PROBLEMAS CON EL MOTOR RENAULT

Averías y otro día perdido... ¿Hay que empezar a preocuparse con McLaren?

A tres días para acabar los test, McLaren tiene un problema de integración al motor Renault de alcance todavía desconocido; este martes, Alonso buscará apagar algunas alarmas

Foto: La imagen de este martes: los mecánicos de McLaren retiran su coche averiado. (REUTERS)
La imagen de este martes: los mecánicos de McLaren retiran su coche averiado. (REUTERS)

Bandera roja. En la pantalla de tiempos aparece de repente una alerta de incidente y se interrumpe la sesión. "¡Seguro que es otra vez el McLaren!", dice un periodista a punto de soltar la carcajada. Y en efecto, ahí aparece el coche naranja, detenido en la cuneta. Tercera vez que ocurre en todo el día.

¿A qué recuerda esta historia? En efecto, al calvario que vivió McLaren con Honda los tres últimos años. Pero lo mismo ocurría este lunes por la tarde, año 2018, con un nuevo motor Renault al que ahora abrazan los ingleses en busca de conseguir podios. Si aquel periodista intuía que el coche parado era el de Stoffel Vandoorne era porque antes ya había sufrido otras dos averías... en sólo 5 horas. En total, tres problemas al acabar el día. ¿Ha vuelto McLaren a la misma pesadilla de 2017, pero con otro motor?

La respuesta sólo la tienen ellos mismos. Varios factores sugieren una realidad más positiva, ya sólo en base a la buena mecánica de McLaren y la solvencia que ha ido cogiendo Renault. Pero nadie esconde que el inicio de los test ha sido decepcionante. Problemas de refrigeración y ciertas inconsistencias en la Tanda 1 se unieron ayer a unas pobres 37 vueltas (Ferrari y Mercedes dieron más de 160) que ciernen dudas sobre su estado de forma. Fernando Alonso despejará este martes la incógnita: ¿hay motivos ya para preocuparse?

Cuatro agujeros y tres averías

McLaren lucía este lunes cuatro agujeros en la tapa motor, en respuesta a un problema en la refrigeración del coche que ya les atormentó la semana pasada. Pero entonces sólo llevaban una única entrada de aire, sin las otras tres que han añadido esta semana para no sobrecalentar la parte interna, una cura en salud ante sus problemas de integración al nuevo motor Renault. Al acabar la vuelta de instalación, el motor se apagaba en la calle de boxes. Salió poco más tarde y volvió a fallar, con tres horas posteriores encerrado en el box. Y por la tarde la tercera avería, esta vez hidráulica.

Éric Boullier, jefe de McLaren, confirmaba a 'Motorsport' lo que ya se sospechaba. "Estamos buscando un nuevo diseño en la refrigeración. Quizá mantengamos el actual, no lo sabemos. Igual hay que rediseñar algunos conductos en algún sitio, u alguna otra cosa. Pero es normal: no sólo el coche es nuevo, también el motor". Reforzando este alegato de normalidad, Boullier sugería que "poner un poco más de protección en algún lado" puede solventar el problema esta semana, aunque sin especificar cómo, dónde o el qué. Y es que, se mire de cualquier modo, están atravesando un revés que no esperaban en estos test.

Sin fiabilidad no hay rendimiento

McLaren no tenía previsto comparecer en todo el día, aunque en Montmeló ya había quien les invitaba a apagar los fuegos que asemejaban la imagen del 2018 con Renault a la del 2017 con Honda. La analogía era más en clave de humor que un análisis real, pero ver a Boullier tan ambiguo sobre su estrategia para atajar el problema induce a pensar que McLaren afronta ahora una realidad incierta, con tres días clave en los que no podrá permitirse otro problema como el de este lunes. Porque de ser así, quizá alguno ya le intente buscar sentido a la broma.

Si esta semana consistía en afianzar fiabilidad e iniciar ya el trabajo en el chasis, de momento McLaren no ha hecho ninguna de los dos. Los tres días que quedan dan margen para recuperarse y McLaren está en una dimensión notablemente más avanzada que en 2017, pero todo el contexto del problema deja dudas por resolver, empezando por cómo Boullier apelaba a una cierta improvisación, o si ocurrirán otras incidencias conforme avancen con su programa estos días. En realidad, lo de este martes no hace más que enfatizar interrogantes más amplios por plantear sobre la unión McLaren-Renault hasta este próximo viernes.

¿Es un problema normal?

Renault habló por la tarde y quitó hierro al asunto. "Lo que hacemos para Australia es probar todos los sistemas de batería para asegurarnos de que el motor vaya bien. Por tanto, no es inusual encontrar cosas con las que luego decidiremos no correr", afirmaba Bob Bell, su director técnico. Aparentemente, Renault hizo un procedimiento rutinario de control de calidad en tres tipos distintos de baterías. A McLaren le tocó una defectuosa, pero también a Red Bull, con un problema eléctrico por la tarde​. La versión que dieron los energéticos sobre su fallo resultó ser idéntica a la de Renault.

"Es algo que podría haber afectado a cualquiera de los tres equipos", subrayaban en Renault, añadiendo que no se trataba de un problema rutinario, sino de "encontrar las baterías malas a propósito" para así quedarse con una única buena. Carlos Sainz iba más allá al decir que estaba "preocupado, pero de forma positiva" por los problemas de McLaren y Red Bull, pues sin este sistema prueba-error nunca darían con el mejor concepto para Australia. Entonces, ¿están los problemas de McLaren dentro de lo normal?

Reemplazar la batería puede despejar el camino, y Boullier bien recordaba que los problemas de adaptación son normales al cambiar de un motor a otro, toda una compleja operación de ingeniería que afecta al 93% de la zona. Pero también conviene echar la vista atrás a hace pocas semanas, cuando McLaren vaticinaba optimista una "fantástica" integración a Renault. Los problemas de ahora quizá tengan una dimensión estructural con la que no contaban inicialmente, y es aquí donde se juega que la solución llegue en horas, días o meses. Es su incierta situación a dos semanas de Australia.

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"No sé si lo que tenemos es lo suficientemente bueno para estar por delante de ciertos equipos, todos se están guardando algunas cartas. El coche es bueno y parece sólido en la pista...", decía Boullier. Pero sin una cantidad solvente de kilómetros para corroborarlo, McLaren se sigue manejando por intuiciones a tres días de acabar la pretemporada. Sólo verles rodando pronto, sin problemas y a buen ritmo negará la hipótesis de que se encuentran ante una situación preocupante.

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