesar de la edad. Quizás por ello se anime a correr nuevamente.

¿Por qué Riccardo Patrese era y es un piloto de una Fórmula 1 diferente? "El piloto tenía que trabajar mucho con el equipo, su papel era mucho más extenso en la puesta a punto. Era una especie de arte”, explicó recientemente. "Ahora, cuando llega a la F1 un joven de 18 años puede ser competitivo porque recibe mucha ayuda del exterior. Entonces había menos electrónica, menos información de lo que pasaba... Entonces el piloto era mucho más que el equipo, y ahora el equipo es mucho más que el piloto". Por esta razón Riccardo Patrese disfrutó tantos años de la Fórmula 1: porque era un artista. Y un caballero.

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