SENSACIÓN DE SUPERIORIDAD TRAS MONTMELÓ

Por qué da miedo Mercedes en el paddock de Fórmula 1

A falta del GP de Australia, los test invernales sitúan como favoritos en 2018 a Mercedes, y es que ante el más mínimo error han conseguido limar su ya excelente mecánica

Foto: Lewis Hamilton, al volante del Mercedes en los test invernales. (REUTERS)
Lewis Hamilton, al volante del Mercedes en los test invernales. (REUTERS)

"Esto no puede seguir así. No puede ser que sepamos ya quién va a ser el campeón antes de empezar el año. No es algo sano, y tenemos que trabajar entre todos para cambiarlo". Es la indignación de Cyril Abiteboul –jefe de Renault– hacia Mercedes y su dominio de cuatro años en la Fórmula 1. Porque si Ferrari y Red Bull veían sus pequeños problemas de 2017 como el preludio de un mundial más apretado, Mercedes parece haber reaccionado este año con un nivel abrumador en todos los frentes.

"Cuando picas a la bestia, te ataca aún más fuerte", era la reflexión de una figura del 'paddock' en Barcelona. Los test invernales les sitúan como favoritos, y es que ante el más mínimo error han conseguido perfilar su ya excelente mecánica, alcanzar los 1000 CV en el motor y tener sus dos pilotos motivados como nunca. Dentro y fuera de la pista, parecen funcionar como una máquina perfecta, en una muestra de excelencia poco antes vista en la Fórmula 1. ¿La derrumbará alguien este año?

"Siempre aspiramos a la excelencia"

La historia de cómo Mercedes empezó a trabajar en estas reglas desde 2010 es ya conocida. Pero una vez en el terreno, ni siquiera un coche algo inestable ("la diva", según Toto Wolff) les quitó los dos títulos en 2017. Porque en estos años, Mercedes se ha armado con una excelente base de recursos económicos y humanos que les permite vencer y maniobrar ágilmente en circunstancias muy distintas, y todo ello con un inconformismo llevado al extremo. "Es tentador pensar que ya no hay presión, pero las dos últimas carreras son las primeras del 2018. Aspiramos a la excelencia, desde el 'shakedown' en febrero hasta los test posteriores al GP de Abu Dabi [en noviembre]", contaba Toto Wolff a final de 2017.

Porque al margen de controlar tan bien este reglamento, Mercedes opera de una forma que no da respiro a nadie. En 2015, por ejemplo, ya hablaban de esos 1000 CV que acabarían alcanzando este año. Conseguirlo les ha obligado a rediseñar casi por completo un motor ya superior en años anteriores, riesgo importante pero necesario para espantar a sus rivales. "Buscamos construir una cultura de continuas mejoras. Siempre encuentras algo; algunas serán grandes y otras pequeñas, de cinco milisegundos...", contaba Andy Cowell, jefe de motores. Igual que la aerodinámica, con una sofisticada evolución pulida al detalle que "arrasa" a la del 2017, según James Allison. En conjunto, una meticulosa búsqueda de todos los límites.

La estrategia de momento funciona; en los test, rodaron unas cuatro décimas más rápido que el resto en simulación de carrera. Y a una vuelta, se estima que a Ferrari podrían haberle endosado más de medio segundo con los mismos neumáticos, según 'Autosport'. Unas diferencias a coger con pinzas, pero que no desentonan con su actitud de continua mejora. Valtteri Bottas, sin ir más lejos, todavía exigía a Mercedes perfeccionar su ritmo con los neumáticos más blandos, terreno donde Red Bull y Ferrari pueden ser más fuertes. Todo un alegato a tener atados todos los cabos que ilustra la motivación del finlandés, igual que Lewis Hamilton. "Estaba jugando a tenis con mi padre e intentaba ser como Federer; siempre busco mejorar, amo la sensación de llegar al límite y saber jugar con él", decía estos días el inglés.

Una agilidad brillante, también fuera de la pista

La agilidad de Mercedes se ha cocinado durante varios años. Antes de irse en 2013, Ross Brawn cimentó una base de éxitos que Toto Wolff ha sabido sostener con una continua inversión de la marca y victorias clave en los despachos. A la vista está cómo Mercedes presionó con éxito en 2017 hasta prohibir la suspensión activa de Red Bull y la quema de aceite en el motor Ferrari por encima de la legalidad. O también, cómo el tiempo ha dado la razón a Helmut Marko cuando llamaba "paranoico" a Toto Wolff en 2016 por miedo al fracaso. Es así como Mercedes ha resultado inmune hasta a capítulos difíciles como la pugna de Rosberg y Hamilton hace dos años, saldada con el inglés más pletórico que nunca y un nuevo compañero como Bottas capaz de quitar puntos a sus rivales.

En perspectiva, Mercedes se ha plantado en 2018 con un coche que algunos ya ven como 'la joya de la corona', producto de una cadena de decisiones y metodologías internas envidiadas por muchos otros equipos. En Inglaterra ya se preguntan si habrá alguien capaz de ganarles a corto plazo. Es la prueba de fuego para Ferrari y Red Bull, quienes buscarán dar la campanada este año. De conseguirlo, a la vista de las circunstancias, firmarían toda una proeza.

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