en la f3000, una de sus temporadas más duras

El año más duro de Alonso: "Tenía que recordar al niño invencible de los karts"

En el año 2000 Alonso necesitaba la superlicencia para dar el salto a la F1. Pero surgieron dudas y los temores cuando en las seis primeras carreras no había logrado ni un solo punto

Foto: Fernando Alonso en el año de su debut en Fórmula 1, 2001. (Reuters)
Fernando Alonso en el año de su debut en Fórmula 1, 2001. (Reuters)

“En aquellos momentos en los que estaba tan mal, cada día tenía que traer a mi mente aquel niño invencible de los karts que fui para animarme a seguir adelante, para no hundirme y recordarme a mí mismo que era un ganador”. A final de 2000, Fernando Alonso reflexionaba sobre los momentos vividos aquella temporada en la F3000. Sin embargo, quien hoy lucha por la Triple Corona como doble campeón del mundo de F1 pudo haber visto truncada su prometedora carrera en un año que resultó crucial para su trayectoria deportiva.

Como el día que subió al Minardi por primera vez, Alonso dejó con la boca abierta a quienes le vieron rodar con tan solo unos cuantos minutos a bordo del F3000. Pero, contra todo pronóstico aquel joven no confirmaba los augurios iniciales a medida que avanzaba el campeonato. Surgieron dudas. “Dadme el coche que quiero, porque este no lo puedo conducir. Quiero un coche que se vaya de atrás, no que se vaya de morro”, imploraba durante muchas carreras. El equipo no le escuchaba. Hasta que un día…

"¡Páralo! ¡Páralo!"

Ya es celebérrimo el debut de Alonso a bordo de un Fórmula 1 en Jerez. Llovía. “¡Questo è un Fórmula 1! ¡È matto!. ¡Fermalo, fermalo!" (¡Esto es un Fórmula 1! ¡Está loco! ¡Páralo! ¡Páralo!”) gritaba un desaforado Giancarlo Minardi a Adrián Campos al ver al chaval con el pie a tabla desde la primera vuelta. Campos no le hizo caso. “Fernando los enamoró. Siempre que se ha subido a un coche por primera vez ha enamorado a la gente que estaba alrededor. Siempre”. El entonces mánager de Alonso recuerda a El Confidencial aquella jornada y vivió de primera mano una temporada que estuvo a punto de dar al traste con su carrera deportiva.

Después de ganar su primer campeonato en monoplazas (Fórmula Nissan) Alonso insistía en pasar directamente a la Fórmula 1, pero no pudo lograr sus deseos. Impresionados por la jornada de Jerez, el accionista mayoritario de Minardi, Gabriele Rumi y el propio Giancarlo, se habían apresurado a firmar un contrato para hacerle debutar al año siguiente, lo que de alguna manera tranquilizó al piloto. Pero era necesario conseguir la superlicencia en la F3000.

"Una actuación que me erizó el vello"

El responsable del equipo belga Astromega, Sam Boyle, necesitaba urgentemente un piloto. Al quite estuvo Joan Viladelprat (director de operaciones de Benetton) quien le dijo que llamara a Campos, porque sabía que tenía un fenómeno en sus manos. Alonso tuvo que presentarse repentinamente en Montmeló para su primer contacto con un Fórmula 3000 que nunca había pilotado antes. Y como en Jerez, también enamoró desde el primer momento.

“Llegó el segundo día de entrenamientos y le pusimos en el coche durante media hora antes de comer y dos después. A pesar de que nunca se había sentado en el coche antes y sin un asiento hecho para él, hizo el segundo mejor tiempo en catorce vueltas. Nada parecía imponerle. Se subió y pilotó. Fue una actuación que me erizó el vello. Sabía que tenía que hacerle firmar” le contaba Boyle al periodista británico Simon Arron, que recordaba la historia de aquella jornada en 'Motorsport Magazine'.

Alonso, a bordo de su Minardi en Melbourne. (Imago)
Alonso, a bordo de su Minardi en Melbourne. (Imago)

Era el comienzo de la carrera internacional de Alonso. “Fernando no hablaba mucho cuando se unió a nosotros”, recordaba el por entonces ingeniero responsable de Astromega, Chris Murphy. “Era joven y muy reservado, pero los sistemas de datos nos dijeron todo lo que teníamos que saber. Pilotaba muy fino, porque estaba acostumbrado a los karts desde los tres años. Por entonces ya estaba claro que tenía un potencial enorme. Ya muy pronto aquel año decía que teníamos con nosotros a un futuro campeón del mundo. La telemetría dejaba muy claro que su control del coche era excepcional”. Alonso no hablaba ingles. “Solamente sabía decir 'understeer' y 'oversteer' (subviraje y sobreviraje)”.

Sin puntos en las seis primeras carreras

Dada la exitosa experiencia del Astromega en el campeonato, el joven piloto tenía que someterse a las directrices técnicas del equipo. “En principio se vio en seguida su potencial. Pero en las carreras, con los pocos entrenamientos que había era complicado llegar e ir rápido con ese coche que había ido rápido el año anterior. Fernando sufría mucho, era 18, 15, 20 en los entrenamientos”, recuerda Campos. El piloto pedía que adaptaran la puesta a punto para su estilo de pilotaje. Ni caso. Llegó a pedir ‘con los ojos vidriosos’ que le escucharan. Para quien venía de ganar allá donde se subía esta era una una experiencia desconocida y dolorosa que podía arruinar su carrera. Era cuando acudía “al niño invencible de los karts” para no venirse abajo.

Descalificado por una infracción reglamentaria del equipo en Silverstone. Abandonaba por avería en Magny Cours cuando había salido tercero. En Nurburgring arrancó en las últimas posiciones de parrilla para colarse entre los primeros tras una salida increíble, pero se vio envuelto en la melee de la primera curva. Los resultados no le acompañaban. Alonso seguía insistiendo una y otra vez. En Mónaco remontó hasta la séptima posición, ogró la vuelta rápida y dio un toque de atención. No había puntuado en ninguna de las seis primeras carreras. Quedaban cuatro. La superlicencia era para los cinco primeros.

"Te lo pongo de atrás, pero es inconducible"

La insistencia de Alonso fue apoyada por la pinza de Campos con Murphy. “Vale, yo te lo pongo de atrás, pero el coche es inconducible, ya lo verás”. El ingeniero cedió para demostrarle al piloto que se equivocaba. Todo cambió. Alonso puntuó por primera vez en la siguiente carrera, Austria. En Hungría terminó segundo, pegado al líder, Bruno Junqueira. Y llegó la famosa carrera de Spa, última de la temporada, una pista desconocida para el joven piloto español.

Astromega había fichado para esa carrera al veterano piloto belga Marc Goossens. Alonso le batió para lograr la pole. “Aquello fue asombroso, Marc conocía el circuito como su casa. Fue realmente impresionante”. Aquel chaval de solo dieciocho años se marchó en solitario desde la primera vuelta. “Desde boxes le veíamos pasando a fondo Eau Rouge y el coche pegaba en el suelo. Iba muy destacado y no lo necesitaba. Pero como rodaba cómodo, lo hacía”. Un coche de seguridad eliminó toda su ventaja. Tras la bandera verde, volvió a escaparse de forma escandalosa. Gossens fue segundo en la distancia. “Si la carrera hubiese durado más, se hubiera escapado más todavía”, reconocía el piloto belga tras la carrera.

Fernando Alonso acabó cuarto en la Fórmula 3000 gracias a aquella victoria​. Logró la superlicencia. Flavio Briatore se fue a por su contrato, lo logró y para 2001 cedió a Minardi a aquel joven piloto. El resto es historia.

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