RICCIARDO ESTÁ BARRIENDO A SU COMPAÑERO

Verstappen recibe una colleja y estropea su propio mito: "La F1 no es sólo pilotar"

El pasado fin de semana en Estados Unidos volvió a tropezar en piedras con las que ya se había topado anteriormente: recomendaciones desde el muro y paso desacertado por boxes

Foto: Verstappen cuando terminó su GP de Estados Unidos.
Verstappen cuando terminó su GP de Estados Unidos.

“No puedes exigir tanto a los neumáticos. Debe aprenderlo. Si no lo haces, no ganarás carreras ni campeonatos. Debe encontrar el equilibrio entre atacar y ser paciente. En comparación con Daniel (Ricciardo), tiene mucha más degradación. Y eso no lo hace más rápido”. Helmut Marko es el que hace un par de años indicó sobre Max Verstappen que era el “nuevo Senna”, y el que este fin de semana le dio una colleja por no hacer caso a su ingeniero ni a lo que aprendió en Toro Rosso durante esta pretemporada. El joven de 19 tiene talento, innegable, pero también otro problema impulsivo que debería haber superado ya tras más de 40 carreras en Fórmula 1. ¿Es preocupante?

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“Normalmente, a un piloto novato le lleva un año aprender a gestionar los neumáticos y nuestros dos pilotos dieron un gran paso hacia delante este pasado invierno en este sentido, aprovechamos las tardes para que aprendieran a gestionar mejor las gomas”, reconocía hace unos días el director técnico de Toro Rosso, James Key, en referencia a Carlos Sainz -quien basó su sexto puesto en Estados Unidos por este motivo-, y a Verstappen, quien incomprensiblemente no tuvo en cuenta sus gomas para gestionar la carrera. “No estoy aquí para ser cuarto”, contestó a su ingeniero cuando éste le pidió en Austin que conservara neumáticos en lugar de ser agresivo y atacar a Nico Rosberg… después de cinco vueltas comenzó a descolgarse y su enaltecida contestación fue perdiendo fuerza para pasar de la heroicidad a la estupidez.

Sainz lleva tanto como Verstappen en Fórmula 1, con lo que no parece una excusa señalar que una de las causas de su impulsiva reacción sea su inmadurez cuando una de las cualidades que se le presuponía al holandés era la sensatez y el juicio al volante. En estas dos temporadas en F1, Max ha demostrado que cuando vienen de cara las cosas domina perfectamente la situación (y su apelativo de maduro es correcto), pero si llegan torcidas intenta por su cuenta y riesgo enderezarlas. Y, para este ejercicio, cuenta con él mismo y pone en un segundo plano al resto de jugadores, ya sea su equipo, compañero, rivales… o neumáticos.

¿El codigo de respeto entre pilotos?

La FIA, con la redacción en EEUU de una norma 'anti Verstappen' ha juzgado como peligrosos sus movimientos en frenada, algo de lo que se habían quejado una gran mayoría de homólogos suyos en la pista. Max ha señalado que no va a alterar en nada su pilotaje… ¿es un mensaje desafiando a sus compañeros y la propia Federación? En este sentido, los pilotos más experimentados hablaban de un código no escrito de respeto entre pilotos. Max pasa de códigos.

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En cuanto a su equipo y compañero, en la carrera inaugural de este año quedó claro con “vuestra estrategia es una jodida broma” cuánta consideración tiene por los suyos cuando no tiene el panorama a favor, o cuando desestimó el año pasado en Malasia las órdenes de dejarse adelantar por Sainz. También cuando en el GP de Rusia 2016, Franz Tost le echó un rapapolvo en público por otra desobediencia que afectaba a la elección de neumáticos en clasificación. A estos episodios se deben sumar las dos veces que ha pasado por boxes sin avisar al equipo desde que está en el Gran Circo, la última este domingo: “Creía que me habían llamado. Lo siento”, fue su excusa. Reincidente despiste con la llamada -“box, box”- tan clara como habitual.

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Verbalmente, tampoco parece muy hábil haciendo equipo atendiendo las declaraciones sobre su excompañero español al inicio de esta temporada: “La presión de Carlos. Normalmente yo debería estar unos kilómetros por delante…”. Sin abuela, su interés estaba en “el futuro”, no en Toro Rosso o en hacer piña. El poso que deja es el de 'primero Max, segundo Max y tercero Max'.

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Su figura la está esculpiendo a golpes brutos de cincel. Polémico, mediático y con altibajos en la pista que va de lo espectacular al desastre. Los sábados pierde con Ricciardo 11-3 y en carrera 9-5. Esta temporada tiene la comprensible excusa de que es su primer año en Red Bull y que los cambios de equipo no son sencillos, empezando por la adaptación al coche y continuando por el objetivo, compañeros… Sin embargo, a su paso está dejando un reguero de dudas que no tienen que ver sobre sus aptitudes sino con sus actitudes, sobre las que debe trabajar para estar a la altura de los piropos que recibe.

Cambiar tú o que cambie todo lo que te rodea

Tiene sólo 19 y por ello un margen para acostumbrarse a sacar la calculadora cuando no tenga opciones de lograr objetivos atractivos. Debe aprender a regularse a sí mismo y buscar la paciencia que caracterizan a piloto que, como señalaba Marko, es necesario “para ganar campeonatos”. No es nada nuevo, todos los pilotos lo saben, pero su instinto tiene tal control en determinadas circunstancias que impide la expresión del lado racional de su cerebro. El talento sin control, en F1, sólo puede servir si uno pilota el mejor coche y su compañero es netamente inferior. No es el caso en la actualidad.

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Habiendo desnudado él mismo su personalidad, parece difícil pensar que ese punto de madurez va a llegar por consejos dados desde el muro de boxes porque su personalidad no se ha caracterizado por hacer caso a sus compañeros o jefes de equipo, por los ejemplos puestos anteriormente. Tal vez, en la respuesta que dio a la prensa cuando el año pasado desobedeció la orden de dejar pasar a Sainz, se encuentre quién tiene el acceso más fácil a esa corteza de su pensamiento que le impide mostrar siempre su gran nivel de pilotaje: Si le dejo pasar, mi padre me corta los huevos. Jos, dile al niño que...

"La F1 no es sólo conducir"

En 2017, a lo mejor Red Bull tiene el mejor coche y las cosas vienen favorables para que Verstappen pueda dar rienda libre a esa pasión y talento, debiendo vigilar sólo lo que le afecte a él y a su compañero. Puede que también, con nuevas reglas, los neumáticos permitan tirar desde el principio sin necesidad de conservarlos. Entonces, posiblemente se vea al mejor Verstappen. De lo contrario, o cambia el enfoque Verstappen o Ricciardo parece que tendrá el toro cogido por los cuernos.

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El año pasado, Franz Tost hizo las siguientes declaraciones: "Esta generación de jóvenes a veces subestiman que la F1 no es sólo conducir. En la Fórmula 1 es necesario un nivel muy alto de concentración y debes mantener tus emociones bajo control. Necesitan mucha disciplina. ¿Por qué siempre digo que un piloto necesita tres años para entender la Fórmula 1? Con todos los pilotos con los que he trabajado siempre pasó igual”. A Max le falta un año.

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