Cuando Renault parecía un santo y acabó marcándose ‘un Honda’
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no introducirán grandes mejoras este año

Cuando Renault parecía un santo y acabó marcándose ‘un Honda’

No llegan al extremo de McLaren-Honda, pero Renault no introducirá grandes mejoras este año y su fiabilidad causa disgustos en Red Bull. En Canadá, sufrieron otra de sus múltiples averías

placeholder Foto: Max Verstappen, en su casilla de boxes en el GP de Canadá. (EFE)
Max Verstappen, en su casilla de boxes en el GP de Canadá. (EFE)

“Es evidente que hemos mejorado mucho el coche, pero el problema es que nos falta potencia”, comentaban desde un equipo en el Gran Premio de Canadá. El motorista les devolvió así el dardo. “Fueron ellos los que dijeron que habría una mejora grande; lo que nosotros traemos son pequeñas piezas, y esperamos que el motor sea un poco más fiable conforme pasen las carreras”. Cualquiera apostaría a que este cruce de reproches se produjo entre McLaren y Honda, pero en realidad fue entre Red Bull y Renault. Su historia es bien distinta, pero el camino de ambas marcas en 2017 está empezando a dejar algunos rasgos similares a la otra ‘famosa’ pareja.

Red Bull no tiene un chasis brillante, pero las mejoras que introdujeron en España les dieron armas para intentar firmar podios en lo que resta de 2017. Es cierto que lo consiguieron en Mónaco y Canadá con Daniel Ricciardo, pero fue por errores ajenos. En este esquema faltaba una importante mejora de Renault en su motor que nunca ha llegado… ni llegará a corto plazo. “La próxima gran actualización vendrá ya en 2018, ahí introduciremos un concepto totalmente nuevo”, avanzan en la marca francesa. Sin la victoria en el horizonte, Red Bull tendrá que hacer un ejercicio de psicología hasta entonces para no tensar la relación.

A Christian Horner, jefe de Red Bull, no le ha sentado nada bien el anuncio de Renault. Se decía de forma irónica que el inglés “había ido todos los días a misa a rezar” para que llegaran las mejoras -previstas para este fin de semana en Bakú- y echaran el gancho a la pugna por lo más alto, pero los franceses insisten en que “no hay una fórmula mágica” para recortar terreno en tan poco tiempo. Renault, a quien ya veían como ‘el santo’ al que encomendarse para salvar los muebles en 2017, se puede convertir en ‘otra Honda’ sin progreso ni fiabilidad.

Sin fórmulas "mágicas"... hasta 2018

Cuando Renault rechaza las fórmulas “mágicas” lo hace con el vivo recuerdo del 2016, cuando en el Gran Premio de Mónaco introdujeron una actualización que puso a Red Bull a tiro de piedra de Mercedes en algunos circuitos. Para muchos, fue efectivamente un auténtico milagro. Repetirlo este año estaba en la agenda de los franceses, y cuando ya parecían estar a punto de dar el último paso para luchar por el título, el motor empezó a fallar en los test invernales y volvieron a unas dinámicas internas más propias de Honda que de equipos ganadores. Lo peor, sin embargo, es que la situación sigue casi igual a día de hoy.

Hay un indicador claro al respecto: hasta ahora, Renault todavía no ha montado la versión del MGU-K (antiguo KERS) que había construido para 2017. Quisieron introducirla en Mónaco, pero en palabras de Remi Taffin, dicha pieza “aún no aguantaría una carrera entera”. Le han puesto remedio con la versión del 2016, que tiene la desventaja de ser más pesada y por tanto les quita algunas décimas. Pero el peor frente está en la fiabilidad, que en Canadá dejó tirada a Max Verstappen cuando rodaba segundo. Si lo de Honda resulta embarazoso aún luchando por puntos, ver a Red Bull pasar del ‘milagro’ a la cuneta fue otra de las muchas gotas que pueden a colmar el vaso de su paciencia. Y para rematar la ‘faena’, otro problema técnico acabó con la carrera de Daniil Kvyat y su Toro Rosso. Fue ya el enésimo.

“Esto es algo que te puede ocurrir en las carreras, pero ya me empieza a cansar”, decía Verstappen. Si en los test invernales les surgían averías idénticas por pares en un mismo día, el drama siguió en durante los test de Baréin, donde se perdieron un día entero, y siguió luego en el Gran Premio de Rusia, sin apenas rodaje en los entrenamientos por problemas en el motor. Que en Canadá se apuntara a la batería -hasta ahora intacta- sugiere que los fallos afectan a distintas partes del motor, y no sólo al MGU-K. Sea o no un indicador preocupante, no tener mejoras revulsivas hasta 2018 puede convertir el resto del año en una odisea difícil de edulcorar.

"No queda otra que ser optimistas"

La crisis de Renault, cuyas averías no tienen solución fácil, encierra un efecto letal para Red Bull y sus pretensiones de atar para el futuro a Ricciardo y Verstappen, abiertamente enfadados con la situación del motor. “Estoy preocupado incluso por la dirección que tome Renault para el próximo año. No va a cambiar mucho el reglamento, así que cuanto más aprendamos este año, mejor para el siguiente”, decía Verstappen, que insistió en su proclama. “Yo quiero ganar, y creo que este equipo puede hacerlo, pero no puedo hacer nada para cambiar lo que le está pasando al motor”. En cierto modo, recuerda al tono de ambiciones rotas entre Alonso y Honda.

placeholder Verstappen, luchando con Bottas antes de que su motor se rompiera en Canadá. (EFE)
Verstappen, luchando con Bottas antes de que su motor se rompiera en Canadá. (EFE)

Según mostraba un estudio de la FIA, los motores Mercedes, Ferrari y Renault están separados por un rango de apenas tres décimas. En la cadena americana NBC, plantearon esta cuestión a un ingeniero de Toro Rosso y empezó a reír de inmediato, cuestionando que fuera cierto. “De momento, no queda otra que ser optimistas y sacar el máximo de cada situación”, decía Verstappen, que este fin de semana en Bakú necesitará un golpe de suerte para subir al podio. Con rectas tan largas en el primer y el tercer sector, y una Mercedes ya al alza, probablemente necesiten algo más que eso.

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Otro tema es cómo Red Bull pueda salvar por su lado lo que Renault les ‘quita’ con esas pequeñas mejoras. Y aunque el chasis parezca haber salido del atolladero en el que estaba al inicio del año, Verstappen lo resumía todo con la siguiente premisa. “Puedes enfadarte, cabrearte o lo que sea, pero así no solucionas nada”. No terminará como el vínculo McLaren-Honda, pero a Renault se le puede cambiar la cara si su motor le arrebata más podios a Red Bull. Lo de Canadá, de algún modo, sobrepasó los límites.

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