EL AMR PRO, UN NUEVO PROYECTO CON ASTON MARTIN

La paulatina retirada del genio: por qué a Adrian Newey se le queda pequeña la F1

Siempre necesitado de grandes retos creativos, Newey está cada vez más volcado en el Red Bull Advanced Technologies, mientras el equipo nombra un nuevo director técnico

Foto: Adrian Newey seguirá ligado a Red Bull, pero cada vez con menos responsabilidad en la Fórmula 1. (Imago)
Adrian Newey seguirá ligado a Red Bull, pero cada vez con menos responsabilidad en la Fórmula 1. (Imago)

En 2014, Adrian Newey recibió una mareante oferta de Ferrari. “Luca (de Montezemolo) me ofrecía toda la dirección técnica, tanto del equipo de carreras como de los coches de calle. La promesa de un estilo de vida de estrella de cine y una oferta económica ridículamente elevada". El ingeniero británico lo pensó detenidamente, valoró sus prioridades profesionales y personales y desechó la oferta de la Scuderia. Una de las razones era el deseo de permanecer en Red Bull. Aquel episodio abrió una nueva etapa en su vida que estos días se ha plasmado con otro paso atrás en su progresiva despedida de la Fórmula 1.

“Es parte de nuestra evolución”, reconocía Christian Horner estos días con el nombramiento del francés Pierre Wache para una nuevo posición de director técnico en Red Bull. Newey se mantiene como máximo responsable, pero con mayores atribuciones para Wache en el equipo. Porque el ingeniero británico está cada vez más volcado en el Red Bull Advanced Technologies. El departamento, creado el pasado año (con 110 puestos de trabajo nuevos), está desarrollando sofisticados proyectos en los que Newey está volcando su creatividad en un campo de diversificación y gran futuro para Red Bull.

Frustrado con la Fórmula 1 híbrida

En su autobiografía 'Como construir un coche', el propio Newey reconocía su frustración ante la nueva era de la Fórmula 1 y sus motores híbridos. ¿Qué hacer entonces tras el rechazo de aquella mareante oferta de Ferrari en un Red Bull de confines limitados? “A mediados de 2014 ya teníamos casi 750 empleados, una enorme fuerza laboral que tenía facturas que pagar y vidas que vivir”, escribe para explicar la génesis del proyecto. “Por ejemplo, si se estableciera un cambio reglamentario que obligara a topes presupuestarios a un equipo de Fórmula 1, entonces es responsabilidad de Christian y mía encontrar un trabajo alternativo para toda este gente, y no ponerles simplemente en la calle”

Como contrapartida a la oferta de Ferrari, Red Bull y Dietrich Mateschitz aceptaron crear un nuevo departamento independiente de la Fórmula 1, el denominado Red Bull Advanced Technologies. Newey podía plasmar en este otra de sus grandes aspiraciones como ingeniero: el desarrollo de sofisticados deportivos basados en su experiencia en la Fórmula 1, un extraordinario y lucrativo nicho de mercado a nivel global. Pero Mateschitz puso una condición: el departamento debía ser autosuficiente desde el punto de vista financiero.

El proyecto Nebula y el AMR Pro

Newey tenía sus particulares ideas para ese primer superdeportivo: debía ser estéticamente muy atractivo, sonoro, que deparara una especial emoción al conducirlo y que fuera confortable. "Un coche de carreras, pero en la carretera", resumía. Para ello, Horner y Newey se dedicaron a buscar un socio. Lo encontraron en Aston Martin. Meses después nacía el primer proyecto denominado internamente Nebula (Newey, Red Bull, Aston Martin), que luego se convertiría en el Aston Martin Valkyrie, con una producción de 150 unidades. Dos millones de libras. En un par de semanas se habían cubierto los pedidos, otros 20 interesados más habían depositado su fianza con pocas esperanzas y varios centenares se habían puesto en lista de espera.

El potencial del Red Bull Advanced Technologies puede ser inmenso. De momento, su colaboración con Aston Martin sigue dando frutos impresionantes. Esta pasada semana, tanto Horner como Newey estaban presentes en el Salon de Ginebra para la presentación de otra vuelta de tuerca en la colaboración de ambas entidades. “Nos hemos asociado en una hoja de ruta ambiciosa y pionera para crear algo extraordinario, y el Valkyrie AMR Pro es otro paso adelante”.

El AMR Pro es una máquina brutal. Aunque ni Newey ni Aston Martin quisieron dar más detalles técnicos, se trata de un sofisticado superdeportivo con un motor híbrido de 12 cilindros, 1.100 cv de potencia y un peso de solo 1.000 kilográmos que alcanzará los 360 km/h, con aerodinámica de Fórmula 1 y una impresionante carga aerodinámica a añadir a sus prestaciones. El ingeniero británico puso el caramelo en la boca a los grandes millonarios globales. “El Aston Martin Valkyrie de calle nace del conocimiento que he obtenido durante mi carrera en la Fórmula 1, pero la versión AMR Pro me ha permitido trabajar más allá de las restricciones de la legalidad de un coche de calle, o incluso de su aspecto práctico. Hemos proporcionado alguno de sus secretos, pero dejo al público que intente averiguar el tiempo por vuelta. Es suficiente con decir que son impresionantes”.

El Valkyrie AMR Pro, el último proyecto de Adrian Newey. (Aston Martin)
El Valkyrie AMR Pro, el último proyecto de Adrian Newey. (Aston Martin)

El coche de huella sin huella de carbono

Aston Martin también compite en las 24 Horas de Le Mans y en el Mundial de Resistencia, un certamen que estudia un nuevo reglamento que podría contar con los grandes superdeportivos como protagonistas de futuro. Para la marca británica y Adrian Newey también podría abrirse un camino por esta vía. En todo caso, el ingeniero está viviendo una nueva experiencia de libertad creativa en su carrera que quiere plasmar en otros terrenos.

Se entiende así su cada vez menor vinculación con la Fórmula 1, como confirma el nombramiento de Pierre Wache. “Para Red Bull es nuestra oportunidad de demostrar que podemos estar involucrados en productos de éxito más allá de la Fórmula 1”, explicaba en su autobiografía a modo de una declaración de principios que está cuajando en la realidad. “Es una oportunidad para demostrar que cómo en Advanced Technologies podemos usar las técnicas y metodología de la Fórmula 1 y aplicarla a otras áreas. Si podemos hacerlo con éxito, entonces podríamos hacer crecerla y afrontar otros proyectos en el futuro”.

Pero Newey no sueña solo con superdeportivos de locura. También aspira a crear, por ejemplo, un coche de calle económico y sencillo “que reduzca verdaderamente la huella de carbono, a diferencia de esta nueva tanda de coches eléctricos, cuyo uso de la electricidad —generada por combustibles fósiles— que no es más que una especie de señuelo medioambiental”. Lo dicho, la Fórmula 1 se le ha quedado pequeña a Adrian Newey.

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