sorprendente y anticipado ascenso

Max Verstappen y Red Bull: como cazar a Messi cuando tenía 15 años

Temor a los rivales en el mercado, rendimiento errático de Kvyat... Desde 2014, los Verstappen sabían que tenían el camino abierto al equipo oficial si confirmaba su talento

Foto: Max Verstappen junto a Helmut Marko, director del programa de pilotos de Red Bull (Maxim Shemetov/Reuters)
Max Verstappen junto a Helmut Marko, director del programa de pilotos de Red Bull (Maxim Shemetov/Reuters)

"Es sin duda un gran talento, pero no podía garantizarle un asiento con nosotros en la Fórmula 1. Así que le aconsejé que aceptase la oferta de Red Bull". Toto Wolff se rindió porque Red Bull ofrecía una capacidad única de maniobra para asegurar a los Verstappen vía libre hasta el primer equipo. En 2014, cuando ambas escuderías pugnaban por el adolescente Max Verstappen, Helmut Marko puso todas las fichas en la mesa. “The writing is on the wall”. La suerte estaba echada desde entonces, como dirían los anglosajones. Como cazar a Messi con 15 años. Sabes dónde terminará tarde o temprano. Hoy, Verstappen es compañero de Daniel Ricciardo.

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Un salto posiblemente acelerado por el mercado persa que Jos Verstappen y su abogado/mánager han montado en torno a su hijo con Mercedes o Ferrari. Como en su día en la Fórmula 3 con el fabricante alemán y Red Bull. “Un talento excepcional que aparece una vez en muchas décadas", sentenció Marko ya en 2014. Después de retirarlo de las garras rivales y financiar su formación en la Fórmula 1, Red Bull no iba a perder a su potencial estrella. Lo que tengo no solo lo disfruto en mi beneficio, también impido que refuerce a mis rivales. Es uno de los lemas favoritos de Ron Dennis.

Toro Rosso, un simple mojón en el camino

Red Bull ha confirmado una vez más su heterodoxa y despiadada filosofía, su salvaje darwinismo deportivo. Como en su día con Buemi y Alguersuari, por ejemplo. Como esta semana, cuando Dietrich Mateschitz ha anunciado por sorpresa el cierre de su canal de televisión al conocer enfurecido que se sondeaba la creación de un sindicato. Quizás fuera solo una excusa ante las pérdidas que sufría el canal. Como la del accidente de Kvyat en Sochi.

Ciertamente, desde 2015 el ruso ha vivido en una montaña rusa de gran forma y rendimiento difuso tanto el pasado año –recordemos el toque que ya  le dio Marko antes de Mónaco– como en la presente temporada. En Red Bull tendrán la información interna suficiente para justificar la decisión, aunque conviene no olvidar que Kvyat fue promocionado al primer equipo con un solo año de experiencia en Fórmula 1. Ya se sabe, Marko te tira a los tiburones con un cuchillo en la mano, y sobrevive como puedas.

Dada su edad y corta experiencia previa en monoplazas, Verstappen mostró detalles de genio en 2015. Y con la seguridad de un camino trazado en el seno de Red Bull, se comprende mejor su comportamiento con Toro Rosso. A veces arrogante y desobediente –el mismo sábado pasado en el Q3, por ejemplo–, confirmaba también la  ciega confianza  talento innato, pero también demostró que consideraba al equipo italiano un simple mojón en su camino hacia mejores pastos. Ningún otro piloto criado a los pechos de Red Bull se ha permitido actitudes semejantes. Pero Verstappen era diferente para Marko, él lo sabía, y actuaba en consecuencia en Toro Rosso.

Vertappen no acabó el Gran Premio de Rusia (Srdjan Suki/EFE/EPA)
Vertappen no acabó el Gran Premio de Rusia (Srdjan Suki/EFE/EPA)

La posición de Sainz

¿Significa la promoción de Verstappen a Toro Rosso un golpe para Carlos Sainz? “The writing is on the wall” desde 2014. Tost, a fin de cuentas empleado de la casa, era un ejecutor más en el camino trazado por el jefe, a no ser que el chaval fuera un paquete. Que no era el caso. En este entorno, la tarea de Sainz no era fácil.

Sainz partió además con otra desventaja frente a Verstappen. La Fórmula 1 es rendimiento en pista y percepción fuera de ella. Dos competiciones diferentes que no siempre coinciden en una disciplina de enorme complejidad mecánica. En la primera, la comparación de tiempos en las distintas sesiones de 2015 y 2016 pone a ambos en gran igualdad. Pero en el terreno de la percepción, Sainz afrontaba una montaña casi imposible de escalar desde el principio.

El perfil de Verstappen y su amplia curva de proyección le convertían en una historia mediática extraordinaria. La prensa internacional buscaba así en 2015 el sesgo de confirmación: cualquier detalle del holandés cofirmaba esa realidad preconcebida ante las expectativas creadas. Sus errores, fruto de la juventud. Y estuvo a la altura, pero a Sainz le ha costado más que se reconozca su rendimiento. Solo hacía falta recordar las recientes palabras al respecto de James Key, director técnico de Toro Rosso.

Sainz y Verstappen separan sus caminos tras poco más de un año (Srdjan Suki/EFE/EPA)
Sainz y Verstappen separan sus caminos tras poco más de un año (Srdjan Suki/EFE/EPA)

"Blood as usual", esta vez como nunca

El potencial de Sainz puede ser mejor valorado ahora sin la sombra del favoritismo psicológico que se respiraba en torno al holandés en Toro Rosso. Para el piloto español, medirse a Verstappen ha sido el mejor regalo en su debut en la Fórmula 1. Porque 'el nuevo Senna' no ha destruido la carrera de Sainz en el seno de Red Bull. Al contrario, el español ha aguantado el envite. El año pasado acabaron 10-9 en los entrenamientos a favor del español.

Ahora, Sainz debe batir irremisiblemente a Kvyat. Y el holandés va a jugar en otra liga para confirmar o no, como decía Trevor Carlin –propietario de una veterana estructura en categorías inferiores– que “es un piloto que sale uno así de cada generación, como Schumacher o Alonso”. Este año, Red Bull va a proporcionar una enorme diversión a los aficionados. En su seno, entre sus pilotos, 'blood as usual'. Quizás, este año, como nunca.

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