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Sebastian Vettel, el campeón del mundo que encuentra la felicidad en un cortacésped
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UNA SINGULAR ACTITUD HACIA LA VIDA Y LA F1

Sebastian Vettel, el campeón del mundo que encuentra la felicidad en un cortacésped

Sin redes sociales y bajo una fuerte privacidad, Vettel representa una carácter especial de la F1 moderna; alguien inmune a las críticas, 'bipolar' en la pista y con un espíritu de equipo casi extremo

Foto: Sebastian Vettel, celebrando su última victoria en el GP de Brasil 2017. (Reuters)
Sebastian Vettel, celebrando su última victoria en el GP de Brasil 2017. (Reuters)

¿Qué hace un cuatro veces campeón del mundo de Fórmula 1 cuando llega a casa después de una carrera? Con tantos éxitos, ¿en qué encuentra uno la felicidad? "A mí me hace feliz cortar el césped y ver que la hierba queda bien cortada... o estar con mi familia sin nada que hacer, sólo viendo la televisión. También cuando me voy a escalar una montaña y llego a la cima, o cuando me pongo a jugar con mi ciclomotor". Es la peculiar respuesta de Sebastian Vettel, un auténtico 'rara avis' en el deporte mundial.

Ausente en las redes sociales y bajo una férrea protección de su vida privada, Vettel es uno de los pilotos más famosos y al mismo tiempo uno de los más enigmáticos. Al año concede contadas entrevistas, pero en una reciente a 'Sport Bild' ha dado detalles sobre qué sintió al perder el mundial en 2017 o cómo lleva la presión de ganar con Ferrari. La fotocopia de una mente cuadriculada alemana que convive con 'calentones' propios de la cultura latina. ¿Cómo es posible?

"Son preguntas que sólo me puedo hacer a mí"

Vettel encierra la paradoja de tener un insaciable apetito competitivo y buscar continuamente la perfección a niveles similares de Michael Schumacher, como también unas reacciones desmedidas en momentos de tensión, llegando a llamar "hijo de ****" al director de carrera de la FIA o golpeando al coche de Hamilton el año pasado en Bakú. Una personalidad difícil de comprender para el público, también en parte por una recóndita vida alejada de los focos y ciertas dudas que algunos han arrojado sobre su talento aún habiendo ganado varios títulos. ¿Pero cómo gestiona Vettel las críticas en el plano psicológico?

"Prefiero que cada uno valore por su cuenta a qué se le puede llamar errores y a qué no. Es obvio que no hay que pasarse ciertos límites, pero cosas como las de Bakú te pueden pasar en la vida. Es interesante que la gente tenga su propia opinión; es con lo que tengo que convivir", cuenta Vettel, quizá asumiendo culpas en su fuero interno, pero escenificando un discurso de reflexión personal ante el exterior muy distinto al resto de pilotos. Lo mismo al hablar de su accidente en Singapur 2017, cuando en Italia le señalaron por no estar a la altura de Ferrari. "Esa carrera fue difícil porque sé que podía haber acabado mejor. Pero en aquel momento, reaccioné así. ¿Estuvo mal? ¿Pude hacerlo mejor? Esa pregunta sólo me la puedo hacer a mi mismo", dice Vettel, en otro enigmático mensaje.

Foto: Sebastian Vettel, subcampeón del mundo en 2017. (Reuters)

Pocos en el 'paddock' afirman conocer bien a Vettel. Uno de ellos es Christian Horner, que en su día le definió como "alguien que dice todo lo que piensa, aunque eso le haga meterse en líos". Como por ejemplo, negándose a echar flores a otros pilotos. "Hamilton es un rival más en la pista, pero no en mi vida. Ganar a él o Alonso es para estar orgulloso, pero sinceramente no me importa contra quien compito". ¿Pero es Vettel igual de pragmático en el plano emotivo, como por ejemplo en su sueño de ser campeón con Ferrari? "Yo no miro tan lejos; es importante estar sosegado y tener la cabeza en mi sitio. Si piensas mucho en el objetivo, te acabas saltando pasos importantes. Y yo soy más de ir paso a paso". Una organizada mente alemana que, sin embargo, de nada le sirve sin un buen entorno de trabajo...

Un "pedante" capaz de todo por su equipo

Si hay algo que admira casi toda la F1 sobre Vettel es su impecable espíritu de equipo, a veces incluso llevado al extremo, como cuando salió a defender el dominio de Red Bull hace años acusando al resto de escuderías de "tocarse las pelotas". Porque la actitud controladora de Vettel tampoco se entiende sin su otro hemisferio más pasional, ese que le hace irse a ayudar a sus mecánicos de Ferrari hasta bien entrada la madrugada. Su forma de entender la F1, según contaba hace años Helmut Marko, se basa en exigir cargas duras de trabajo a través de una fuerte dosis de pasión. Y en la Scuderia parece haber encontrado ahora su hábitat perfecto.

"Lo que me transmite Ferrari es motivación; la presión ya me la pongo a mí mismo. Lo importante es trabajar como equipo y tener un plan. En este equipo todos trabajan para el éxito y están tremendamente motivados, se palpa la pasión que les transmite Ferrari como marca. Y todos ponen sus propios intereses bajo el objetivo de ganar. Es una sensación enorme cuando ganas y ves abajo a todos los mecánicos eufóricos", dice 'Seb', describiendo la perfecta sintonía de sus valores con los del equipo italiano. Tal ha sido el entusiasmo de Vettel, que hasta Maurizio Arrivabene tuvo que pegarle un tirón de orejas cuando vio que intentaba controlar todos los departamentos del equipo además de pilotar el coche. "A veces puedo llegar a ser un poco pedante", se justificaría Vettel en esta entrevista.

En conjunto, Vettel y Ferrari parecen formar un buen matrimonio al que sólo le falta compartir un título. ¿Pero cuándo? "Este año, sólo nos queda reajustar algunas cosas del coche del año pasado para ser aún mejores", explica Vettel. "Es importante que seamos rápidos desde la primera carrera, como en 2017", añadía en un pequeño aviso encubierto al equipo, impulsado por esa mezcla calibrada entre su necesidad de ganar y el entusiasmo que siente por la Scuderia. "Es muy difícil describir lo que significa correr para este equipo. Enzo Ferrari dijo que la pasión no se describe, sino que se vive". Vettel parece haber interiorizado bien esta lección, pero sólo el tiempo dirá si acierta en su forma de articularla dentro del equipo.

Foto: Sebastian Vettel durante los entrenamientos de Montmeló. (EFE)

"En nuestras conversaciones, hablábamos frecuentemente de la honestidad, la pasión y la fidelidad a uno mismo", contaba hace tiempo Aki Hintsa, antiguo médico de Vettel, sobre la relación que ambos forjaron durante años. Porque la personalidad singular de Vettel junto a Ferrari tiene su raíz en el propio carácter del alemán, cuyos arrebatos pasionales en la pista han desvelado la otra cara del campeón que siempre parecía tenerlo todo bajo control. La gran paradoja de una estrella de la F1 que cultiva sus reflexiones en el ámbito privado, pegado a la televisión o subido a un tractor cortando el césped...

¿Qué hace un cuatro veces campeón del mundo de Fórmula 1 cuando llega a casa después de una carrera? Con tantos éxitos, ¿en qué encuentra uno la felicidad? "A mí me hace feliz cortar el césped y ver que la hierba queda bien cortada... o estar con mi familia sin nada que hacer, sólo viendo la televisión. También cuando me voy a escalar una montaña y llego a la cima, o cuando me pongo a jugar con mi ciclomotor". Es la peculiar respuesta de Sebastian Vettel, un auténtico 'rara avis' en el deporte mundial.

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