El caballo de Troya que Bernie Ecclestone está paseando ante Ferrari y Mercedes
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El patrón de la f1 HA PASADO AL ATAQUE

El caballo de Troya que Bernie Ecclestone está paseando ante Ferrari y Mercedes

Bernie Ecclestone y Jean Todt han empezado el asalto a la muralla política y deportiva que Mercedes y Ferrari han conseguido levantar con la nueva tecnología híbrida

Foto: Bernie Ecclestone y Jean Todt han empezado el asalto a la muralla política (EFE).
Bernie Ecclestone y Jean Todt han empezado el asalto a la muralla política (EFE).

Se veía venir. Esa amenaza que se lanza al aire cada cierto tiempo. “Ferrari podría encontrar otras formas de expresar su habilidad para competir y ganar, sería una enorme lástima, pero Ferrari no puede ser colocada en una esquina de rodillas, y no poder decir nada”. El presidente de Ferrari, Sergio Marchionne, ha reconocido abiertamente las hostilidades en las que ha empezado a dirimir el control deportivo y político de la futura Fórmula 1.

“No podemos permitir que se destruya la F1”, declaraba Bernie Ecclestone recientemente, “pero si continuamos como ahora, vamos camino de ello. No permitiré que ocurra”. El propio Ecclestone y Jean Todt han empezado el asalto a la muralla política y deportiva que Mercedes y Ferrari han conseguido levantar con la nueva tecnología híbrida, cuyo modelo es defendido ahora por uno de los más duros y expeditivos ejecutivos de la industria automovilística mundial, también al frente del icono de la Fórmula 1. Sin olvidar a Mercedes.

"La gente quiere carreras entretenidas"

En pocas líneas: la FIA introduce la nueva tecnología híbrida. Los fabricantes han desarrollado su modelo de negocio acorde a la reglamentación de la FIA. Pronto se constata su costo desorbitado, que deja económicamente contra las cuerdas a más de la mitad de la parrilla. Como pernicioso efecto secundario, el potencial tecnológico de uno de los fabricantes comienza también a arruinar el espectáculo. Es necesario modificar el panorama, pero la estructura política de la Fórmula 1 es como la camisa de un loquero: no hay quien se mueva.

Ecclestone decide entonces pasar a la acción por la vía directa y convence a Todt de que el poder se ha decantado hacia los fabricantes. “La tecnología no puede ser tan dominante en este deporte, que depende en gran parte de nuestra audiencia, y la mayoría no está interesada en qué motores usamos ni tampoco en una tecnología tan compleja. La gente quiere carreras entretenidas y diferentes ganadores, y esto es lo que la Fórmula 1 ha de ofrecer”, explicaba recientemente el ‘boss’.

El caballo de Troya

La estrategia: un caballo en el Troya para los fabricantes y carta blanca política de la FIA para actuar. Ecclestone comenzó parlamentando: es necesario reducir el precio de los motores. Marchionne y Wolff se niegan. Ferrari saca toda la artillería y ejercita su derecho de veto, contractualmente gestionado en el pasado. “El regulador (FIA) no puede imponer las condiciones de la gestión económica del equipo -alega Marchionne- cuando se nos dice que debemos hacer un motor y venderlo luego por dos euros, este argumento no se mantiene desde el punto de vista económico”. Después de que Ferrari y Mercedes hayan seguido el esquema técnico impuesto por la FIA, ahora se pretende su modificación sobrevenida, dañando sus derechos comerciales.

Se trata entonces de doblar el brazo del rival por otros medios. ¿Y qué encierra el caballo de Troya en sus entrañas? La introducción en 2017 de un motor más económico y de relación de equivalencia muy favorable, incluso puede que más que el de los actuales fabricantes. Y para introducir el caballo con ese nuevo propulsor dentro, Ecclestone y Todt se han cubierto garantizado plenos poderes del Consejo Mundial de la FIA "para hacer recomendaciones y tomar decisiones en referencia a temas urgentes en la Fórmula 1, como su gobierno, unidades de potencia, y reducción de costes”. Lo dicho, carta blanca.

La pistola sobre la mesa

De modo que Ecclestone y Todt han abierto un proceso de negociación con los fabricantes poniendo antes esta pistola legal sobre la mesa. “Si no alcanzamos un acuerdo entre los equipos, los fabricantes y nosotros, la FIA puede introducir un nuevo formato de motor. Por supuesto, será un motor diferente en el futuro, o nuevas normas para un motor nuevo que sea más potente y más barato también. Para mí, esto está claro”.

Por tanto, a los fabricantes no les ha quedado mas remedio que sentarse a la mesa. Y medir sus fuerzas. Marchionne amenazaba con acudir a instancias jurídicas o de arbitraje ante el mandado de la FIA. Ecclestone le invita a seguir adelante, mientras que la FIA ya ha recibido declaraciones de interés de candidatos a suministradores del nuevo propulsor. De momento hay cuatro.

A ver qué pasa el 31 de enero

Los fabricantes se han comprometido a presentar propuestas técnicas, esa “larga lista de cosas por hacer que la FIA nos ha puesto”, como reconocía recientemente Mauricio Arrivabene. Resumida, esos deberes obligan a motores más económicos, más sencillos tecnológicamente y que suenen mejor. Estos días los ingenieros están echando humo a marchas forzadas para poner la mesa sus ‘sugerencias’ antes del 15 de enero.

En la declaración del World Motor Sport Council que otorgaba plenos poderes en la gestión del proximo futuro de la Fórmula 1, se declaraba que “Mr. Todt y Mr. Ecclestone han expresado su intención de establecer conclusiones en estos asuntos (motores y demás) a 31 de enero”. Como en los juegos de circo, tendrán la potestad para señalar con su pulgar hacia el cielo o hacia el suelo a las propuestas que estos días preparan ingenieros y responsables de los equipos.

¿Qué hará entonces Sergio Marchionne? Acostumbrado a pugnas de poder del más alto nivel, se enfrenta ahora en la Fórmula 1 a quien convirtió un deporte de carreristas en un espectáculo global, con todas las lecciones aprendidas en casi cuarenta años, alguien que las ha visto de todos los colores. Por el momento, el caballo sigue amenazante ante las puertas de Troya. Para Maranello, quizás este pulso se convierta en una nueva versión del cuento de Pedro y el Lobo.

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