el peor resultado de la temporada

McLaren, mirando 'pa Cuenca': entre el desconcierto técnico y la revuelta interna

Al margen de la dimensión de la contestación interna de la plantilla, el Gran Premio de Francia ha servido para magnificar la complicada situación que atraviesa McLaren

Foto: El proyecto del MCL33 está siendo un fracaso y McLaren busca culpables. (EFE)
El proyecto del MCL33 está siendo un fracaso y McLaren busca culpables. (EFE)

Del cielo al infierno en tan solo siete días. “Sin frenos, sin neumáticos, estamos fuera de los puntos… pero no me importa demasiado”. Como en los tiempos de Honda. Y al final, una “rueda mirando pa Cuenca”, le dio el tiro de gracia a Fernando Alonso. Bajan aguas revueltas para McLaren, y algunos aprovecharán las próximas semanas para agitar la corriente. El Gran Premio de Francia de Fórmula 1 se lo habrá puesto en bandeja.

“Este es un equipo que se suponía que iba hacia arriba, tiene al piloto estrella, pero no hay palabras para poder describir lo decepcionante que este año está siendo para McLaren con todas las expectativas que se habían creado de antemano”. Jolyon Palmer, expiloto de Renault y ahora comentarista de la 'BBC', sintetizaba antes de la carrera la situación del equipo británico, tan crudamente reflejada durante el pasado fin de semana. En la prensa, y en la pista.

El MCL33 es un proyecto fallido y Paul Ricard le dejó con las vergüenzas al aire. Pero el monoplaza en realidad exterioriza el síntoma de la enfermedad en una organización que comienza ahora a ser diagnosticada. Y de su tratamiento también depende el futuro de Alonso, dentro o fuera de la Fórmula 1.

La carrera, más munición para los amotinados

Parecía un plan orquestado. Días antes de la carrera francesa un periódico británico lanzaba el torpedo de Martin Whitmarsh, vinculado al equipo durante casi tres décadas. Dos claves: el plan de diversificación de McLaren en Estados Unidos y Le Mans es una locura. Segundo, con el despido de Tim Goss, uno de sus responsables técnicos, se ha cortado una cabeza que no correspondía. El viernes, la anécdota del reparto de barritas de chocolate Freddo ridiculizaba la imagen del equipo en Paul Ricard. Algunos periodistas británicos se sumaban gozosos a la pinza.

Quedaba así en evidencia que McLaren alberga en su seno una ‘facción rebelde’, que pretende denunciar una moral colectiva tocada por incapacidad de gestión y luchas políticas internas. En semejante contexto, el fiasco del pasado sábado aumentó la hemorragia. La peor clasificación del año. “El coche es lento, es lo que hay. Cada carrera, vamos para atrás”, sentenciaba Alonso. El domingo, el español fue castigado en un potro de tortura cuando la semana anterior disfrutaba a lomos de un córcel árabe.

“Creo que hemos identificado las áreas en las que tenemos un problema. Está en la aerodinámica. Es algo que no aparece en el túnel de viento, pero no podemos replicar el problema o problemas. Sabemos lo que perseguimos. Lo que no tenemos obviamente es la solución…”, remataba el sábado Zak Brown. Como en los tiempos de Ferrari. Se transmite desconcierto total y falta de rumbo técnico. En la octava carrera de la temporada. Con un intenso sprint de grandes premios en las próximas semanas.

Recientemente, Brown emprendió una rápida investigación interna para conocer el “quien, qué, cómo, cuándo y por qué” en el fracaso del MCL33. Concluyó que el equipo británico carecía de liderazgo técnico. Al parecer, la organización horizontal del equipo ha degenerado en un reino de taifas. Uno de sus reyezuelos, Tim Goss, fue decapitado. Según un rumor recogido por El Confidencial, el técnico sería quien más insistía para descargar en Honda la responsabilidad del rendimiento del monoplaza de McLaren. Los números del MCL33 le habrían pasado ahora factura. Como la económica a sus accionistas por el cambio a Renault. ¿Se necesitaban para este viaje semejantes alforjas?

Un liderazgo a prueba en los próximos meses

El propio Goss podría estar entre quienes integran esa facción opositora cuya envergadura real en el conjunto de la plantilla se desconoce. Aunque parece que los instigadores van ahora a por la cabeza de Eric Boullier. “Puedo confirmar que todos los miembros del equipo seguirán en Abu Dabi (la última carrera del año)”, se apresuraba a señalar Zak Brown este fin de semana. Y aprovechaba para dejar su puyazo a Withmarsh en una entrevista con 'Sky'. “Quizás está buscando trabajo. Le vi en Le Mans dando saltos de un equipo a otro... Lo que es seguro es que aquí (en McLaren) no va a encontrar trabajo”.

El balance del GP de Francia representa más munición para los amotinados de Woking, otra carga de profundidad para más explosiones mediáticas en los próximos días. McLaren está en la picota como equipo de carreras, pero también como organización con capacidad para responder a la situación actual. El liderazgo de Zak Brown está a prueba en los próximos meses, así como sus planes de futuro en Estados Unidos y en Le Mans, que se supone deberían estar arropados por el consejo de administración de McLaren. Entre medias, el futuro de Fernando Alonso.

“Para seguir en Fórmula 1 solo cabe hacerlo en un entorno competitivo, luchando por victorias y podios”, apuntaba el español estos días ¿En este McLaren? Ejem. De momento, Alonso mantiene abierta su particular partida de billar a varias bandas. Tan pronto lanza la bola sobre el cansancio que le produce la situación de la actual Fórmula 1, como juega con otra por la cual cual seguirá si es en Red Bull, Mercedes o Ferrari. Y, mientras tanto a este McLaren en pleno desconcierto técnico y contestación interna le vienen cuatro carreras en cinco semanas con fuerte viento de cara. Los francotiradores deben estar cargando su fusil y ajustando la cruz del visor con tanta munición.

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