CHARLA CON EL PILOTO DE TORO ROSSO

Carlos Sainz y la anécdota con Mercedes: "Quiero abrir el mayor número de puertas"

Carlos Sainz, en una conversación con El Confidencial, ha repasado 2016 y reconoce que hubiera sido muy importante haberse subido este año al podio en Mónaco, algo que era posible

Foto: Carlos Sainz, este lunes en la barra de Estrella Galicia de la Moraleja Green.
Carlos Sainz, este lunes en la barra de Estrella Galicia de la Moraleja Green.

“He adelantado las vacaciones para ponerme a entrenar ya”. Con algo de color en su ya de por sí tez morena, Carlos Sainz atiende a El Confidencial no muy lejos de la barra del bar que Estrella Galicia tiene en el centro comercial de la Moraleja Green. Este patrocinador, el año pasado organizó también otro evento para dar carpetazo a la temporada con la prensa española. Han pasado doce meses pero aquel era otro Carlos, -un aspirante, promesa con el cartel de rookie colgando-. El de este lunes tiene la suficiente “confianza como para llegar a una carrera y saber que formo parte de este mundo y que me quiero quedar para largo. Esta, la Fórmula 1, es mi casa y donde quiero estar el resto de mi carrera deportiva. Noto que me estoy ganando el respeto”. El mismo Carlos, aunque distinto, el de ahora ha entrado hasta en la quiniela de Mercedes para sustituir a Nico Rosberg.

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“Probablemente hubiera firmado conseguir en estos dos años lo que he conseguido”, indica el madrileño de 22 años cuyo plan en 2017 es volver a situar a su Toro Rosso por encima de lo calculado y utilizarlo como catapulta para, en 2018, pilotar un Red Bull. ¿Y si esa puerta estuviera bloqueada? Estaría “abierto” a otras opciones ganadoras, entre las que se sitúa Mercedes. Este lunes, en rueda de prensa previa a entrevistas individuales, le han preguntado por ello respondiendo que en 2017 sólo piensa en Toro Rosso y que en 2018 ya se vería dónde terminaba, teniendo "opciones" de saltar a un grande, como Mercedes... La interpretación de los presentes fue que el canterano de Red Bull dejaba abierta su puerta a los coches de la estrella plateada y debió posteriormente recalcar que en su cabeza está primero Toro Rosso, después "el objetivo es estar en un equipo grande y lo que más ilusión me haría es que fuera Red Bull. A partir de ahí, quiero abrirme el mayor número de puertas posibles", entre ellas está la de Mercedes, claro. Aunque para ello, como reconoció a este medio, debe recorrer un camino nuevo ya que lo andado hasta ahora de poco servirá.

La anécdota con el 'todopoderoso' Mercedes es un buen indicador del respeto que se ha ganado entre la prensa, ¿y entre los pilotos? “Noto que me voy ganando un respeto aunque ellos no me van a decir nada. No hace falta. Entre los compañeros no se habla, no se nota, somos muy secos en ese sentido. Lo importante es que te sirve para tener confianza en ti mismo”.

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Los viajes a diferentes puntos del globo, el conocimiento de diversas culturas o la presión que significa encumbrar el trabajo de centenares de personas que trabajan y empujan detrás de su monoplaza -incluyendo la inversión realizada por marcas como la cervecera gallega- ayudan a que la maduración del piloto llegue antes que la de un joven normal de su edad. Y dentro de este proceso está el conocimiento de que todo lo logrado hasta ahora no le ayudará de aquí en adelante… “en F1 sólo vale el último año y la última carrera. Un 2017 malo y lo conseguido no sirve para nada. Desde la primera carrera, en Australia, hay que ir a tope y 2016 ya no valdrá para nada. Sí, siento que me estoy ganando un hueco y un respeto en Fórmula 1, pero también que se puede perder todo muy rápido”.

Sainz antes de su 'peor' carrera del año... con un coche teledirigido.
Sainz antes de su 'peor' carrera del año... con un coche teledirigido.


El silencio de los jefes con tu “equipillo” desatado

Sin saber cómo será su futuro, del pasado “recuerdo muy bien la Q2 de Austin, una de mis mejores vueltas como piloto de F1. Sacarte una vuelta así en un circuito similar al que normalmente hacíamos un puesto número 15 y ponerme el octavo… fue un plus de adrenalina y felicidad”. En esa carrera terminó sexto, como en Brasil. ¿A uno le reciben en el box como un héroe cuando sitúa el monoplaza en un lugar tan alto como inesperado? “Con los mecánicos e ingenieros todo es estupendo pero cono los jefes no tanto. En este sentido, con los jefes en Red Bull y Toro Rosso no se comentan esas cosas. Pero sí que en el 'equipillo' (sus mecánicos e ingenieros cercanos) estábamos muy contentos porque sabíamos que habíamos hecho algo muy importante para lo que teníamos entre manos”.

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Es difícil elegir un único momento dulce de la temporada. “Tuve un pico de forma muy bueno en Barcelona-Mónaco-Canadá. Creo que fueron mis mejores carreras. También el sexto en la clasificación de Budapest en condiciones mixtas después de haber hecho decimoquinto en libres. La remontada de Austria, la de Canadá… tuve un pico muy bueno ese mes que es por lo que me llegó el contrato de renovación. A partir de ahí fue difícil mantener la motivación porque llegaron circuitos muy malos, donde perdíamos dos segundos por vueltas sólo de motor. Y a la que llevaba un circuito un poco mejor demostrábamos más cosas -como Malasia, Austin o Brasil, con un sexto puesto en agua-. La gente puede comentar sobre Brasil: “Un Toro Rosso en agua tiene que ir bien”, pero era el mismo coche con el que en clasificación me quedé a tres segundos de algunos”.

“Me disgusté cuando pasó lo de Barcelona”

Quizás, una gran parte de culpa de todo lo bueno de 2016 lo haya tenido Red Bull con su decisión de intercambiar a Max Verstappen con Daniil Kvyat a partir del GP de España. “Yo creo que me disgusté un poco cuando pasó lo de Barcelona y fue un pico de motivación y fuerza para demostrar que yo también valía para ese asiento. No quiero decir que sea mejor o peor (que Verstappen), sino que yo también merecía ese asiento perfectamente, pero por circunstancias ajenas a mí no fui el elegido. Pero todo este episodio lo utilicé como una inyección de motivación y al mes me llegó el contrato de renovación y se empezó a hablar de Renault”. La tormenta acabó convirtiéndose en lluvia para purificar el alma.

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También podía haber sido diferente el escenario de Sainz si Toro Rosso no llega a fallar dos veces en los boxes del empapado GP de Mónaco en el que, hacia mitad de carrera los números decían que Sainz podía terminar tercero. “Desgraciadamente me acuerdo demasiado y demasiadas veces de eso. Sé que mi carrera deportiva, con un podio en Mónaco, en agua, con un Toro Rosso… Imagínate, no digo que sea como la victoria de Vettel con Toro Rosso, pero hubiera sido algo importante que se perdió por factores externos y al final aparezco octavo en la lista, que es algo que me fastidia porque ese tercer puesto era mío”. El impacto del nombre de Carlos Sainz, al menos mediáticamente, sería otro. Afortunadamente para él y si continúa su evolución tendrá más oportunidades de sacarse esa espina.

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