SUS INICIOS HAN SIDO SOBRESALIENTES

Esteban Ocon, ¿el próximo 'español' que será campeón de F1 (como su referente Alonso)?

Este adolescente, francés con raíces españolas, ganó a Max Verstappen en la F3 y compite ahora en la F1 con grandes resultados. Con una humildad que aprendió en casa, busca emular a Alonso

Foto: Ocon, firmando autógrafos en el Gran Premio de Australia. (REUTERS)
Ocon, firmando autógrafos en el Gran Premio de Australia. (REUTERS)

Fuera del paddock de la Fórmula 1, Esteban Ocon es prácticamente un desconocido. Pero a la vista de su palmarés en el automovilismo mundial, a más de uno le extraña que así sea. Ahora corre en la Fórmula 1 con el equipo Force India y se ha convertido en una de las revelaciones de la temporada 2017, aunque a sus 20 años de edad ha tenido que firmar unas gestas en los circuitos de todo el mundo que solamente los expertos saben valorar de verdad. Hay quien ya le ve encaminado a emular el palmarés de su referente Fernando Alonso.

Ocon es el ejemplo perfecto de cómo triunfar de la forma más discreta posible. Lo ha conseguido a base de humildad y esfuerzo, dos valores que le permitieron ser campeón de la GP3, y aún más importante, arrebatarle el título de la Fórmula 3 a Max Verstappen, a quien muchos ven como ‘el nuevo Ayrton Senna’. Ahí surgieron dos historias bien distintas: la de Verstappen, que quedó segundo pero llegó a la F1 sólo un año después, y otra de Ocon, que aún ganándole no debutó hasta 2016, y con el peor coche de la parrilla. ¿Injusto? Sin hacer ruido, sus inicios en la Fórmula 1 sugieren que este adolescente será el que ría último. Y por supuesto, el que mejor lo haga.

Un 'español' con dotes de campeón

Nació en la pequeña localidad de Évreux, Francia, pero Esteban tiene nombre y sangre españolas. En su familia brotan orígenes por toda la Península, desde Málaga hasta Barcelona, y él se maneja con cierta soltura en nuestra lengua. Su padre, que sí lo habla con fluidez, fue el gran artífice de transmitirle unos valores que le están permitiendo cumplir con su objetivo para este año: puntuar en todas las carreras. Lo ha hecho en las cinco primeras con una progresión que va camino de dejar esta ambiciosa meta en paños menores. En España, su otra ‘carrera de casa’, quedó quinto este domingo y ni así se conformaba. Es el sello de los grandes.

Ocon, con el Force India en el Circuit de Barcelona-Catalunya. (Reuters)
Ocon, con el Force India en el Circuit de Barcelona-Catalunya. (Reuters)

“Ser quinto está bien, pero podría estar mejor. Tengo que seguir trabajando”, decía Ocon, cuya profesionalidad le convirtió en la gran apuesta de Mercedes para dar el salto a la zona media de la F1 con Force India. El otro candidato era Pascal Wehrlein, que aún teniendo más experiencia, fue descartado por su actitud menos disciplinada. A Ocon no sólo le avalan unas manos al nivel de Verstappen, sino declaraciones como éstas. “Conozco ya a todos los trabajadores de la fábrica, quiero saber quién está al cargo de cada cosa”, dijo en invierno, cuando apenas llevaba un mes en su actual equipo. Por cosas así pudo ser el elegido de Mercedes.

Ocon ha cumplido un sueño y lo disfruta con dos atributos: su eterna sonrisa y un constante modo ‘esponja’ para aprender de todo. Al contrario que otros pilotos de la zona media, que suelen ponerse una ‘coraza’ para sorprender a los grandes, Ocon es todo lo contrario. “Quiero que Wehrlein me ayude, porque es un piloto rápido. Me ha enseñado mucho cómo ‘darle caña’ a los neumáticos superblandos”, contaba en 2016, cuando compartió filas con el alemán en Manor. Los dos se estaban jugando el puesto en Force India, pero el francés se lo llevó por una fina inteligencia que muy pocos jóvenes tienen en el paddock. Wehrlein no fue uno de ellos.

Y así como Ocon lleva una vida sencilla donde “es sólo un chico normal que entrena mucho”, su visión del éxito se limita a una premisa básica. “Cuando no tienes experiencia, tienes que trabajar mucho. Cuanto más trabajes, mejores resultados conseguirás, el equipo tendrá más dinero y entonces podrán construir un coche más rápido. Es así de simple”. Un periodista le preguntó en Bélgica 2016, poco antes de debutar, si estaba nervioso. “De ningún modo, nada”, respondió. Con esta sencillez casi indescriptible, ha conseguido unos resultados que recuerdan por qué es tan peligroso hablar de un ‘nuevo Senna’ mientras este chico esté en una parrilla.

El 'rey' de las salidas (como Alonso)

Aquel día, en Bélgica, terminó 16º y dejó muestras de talento sin casi experiencia. Le fueron a felicitar varios pilotos. Uno de ellos fue su ídolo, Fernando Alonso, que salió justo detrás de él por una sanción. Abrumado por los elogios, no dejó de ser fiel a las nociones que aprendió en casa sobre cómo buscar la perfección. “Aquí no puedes cometer un error, y a mí me queda mejorar un poco en clasificación”. 10 meses después, las clasificaciones siguen siendo uno de sus pocos puntos débiles, pero en carrera se saca de la manga unas salidas que recuerdan a las de ‘su paisano’ asturiano.

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Con el peor coche de la parrilla, estuvo cerca de puntuar en Brasil bajo la lluvia, allá donde siempre brillan los grandes. Fue el preludio de lo que ha llegado en 2017 con unas remontadas parecidas a las de Carlos Sainz, con casi dos años más de experiencia. En China, por ejemplo, salió 20º y acabó 10º. Este domingo, en Barcelona, firmó el mejor resultado de su trayectoria. Cuando se bajó del coche, pensaba ya sobre cómo dar el siguiente paso para batir a Red Bull. Y su compañero Sergio Pérez, que suena para Ferrari, le ha puesto en serios aprietos. De lo qué será capaz con un poco más de rodaje es una bendita incógnita.

Ocon y Verstappen, dos genios antagónicos

Emular los resultados de su rival y enemigo Verstappen es otro tema, pero hay quien ve la paciencia de Ocon como una ventaja sobre el ruido mediático del holandés. Entre ambos se han intercambiado varios recados, evidenciando que más allá de la rivalidad se esconde una batalla de estilos, personalidades y formas de ver la vida. Jos Verstappen, padre de Max, acostumbra siempre a estar ante los focos del talento de su hijo, y ahora le ha fichado Red Bull como ‘cazatalentos’. Los padres de Ocon, que llevan una vida privada con normalidad, pasan desapercibidos en el paddock.

“Yo soy agresivo cuando tengo que serlo, no siempre”, esgrimía Ocon como una de sus ventajas ante Verstappen, a quien nunca le ha dejado de reconocer su talento. Pero así como ambos comparten una gran habilidad al volante, Ocon cabalga en la Fórmula 1 a paso lento pero firme, con una madurez destacable para un chico que podría estar ahora acabando sus exámenes en tercero de Universidad. En un deporte donde tomar decisiones es casi tan importante como brillar en la pista, como bien ha aprendido de Alonso, hay quien cree que el francés siempre tendrá una ligera ventaja sobre el resto.

¿Llegará alguna vez Esteban Ocon a luchar por el título? Si lo hiciera contra Verstappen, será el holandés el que tendrá que tomarse la revancha por los 67 puntos que le endosó en la Fórmula 3. Cuando hablaba de dar caza en Mónaco a Red Bull -el equipo de Verstappen-, quizá Ocon también estuviera sonriendo por dentro, como si el tiempo le hubiera dado la razón a su familia cuando le pedían ser un chico paciente, humilde y trabajador. Su vía puede ser más la lenta, pero la más efectiva para que alguien de origen español vuelva a ganar un título en la Fórmula 1.

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