MERCEDES PUEDE TOMAR LAS RIENDAS DEL MUNDIAL

Mercedes tiene preparado dar un buen estacazo para borrar la sonrisa a Vettel

Al margen del incidente, Hamilton dio a Vettel un duro golpe deportivo (y psicológico) en Bakú. Mercedes ya sabe cómo exprimir su coche, y además ha ganado una pugna crucial en los despachos

Foto: Hamilton saluda amigablemente a Vettel en el GP de España. (EFE)
Hamilton saluda amigablemente a Vettel en el GP de España. (EFE)

¿Cómo es posible que Sebastian Vettel no sólo saliera de Azerbaiyán con una sanción pírrica de 10 segundos, sino que encima extendiera su ventaja como líder del mundial? Llegó con 12 puntos de margen y se marchó con 14. De algún modo, el golpe a Hamilton le salió redondo al alemán. En un fin de semana donde Mercedes había estado imparable, acabó quinto delante de su rival y además exonerado de una sanción importante por la FIA. Pero el análisis más frío arroja otra lectura: lo que ocurrió en Bakú pudo ser precisamente el fin a su sueño de ser campeón en 2017.

Algo ha cambiado desde que Toto Wolff dijera en Mónaco que "Ferrari es la gran favorita al título". Entre medio, Mercedes arrasó en Canadá e iba camino de hacerlo en Azerbaiyán. Hamilton, de hecho, le devolvió la pelota a Vettel diciendo que su choque "fue muy positivo" para la moral de todo el equipo. El inglés, que le quiso poner en la picota mediática para desgastarle, sabe que los problemas de su coche se van disipando y tiene el título mucho más en la mano que hace un mes. El que sonreía aquel día no fue Vettel con su ventaja en el campeonato, sino Hamilton. Y tenía motivos de peso para hacerlo.

Mercedes, una doble victoria

Bakú debía haber sido territorio Ferrari, y eso parecía cuando Mercedes no daba con la tecla en los libres del viernes. Pero cuando ya se hablaba de otra de sus 'crisis' con los Pirelli, Hamilton y Bottas hicieron doblete en clasificación y les endosaron un segundo. El secreto está en que Mercedes tiene ahora un margen mucho más amplio para hacer funcionar el coche y saben qué ajustes aplicarle para que los neumáticos funcionen. Hasta ahora, era eso lo que les faltaba para liquidar a Ferrari. Y en Bakú lo demostraron: Vettel no logró seguir a Hamilton cuando rodaba primero, y Bottas remontó del último al segundo puesto con un ritmo apabullante.

Hasta el incidente, Hamilton fue un rival imparable para Vettel en Bakú. (EFE)
Hasta el incidente, Hamilton fue un rival imparable para Vettel en Bakú. (EFE)

Aquella carrera de Mónaco, donde Ferrari lavó la cara a Mercedes, fue un 'ahora o nunca' para sacar a relucir el brillo escondido que tenía su coche. "Han trabajado 24 horas durante 10 días. Llegabas de noche y veías a gente en la fábrica", decía Wolff en Canadá, donde confesó que la victoria de Hamilton fue un "alivio grande" para todos. Aquel día, además, Ferrari acabó fuera del podio hasta culminar luego el fracaso en Bakú, donde el podio de Bottas y el 6º lugar de Hamilton les permitieron salvar los muebles. Quizá Vettel se veía reforzado con su quinto puesto, pero la intrahistoria es justo la contraria.

Hamilton, experto en el juego psicológico, puso picante al sugierir que Vettel provocó el incidente preso de su frustración por ver a Mercedes imparable. "No está tan fuerte mentalmente como parece". El otro día, además, le cazaron dando a 'Me Gusta' una publicación de Instagram donde se criticaba el veredicto final de la FIA por su accidente. Y amparado por la prensa inglesa, Hamilton se siente ahora legitimado para tensar la relación con Vettel. Al alemán ya le vende en público como alguien de capacaída. "Aquí hemos visto a un 'Seb' distinto", decía en Bakú. Él, por el contrario, carga con la tranquilidad de no haber infringido el reglamento y un coche que en esta gira europea puede dar un golpe fuerte en la mesa. Es cierto que Vettel sigue líder, pero puede durarle bien poco la alegría.

Un triunfo clave en los despachos

Pero Mercedes no sólo empieza a marcar el ritmo en pista, sino también en los despachos. En Azerbaiyán, la FIA prohibió oficialmente la quema de aceite a modo de combustible, una de las grandes bazas del motor Ferrari. La prensa alemana veía a Mercedes detrás de este movimiento y el periodista inglés Ted Kravitz lo argumentaba así. "Según nos contó Christian Horner –jefe de Red Bull– hay alguien que está ahora en Mercedes que conocía este sistema porque antes trabajaba en Ferrari y fue uno de sus artífices". Las sospechas apuntan a James Allison, ahora jefe de diseño de la marca alemana tras dejar la Scuderia en 2016.

Aunque en Ferrari sigan diciendo que su coche "tiene la ventaja de comportarse bien en todas las áreas", llevan sin pisar el podio desde Mónaco y Helmut Marko habla ya de que "han perdido rendimiento por la historia del aceite del combustible". Kravitz va más allá en la cuestión. "Este tema da contexto a la actitud de Vettel durante todo el fin de semana. Noté que en Ferrari tenían complejo de haber sido perseguidos por el tema del combustible, quizá eso explica por qué Vettel se metió de lleno en modo batalla". Quizá no lo pensó en el momento, pero la reacción de Vettel pudo ser el 'contragolpe' en pista a lo que Mercedes le pudo arrebatar fuera de ella.

Hasta qué punto haya lastrado este tema a Ferrari es una incógnita, pero coincide con una etapa donde Mercedes ha exprimido un arsenal de rendimiento que ya tenía preparado desde que introdujeron un nuevo chasis revolucionario en el Gran Premio de España. Es cierto que no han conseguido exprimirlo hasta Bakú, pero hay señales que les sitúan más cerca de dominar el mundial que ser subalternos a Ferrari. Bottas parecía decirlo todo cuando en Bakú negaba que Mercedes ya hubiera llegado al 100% de su rendimiento.

¿Volverá Ferrari al pasado?

Vettel, aún digiriendo el último triunfo de Hamilton, dejó la clave en Azerbaiyán. "No hay que olvidar que Mercedes nos ha barrido a todos hasta este año. Ahora nosotros tenemos más mérito que ellos, porque hemos tenido que superarles en un ratio de desarrollo que era alucinante". Y en efecto, ver a Ferrari dominando carreras en 2017 ha sido una anomalía con las efemérides en la mano. "Para ganar el título, será crucial la evolución del coche", apuntaba el alemán. El problema es que Ferrari no tiene todas consigo en este frente.

"Hasta ahora hemos traído pequeñas piezas cada carrera y nos ha ido bien", confesó Jock Clear, su director técnico (y también ex-Mercedes) a Ted Kravitz. Que les vaya a seguir funcionando es la incógnita: de momento, Mercedes prepara para este fin de semana en Austria otra revolución aerodinámica que puede afianzarles ya definitivamente en la cabeza, más aún siendo un circuito donde prima el motor. En otra banda está Red Bull, cuyas mejoras en el chasis, según Verstappen, les han puesto ya "a la par" de Ferrari. Es difícil que ocurra, pero acabar 2017 como tercera fuerza puede no ser tan descabellado si no llega una respuesta firme desde Maranello.

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Será ahí donde Vettel jugará un papel clave. Si Hamilton brilló en un circuito tan aciago como Bakú y se enorgullecía por "llevar a mi equipo contra la adversidad", el alemán tiene 12 carreras para olvidar un episodio que su rival ya está aprovechando para debilitarle. Lo decía Kimi Raikkonen. "Este mundial es como una tercera guerra mundial, la intensidad es enorme". Dentro y fuera de la pista, Ferrari y Mercedes entran a sus trincheras particulares.

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