Fórmula 1 - GP de China: GP China de Fórmula 1: Verstappen, víctima de su propio estilo, está atrapado
marcha octavo en el mundial de pilotos

GP China de Fórmula 1: Verstappen, víctima de su propio estilo, está atrapado

Max Verstappen volvió a ser protagonista de una carrera de Fórmula 1 en este 2018, y nuevamente lo fue por una maniobra irregular (con Vettel, en este caso) que le trajo malas consecuencias

Foto: Max Verstappen durante el GP de China. (EFE)
Max Verstappen durante el GP de China. (EFE)

“Necesita controlarse un poco. Max es muy joven se ha pasado, ha cometido un error y se ha disculpado. Son lances de carrera. Le he dicho que va a llegar su momento, que no se pase. Él sabe lo que ha perdido, una victoria. Hemos perdido la doble victoria, ese 1-2, porque nuestro coche era muy rápido y nuestra estrategia, muy buena”. Helmut Marko corrió a por Verstappen cuando éste entró en el motorhome de Red Bull y 'Movistar F1' captó el momento tras el GP de China de Fórmula 1 que terminó quinto y con sanción de 10 segundos por golpear a Vettel (que terminó octavo). El holandés de 20 años, por tercera carrera consecutiva, protagonizó una acción que le traerían malas noticias. La precipitación es el denominador común de estas maniobras y da la impresión de que en este 2018 Max está siendo víctima de su propio estilo.

Admitía hace una semana Marc Márquez que “Rossi también había tenido 25 años” para tratar de explicar el incontrolable impulso que le llevó a embestir a Aleix Espargaró y al toque con Valentino en el polémico GP de Argentina. Marko también aludió a la juventud para tratar de hacer ver que es una de las causas del principal 'mal' de Verstappen. En los tres domingos de F1 que lleva 2018 Max ha visto cómo una mala decisión ha lastrado su carrera.

En Australia, en la décima vuelta, se precipitó en una maniobra que provocó una salida de pista y descolgarse de los primeros puestos. En Bahrein, la pasada semana, se dio un golpe con Hamilton y su maniobra provocó un insulto espontáneo de Lewis al ver la repetición de la jugada. El inglés tildó a Max de “impaciente” y señaló que “sus acciones probablemente le han costado a su equipo una buena cantidad de puntos”. Este domingo, nuevamente, la paciencia no salió a su rescate.

“Parece ser una cuestión de inteligencia”

“Max tiene toda la culpa del accidente. Parece que la razón no le llega. Normalmente te levantas cuando cometes errores, pero él se está volviendo cada vez más pequeño. En este caso, también parece ser una cuestión de inteligencia”, dispara Niki Lauda al acabar la prueba. La temporada pasada, el austriaco de Mercedes ya había manifestado que “el joven es el talento del siglo, pero si no entiende que hace algo mal… Voy a hablar con su padre, Jos (su padre), para decirle que debe conversar con su niño, está muy por encima del límite”.

El problema de Verstappen radica en esa mesura que no llega. Lo más difícil, las manos, lo tiene. Ahora falta la calma y tratar de digerir los consejos de quienes le rodean. “Pido disculpas al equipo que hizo un trabajo increíble que debería haber sido recompensado con un doble podio”, admitió el veinteañero este domingo, unas declaraciones que distan de las de la semana anterior, cuando ni si quiera veía que su golpe con Hamilton hubiera sido “¿agresivo? No. Había una posibilidad de adelantar, así que pensé que era una buena ocasión. Nuestro monoplaza es genial así que no voy a quedarme detrás de él”. La frontera entre el éxito y el fracaso, en su caso, radica en el momento para dar el hachazo. No se discute de que haya un error en la maniobra, sino que se podía haber labrado un hueco mejor para ir más seguro en la maniobra del adelantamiento.

El 'aburrimiento' de Verstappen

La 'lección' que 2018 le está dejando es alejarse de su filosofía a la hora de actuar y atacar. Quizás, el mejor ejemplo de su mentalidad tuvo lugar en EEUU 2016, cuando estaba recortando tiempo a Nico Rosberg, por delante suya, y escuchó por radio que cuidara los neumáticos. “¡No estoy aquí para terminar cuarto!”, espetó. También el año pasado pidió “perdón” al equipo cuando tenía la victoria controlada y, aunque se lo prohibieron, se fue a por la vuelta rápida de la carrera. “Supongo que se aburría”, Horner le protegió. Ese espíritu es el que le ha caracterizado y el que hoy en día le sigue atrapando.

¿Y el futuro? En un par de semanas tiene lugar el GP de Azerbaiyán, donde los muros de su trazado urbano castigan más las malas (precipitadas) decisiones. Se comprobará si es el nacimiento de un nuevo Verstappen o si en la lucha interna consigo mismo sigue primando el instinto a la razón (como apela Lauda).

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