UNO DE LOS INCIDENTES MÁS POLÉMICOS DE LA F1

GP de Mónaco de F1 2006: El día que Schumacher se la jugó a Alonso y a sí mismo

El abogado español Joaquín Verdegay, vicepresidente de la RFEdA, recuerda a El Confidencial cómo fue el juicio de uno de los incidentes más polémicos en la Fórmula 1

Foto: El Ferrari de Schumacher persiguiendo al Renault de Alonso en 2006. (Imago)
El Ferrari de Schumacher persiguiendo al Renault de Alonso en 2006. (Imago)

“Tras haber comparado toda la información, los comisarios no encuentran una razón justificable para que el piloto frenara de forma indebida, con una presión excesiva e inusual en esta parte del circuito, y no tienen otra alternativa que concluir que el piloto frenó deliberadamente su coche en el circuito en los últimos minutos de los entrenamientos, en un momento en el que había logrado la vuelta rápida…”. GP de Mónaco de F1 2006. Michael Schumacher había realizado una maniobra inusual, con la que dejaba aparcado su monoplaza cruzado en la pista a la salida de la Rascasse y afectando a Fernando Alonso… Uno de esos momentos de sombra que también cubrieron su extraordinaria carrera deportiva.

¿Fue una decisión deliberada y premeditada? ¿U otro de esos instintivos cruces de cables que sufría el alemán cuando veía amenazada su posición? No era la primera vez, pero la historia de la Fórmula 1 ha sido testigo de pocos ejemplos de comportamiento como el protagonizado por Schumacher en la clasificación de aquel Gran Premio. Que también contribuyó a torpedear sus opciones al título en pugna con Alonso.

Gestos muy raros con el volante

Era solo la sexta carrera de la temporada, pero el contexto ya era de gran presión. No solo por tratarse de Mónaco. Un jovencísimo Alonso había roto el año anterior el brillante ciclo victorioso de Ferrari. En aquella edición, el español llegaba con quince puntos de victoria sobre el alemán. Un año más el título se iba a dirimir entre ambos. Y ambos sabían que se jugaban la victoria en aquellos entrenamientos.

Faltaban pocos minutos para terminar la sesión, cuando Schumacher habría logrado el mejor tiempo. Pero aún quedaba Alonso por completar su vuelta lanzada e iba mejorando el tiempo del alemán en el primer parcial. De repente, a la entrada de una de las curvas más lentas de la pista, la Rascasse, Schumacher comenzó a hacer gestos inusuales con el volante. Frenó, aparentemente no pudo controlar el monoplaza, y su coche quedó cruzado en la pista, aunque evitando que el frontal tocara los raíles. En la rueda de prensa posterior alegaría que intentó echar marcha atrás, no pudo con el tráfico, y caló su monoplaza. Y con ello interrumpió la sesión y la vuelta final de Fernando Alonso. Cuando pasó por delante de las posiciones de Renault, miembros del equipo le saludaron con el dedo pulgar hacia abajo.

"El piloto perdió tiempo en el segundo sector"

Las explicaciones posteriores del piloto alemán en la rueda de prensa no fueron nada convincentes, entre el clamor creciente de críticas a su maniobra. Aunque Alonso mantuvo un perfil bajo. Pero nadie creyó sus palabras. Tanto, que los comisarios se vieron obligados a intervenir. Armados con telemetría de la vuelta final y otras anteriores, diferentes ángulos de cámaras y las declaraciones de Schumacher, su ingeniero Chris Dyer, Ross Brown, Stefano Domenicali, y el director de carrera, Charlie Whiting. Además de los comisarios Tony Scott Andrews, Christian Calmes y el español Joaquín Verdegay junto al analista de software de la FIA, Alan Prudom.

“Tras lograr el mejor tiempo en el primer sector, el piloto perdió tiempo en el segundo, y llegó a la curva 18 a una velocidad con poca o ninguna diferencia de su vuelta rápida anterior, y frenó con tal fuerza que bloqueó sus ruedas, exigiendo que recuperara el control del coche”. Traducción: Schumacher perdió la vuelta en la chicane de la Piscina, sabía que no iba a mejorar, y provocó una maniobra diferente a todas las vueltas precedentes.

"Llegó con gran prepotencia y soberbia"

Joaquín Verdegay, comisario aquel día, recuerda todo el episodio para El Confidencial, y escenifica la experiencia con el piloto alemán aquel día. “Al principio, no le pudimos recibir a tiempo. Cuando le llamamos él no pudo venir al principio, y cuando lo hizo no le podíamos atender porque estábamos vigilando el desarrollo de la carrera de GP2. Se molestó mucho, porque nos decía que se tenía que ir porque le estaba esperando su familia”.

“Cuando le citamos, llegó con una gran prepotencia y soberbia que, por otro lado, era su comportamiento con la gente. Pero el mismo se metió en la boca del lobo por esa prepotencia. Nos decía, “es que ustedes no son pilotos de Fórmula 1” para cuestionar a los comisarios que fueran capaces de juzgar las reacciones en pista. “Claro, pero soy abogado, y como tal le debo preguntar", le contestó el abogado español, "¿Usted aparcó su coche voluntariamente para evitar un accidente?". “Sí, sí..” “Señor Schumacher, le voy a repetir de nuevo la pregunta, porque como no soy piloto, se la debo preguntar de nuevo”, recuerda Verdegay, “y en ese momento, Stefano Domenicali dio un respingo, y le pedí que se estuviera quieto poniéndole la mano en la pierna…” Schumacher ignoraba que uno de sus actos sí podía ser considerado una infracción, y por ello cayó en la trampa del abogado

“Vamos a ver, usted insiste, usted detuvo deliberadamente su coche para intentar evitar colisionar con las barreras exteriores...” Volvió a decir que sí. “Es que el reglamento dice que el que detenga deliberadamente su coche en la pista será penalizado con la pérdida de todos los tiempos. Ha reconocido por dos veces que se había parado deliberadamente", le expetó Verdegay a Schumacher. "Pero lo que ocurrió es que había jorobado su propia vuelta un poco antes. Y como vio que no la podía mejorar, decidió que se paraba en la Rascasse. No valoró que había unos comisarios que no íbamos a dejarnos comer el coco aunque no fuéramos pilotos. Simplemente, habíamos aplicado la ley”.

"Estoy orgulloso de tí"

El artículo 116 del Reglamento Deportivo había servido para castigar el comportamiento anómalo y doloso que la telemetría había delatado. Esa que Schumacher había confesado involuntariamente por desconocer esa parte del reglamento. La aplicación del 112 cuando se produce una “infracción por parte del piloto” implicaba también que se borraban los tiempos sin dejar lugar a apelación alguna. "Al día siguiente, le pregunté a Ecclestone, por todo lo que había ocurrido, y me dijo “I´m very proud of you” (estoy muy orgulloso de ti)”.

Schumacher fue enviado al fondo de la parrilla. En carrera, remontó hasta la quinta posición. Pero Fernando Alonso salió al final primero y dominó la carrera. La maniobra del alemán fue un tiro por la culata. Añadió otra muesca a Australia 1994 y Jerez 1997. “Nunca había visto una gestión mental tan mala”, señalaría Jackie Stewart sobre aquel incidente. 13 puntos separaron a Alonso y Schumacher a final de temporada para el segundo título del español. En aquel Gran Premio de Mónaco, Michael Schumacher había perdido 17. Y aquel Mónaco 2006 se había unido a aquellas carreras de Australia 1994 y Jerez 1997.

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