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McLaren y la Fórmula 1 o cómo llevarse dos pedradas de una misma tacada
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el MCL33, en otra dimensión frente a red bull

McLaren y la Fórmula 1 o cómo llevarse dos pedradas de una misma tacada

A pesar de la evolución del MCL33 desde Montmeló, el gran rendimiento del RB14 en Mónaco a igualdad de unidad de potencia puso en evidencia la gran diferencia que les separa

Foto: Fernando Alonso en Mónaco con su MCL33. (Imago)
Fernando Alonso en Mónaco con su MCL33. (Imago)

Por cada experiencia en la vida, al menos una lección. Pero el GP de Mónaco dejó dos. Una, para Liberty, los propietarios de la Fórmula 1. La segunda, para McLaren. Y Fernando Alonso se encargó de poner el énfasis en cada una de ellas al terminar el fin de semana.

“Listo para ver y disfrutar ‘LA CARRERA’ del día”, tuiteaba el español con dosis bien cargadas de sorna en referencia a las 500 Millas de Indianápolis que se celebraban a continuación de la soporífera procesión monegasca. Aromas de nostalgia a las opciones de victoria del año anterior frente a la figura de comparsa que el español ejecutaba este año en el Principado. Un contraste duro de asimilar con el recuerdo de la adrenalina de 2018. En un trazado donde la exuberante exhibición de Red Bull recordó la lejana galaxia en la que comparativamente McLaren se mueve todavía.

El vaso, medio lleno, o medio vacío

El único abandono por avería mecánica en el gran premio llegó para quien había puntuado en todas las carreras anteriores. "Hubiésemos quedado séptimos. Salíamos séptimos y hubiésemos terminado séptimos sin ningún percance”. Como casi toda la parrilla, salvo algún piloto al que le tocó romper la norma, como fue el caso de un mosqueado Carlos Sainz. “Eramos el cuarto o quinto equipo más rápido”, resumía al final de la prueba a modo de consolación. Pero la realidad de Mónaco ha vuelto a ser contumaz con el equipo británico. El ejemplo de Red Bull se exhibía con toda su crueldad deportiva y técnica.

Foto: Una mala estrategia de Renault arruinó la carrera de Carlos Sainz en Mónaco (EFE)

Cierto, McLaren entró en el Q3 con cierta facilidad. Vandoorne también pudo lograrlo de no haber sufrido problemas con el cambio el sábado. El equipo británico puede mirar el vaso medio lleno de una perceptible aunque modesta progresión desde Montmeló, pero también con el vaso vacio que ofrece el brutal dominio de Red Bull en Mónaco, si de buscar referencias con la misma unidad de potencia se trata. Porque aquí quedó patente un chasis verdaderamente espectacular. Con respecto a Ferrari y Mercedes, fue como disparar a gorriones. El resto ni existían. Visualmente, el RB14 era un espectáculo en la pista, una lapa perfectamente teledirigida según los deseos del piloto. “Apuntas con el morro, y allí pones el coche”, vino a explicar Ricciardo tras los entrenamientos del sábado.

"Con el mismo motor deberíamos estar a ese nivel"

Y allí estaba McLaren el sábado por la mañana, un equipo desorientado con el MCL33 ante el particular rendimiento que exige esta pista. “Eramos decimoquintos en el Q3, el coche se comportaba muy raro, desconectada la parte delantera de la trasera, en las curvas lentas teníamos problema de atrás y en las curvas rápidas de delante, y eso normalmente es un rompecabezas difícil de solucionar”, explicaba el sábado. Y mientras sus ingenieros intentaban dar con la tecla del MCL33, Ricciardo destrozaba los cronos de Mónaco. Verstappen se destrozaba a sí mismo.

El de Mónaco, en principio, minimizaría los problemas de ‘drag’ del McLaren, pero la tortuosa pista monegasca delató otros adicionales en MCL33. Enfrente, el espejo del RB14. “Decepcionado de alguna manera porque con la misma unidad de potencia deberíamos estar a ese nivel”, reconocía con sinceridad Alonso el sábado, “a la vez sabíamos desde el comienzo de temporada que no estamos todavía a ese nivel, pero lo intentaremos tan pronto como sea posible”. Ante semejante misión McLaren merece el beneficio de la duda. Pero también no olvidar una cruda realidad. ¿Cuánto lleva Red Bull integrando sus diferentes chasis con la unidad híbrida de Renault?

Foto: El palco de Kiev. (Javier Martín)

El RB14 se mostraba en Mónaco como el producto maduro de esa experiencia e integracion. Por su carga aerodinámica, su comportamiento, en esta pista era el sueño de todo piloto. Por ello, si en menos de un año los ingenieros de McLaren produjeran un monoplaza a medio segundo del austríaco, representaría un éxito extraordinario para los estándares técnicos de la Fórmula 1. Alonso sabía de qué hablaba cuando emplazaba a la “segunda mitad de la temporada” durante el invierno. “Hemos identificado las áreas en las que necesitamos trabajar para estar a ese ritmo”, recordaba de nuevo el sábado. Será para dentro de unos meses cuando habrá que ver para creer.

"La carrera más aburrida de la historia"

Y si McLaren se llevó una buena pedrada en Mónaco, también el piloto como tal. Y no solo Alonso. "Probablemente sea la carrera más aburrida de la historia de la Fórmula 1. Quizás deberíamos darle algo a los aficionados después de la prueba para compensarles la entrada. Sabemos cómo es Mónaco. Empiezas en una posición y corres hasta el final en esa posición”. Con una paradoja añadida. Porque Pirelli traía por primera vez el compuesto más rápido de su gama, que contribuía el sábado a la vuelta más rápida en la historia en Mónaco. Pero con semejante producto, el domingo se descolgaba con una de las carreras más lentas y anodinas de los últimos años.

“Desde la sexta vuelta íbamos en procesión. Literalmente, al 'tran tran', así que realmente no era competir”, también lamentaba Lewis Hamilton al terminar el gran premio. “No se si fue emocionante de ver para vosotros”, explicaba a la prensa. “si no, es un problema”. Para un doble campeón del mundo de Fórmula 1, la carrera del día eran las 500 Millas. Alonso también había vuelto a recordar en Montmeló lo predecible de cada gran premio cuando le preguntaron por su futuro. La semana que viene tocan los primeros entrenamientos de las 24 Horas de Le Mans. En menos de un mes, la carrera. Algunas cosas deberían cambiar, y en varios escenarios...

Por cada experiencia en la vida, al menos una lección. Pero el GP de Mónaco dejó dos. Una, para Liberty, los propietarios de la Fórmula 1. La segunda, para McLaren. Y Fernando Alonso se encargó de poner el énfasis en cada una de ellas al terminar el fin de semana.

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