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Adiós a Carlos Castellá, adiós al querido 'Maese'
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se va uno de los veteranos del periodismo

Adiós a Carlos Castellá, adiós al querido 'Maese'

Apasionado y gran conocedor del automovilismo deportivo como pocos, polifacético en cualquier medio, Carlos Castellá luchó contra el cáncer viviendo su pasión hasta el final

Foto: El periodista Carlos Castellá, DEP.
El periodista Carlos Castellá, DEP.

Dicen que a mayor sabiduría, mayor humildad. Un arte que no todos logran conjugar. En ambas cualidades de la vida, Carlos Castellá fue un maestro y un ejemplo. Lanzamos el guante a la arena aquí y ahora a quien pueda argumentar lo contrario, en la seguridad que nadie alzará la mano. Nos ha dejado un periodista singular.

Cuando el automovilismo en España ni era tan popular ni mucho menos lucrativo, algunos locos se lanzaron a vivir su pasión con la única recompensa de poder exprimirla intensamente. “Cuarenta años nos contemplan”, se llamaba su blog. Imagínese hasta donde llegó Carlos Castellá durante tanto tiempo.

Con conocimiento pero sin experiencia no hay emoción. Él unió todoen su persona. Carlosterminó conociendo muy bien aquello que vivía, porque pateó todo tipo de circuitos. Desde una humilde pista de kart hasta Monza o Spa Francorchamps. Literal."Para un verdadero aficionado al automovilismo todos los campeonatos son bonitos si puede vivirlos de verdad, a pie depaddocko de pista, no sólo viéndolos por televisión. Yo he sido feliz en elkarting, en la Supercopa SEAT León, en el campeonato de Catalunya y en otros certámenes menores, pero al mismo tiempo más accesibles en todos sus aspectos".

Y se emocionaba con ese brillo contenido de ojos y esa media sonrisa que siempre exhibía cuando hablaba de cualquier hombre y su cacharro con cuatro ruedas que pudiera ir más rápido que otro. Sabía mucho de la máquina, pero más del ser humano que la manejaba.

Siempre tenía un dato más que tú

La emoción contenida impregnabasu discurso,disfrutando en la esgrima del matiz, tan lejos del dogmatismo egocéntrico del sabelotodo. Porque Carlos Castellá se deslizabacon la elegancia natural del sabio en lo suyo. Por el camino,siempre tenía un dato más que tú, una anécdota más deliciosa.Y era muy culto más allá del automovilismo. Ese poso le dabael toque final.

Muchos de los pocos que escuchaban antaño sus retransmisiones de Fórmula 1 en Canal Plus junto con Pablo de Villota recuerdan todavía la calidad de sus comentarios. Mereció su oportunidad ante los millones de personas que disfrutaron después con Fernando Alonso. Que no les quedela menor duda a todos ellos que hubiera estado a la altura.

Era capaz de hacer enciclopedias vitales de la Nascar o la Indycaramericana. Retransmitía una carrera histórica en MoviStar y parecía que fue el domingo pasado. Le preguntabas por detalles técnicos de un coche del DTM alemán y te los explicabacon el cariño del profesor al alumno. Ilusionado ante una nueva temporada, a punto de empezar. Aunque la bandera a cuadros del cáncer estuviera a punto de caer.

Viajando aunque no pudiera con su cuerpo

Porque, señor como periodista y como persona que era, ladignidad ante la enfermedad acabó de confirmar su calidad humana. No renunciaba a nada,ni a seguir viajando para comentar en MoviStar, aunque a media tarde no pudiera con su cuerpo y tuviera que irse a la cama. “¿No te pregunto cómo estás, verdad?”. “No, todo bien, ahí vamos”. Es lo que él quería.

En estas horas tristes cuando setiende a la hipérbole, decir que Carlos Castellá era un caballero es ser estrictamente objetivo. Todos le despedimos estos días con el ‘Maese’ por delante. Por algo será.Si la cara es el reflejo del alma, solo había que mirar a los ojos de Carlos Castellá para saber quién era.No se encuentran mejores palabras para expresarlo que las de nuestro compañero Rafa Payá, también amigo suyo: “Nunca me he encontrado con nadie que hablara mal de él, creo que eso era imposible”. Nada más que añadir.

Bueno, sí, algo más. Para todos los que vivimosen este mundo, Carlos Castellá siempre ha estado ahí. Resulta muy duroasimilar que a partir de ahora no sea así.

Dicen que a mayor sabiduría, mayor humildad. Un arte que no todos logran conjugar. En ambas cualidades de la vida, Carlos Castellá fue un maestro y un ejemplo. Lanzamos el guante a la arena aquí y ahora a quien pueda argumentar lo contrario, en la seguridad que nadie alzará la mano. Nos ha dejado un periodista singular.

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