TRES AÑOS DE SU ÚLTIMO PODIO

El día que Daniel Ricciardo le arrebató, quizá para siempre, la sonrisa a Fernando Alonso

Alonso se fue de Hungría 2014 acariciando una victoria que busca sin éxito en McLaren. Esa día sólo le ganó Ricciardo, que echa de menos más batallas con él. Aquella pudo ser la primera... y última

Foto: Alonso, aplaudiendo a un eufórico Ricciardo en Hungría 2014. (EFE)
Alonso, aplaudiendo a un eufórico Ricciardo en Hungría 2014. (EFE)

"Tú eres el héroe, el verdadero héroe". Pasaban las 19:00 del 27 de julio de 2014 cuando Fernando Alonso enfilaba la salida del circuito de Hungaroring, donde se amoltonaban una decena de comisarios de pista para felicitarle. Ya no llovía, pero los charcos del suelo aún le recordaban por qué llevaba bajo el brazo el trofeo de segundo clasificado. Ni él ni la Ferrari decadente de aquella época se lo creían muy bien, pero había conseguido el podio 97 de su carrera, a un suspiro de alcanzar los 100. Poco más de un año después, Hamilton le adelantó y ya suma 110. Alonso vuelve este fin de semana a Hungría... estancado en los 97. Quién se lo hubiera dicho aquel día.

Podio del GP de Hungría de 2014. (EFE)
Podio del GP de Hungría de 2014. (EFE)

Aquella carrera queda ya lejos. Hamilton, de hecho, tenía aún rasgos de niño adolescente. Pero echando la vista atrás, fue el día que acabó marcando el destino de dos pilotos hacia dos caminos totalmente opuestos. A Alonso le faltaron tres vueltas para ganar, pero ni en sus sueños se veía subido a un cajón del podio. Como si ya predijera lo que luego vendría con McLaren, sonreía como nunca junto a los mecánicos de Ferrari. Fue su último baño de masas bajo la lluvia... y el primero para Daniel Ricciardo, que paseaba su sonrisa en la segunda de tres cuatro victorias que vendrían después. Aquel día, tuvo que sudar para batir al asturiano. Hoy, le mete casi 2 segundos por vuelta.

La caída de Alonso... y el auge de Ricciardo

Una de las mejores varas de medir para el talento de un piloto es ponerle bajo la lluvia. Ayrton Senna sabe bien de esto. Y Alonso lo dejó bien claro aquel día cuando lideró la carrera con los neumáticos en las lonas hasta la antepenúltima vuelta. En sus palabras, perdiendo "tres segundos" con el resto. El secreto estuvo en ahorrarse una parada en boxes, pero les aguantó a todos –incluídos los Mercedes–, hasta que llegó Ricciardo. Con la miel en los labios y la paciencia a niveles bajos, se hartó de necesitar milagros para ir al podio y empezó a dilucidar su salida de Ferrari. En noviembre, decía adiós buscando la victoria que pudo merecer aquel día. El resultado de su apuesta es ya conocido por todos.

Después de aquella tormenta húngara, al único que le vino la calma fue a Ricciardo. Como Alonso, hizo efectiva la norma de la lluvia y se marcó una auténtica exhibición sobre mojado sin tener el mejor coche. Hay quien hablaba de un golpe de suerte, pero los grandes pilotos nunca olvidan sus armas, y la suya es una consistencia abrumadora que sacó a relucir aquel día y luego le convertiría en uno de los mejores pilotos de 2016. Y va camino de hacerlo en 2017, bajo una trayectoria meteórica que choca con el martirio de Alonso. Ninguno de ellos se imaginaba que no volverían a coincidir nunca más en un podio. Hoy, la foto de ambos saludándose es un bonito recuerdo que nunca más podría repetirse.

Cómo Alonso podría haber sido un 'Ricciardo'

Alonso siempre sitúa a Ricciardo entre los mejores pilotos de la parrilla, y eso que es uno de los pocos 'grandes' con los que apenas ha tenido oportunidad de medirse en la pista. Lo mismo ocurre al australiano, admirador confeso del que fue su gran rival durante unas horas. Y a decir verdad, ambos estaban destinados desde esa tarde de julio a encontrarse recurrentemente en el asfalto. Pero el motor Honda llegó para romper el destino... y quizá una serie de batallas para el recuerdo de este deporte, enfrentando la tenacidad de Alonso y el ímpetu natural de Ricciardo.

McLaren esperaba optar a podios de forma regular en 2017, y quizá alguna victoria en circunstancias favorables. De haber funcionado bien el nuevo diseño del motor Honda, es probable que pudieran ocupar ahora la posición de Red Bull como única alternativa a Ferrari y Mercedes, apoyados también por su buen chasis. Inevitable imaginarse la batalla de libro que habrían mantenido Alonso y Ricciardo en estas circunstancias. En Bakú, sin ir más lejos, el asturiano ya soltó la bomba al afirmar que podría haberle quitado la victoria a Red Bull "con otro motor" que no fuera el de Honda. La realidad, sin embargo, está dejando a uno y otro en dos dimensiones paralelas.

"Lo siento mucho por él: quiero verle arriba"

La última carrera de Silverstone fue reveladora: ambos salieron desde el fondo de la parrilla, y mientras Ricciardo acabó 5º, Alonso se estancaba en 14º lugar antes de abandonar. Hasta Ricciardo se compadecía hace poco por verle tan alejado de la batalla. "Si soy sincero, me encantaría que estuviera luchando por lo más alto y que McLaren tuviera ritmo para luchar por ser los primeros. Lo siento sobre todo él, porque es un gran piloto y sé que puede dar mucho más". Algo que también han subrayado otros como Lewis Hamilton o Sebastian Vettel, por ejemplo.

Que la F1 ha perdido con Alonso un activo indispensable en lo más alto lo llegó a confesar hasta Bernie Ecclestone, pero Ricciardo va más allá. "En 2014 tuve peleas fantásticas con él, y algunas de ellas son mis favoritas". No habría nada peor que Alonso recordara Hungría 2014 como su único pulso con Ricciardo, pero dado el caso, quedará para siempre la imagen de dos admiradores mutuos buscando la gloria contra viento y marea. En cierto modo, Ricciardo se apoderó aquel día de la sonrisa de Alonso para convertirla en su marca distintiva. Sólo en las 500 Millas de Indianápolis volvió a esbozar una parecida. Hasta nuevo aviso...

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