EL NOMEX, CRUCIAL CONTRA EL FUEGO

La segunda piel que une a Sebastian Vettel y al bombero Martin Kramer

Las medidas tomadas en la Fórmula 1 contra el fuego han contribuido al desarrollo de materiales ignífugos como el nomex, experiencia que se ha trasladado a los bomberos de todo el mundo

Foto: El coche de Jas Verstappen en GP de Alemania de 1994 (Reuters).
El coche de Jas Verstappen en GP de Alemania de 1994 (Reuters).

Gran Premio de Alemania de 1994. El Benetton de Jos Verstappen había parado en boxes por primera vez en la carrera. Tras la espectacular coreografía de cambio de neumáticos y repostaje, llegaron unos inesperados y dramáticos fuegos artificiales. Al sacar uno de los mecánicos la manguera de la boca del depósito se desparramaron por el monoplaza casi tres litros de combustible. Una bola de fuego rodeó al coche, al piloto y a sus mecánicos. En poco más de tres segundos se aplacaron las llamas. De entre todos, solo Verstappen sufrió ligeras quemaduras en la parte del rostro no tapada por la balaclava bajo el casco. Uno de los mecánicos le había levantado ligeramente la visera para que se refrigerase durante la parada en boxes.

Gran Premio de San Marino de 1989. Tras el impacto contra el muro de Tamburello, el Ferrari de Gerhard Berger comenzó a arder dentro una bola de fuego que ocultó totalmente el monoplaza. Catorce segundos después del impacto, los bomberos comenzaron a vaciar sus extintores.  La mitad de ese tiempo el piloto austríaco estuvo metido entre las llamas. Sólo terminó con ligeras quemaduras en una mano.

Estos fueron los últimos episodios donde el fuego ha sido el gran protagonista en la Fórmula 1; ninguno de los pilotos sufrió lesiones serias. Un contraste dramático con el accidente de Roger Williamson en el Gran Premio de Holanda de 1973, dos décadas antes. Y aunque no puede cantarse victoria, parece que el deporte y sus protagonistas han logrado ganar la batalla a uno de los mayores peligros y terrores de los pilotos: el fuego. Otros se han beneficiado de ello.

Hoy, más de tres millones de bomberos en todo el mundo están protegidos por una vestimenta con fibras de especiales propiedades antitérmicas  muy similares a las que utilizan los pilotos de Fórmula 1. Pero no sólo los operarios civiles contra el fuego. También personal militar, policías o trabajadores industriales cuentan con material de protección contra las llamas.

Nomex, la palabra mágica

Desde los años setenta, la Federación Internacional de Automovilismo ha promulgado numerosas normas para luchar contra el fuego y prevenir su presencia. Las medidas protectoras en materia de equipamiento para los pilotos han logrado avances espectaculares que han trascendido a otros sectores y actividades con un nombre mágico como protagonista: el nomex. Y la Fórmula 1 ha sido campo de referencia en la investigación ignífuga por sus exigencias de seguridad y confort. Por ello, DuPont, que comenzó a desarrollar el nomex en los años sesenta, ha trabajado estos años en estrecha colaboración con diferentes equipos de Fórmula 1.

El mono, sometido a temperaturas de hasta 800 grados

El elemento principal, el mono, debe impedir que la temperatura interior supere los 41 grados durante once segundos con el sujeto entre las llamas. Para las pruebas previas a su homologación, las fibras utilizadas en su confección deben antes haberse lavado y secado quince veces, para luego ser sometidas a temperaturas entre 600 y 800 grados centígrados. Como referencia, cabe recordar que un volcán en erupción alcanza temperaturas entre los 750 y los 1000.

Después, el mono es sometido a una llama viva de entre 300 y 400 grados a una distancia de tres centímetros. Si supera los 10 segundos sin arder recibe el visto bueno para ser utilizado. Las cremalleras deben soportar las mismas temperaturas sin derretirse, así como los hilos para las costuras. 

Comodidad y flexibilidad

Pero es crucial que un elemento de semejantes propiedades ignífugas también debe ofrecer una gran comodidad tanto para un piloto sentando en un estrecho habitáculo como para un bombero en acción. Por ello, la ligereza y flexibilidad son fundamentales, y el nomex combina dichas características con sus propiedades contra el fuego.

La experiencia física de soportar dos horas al volante también sirve como referencia para quienes en su trabajo han de moverse constantemente bajo las altísimas temperaturas generadas por el fuego. Un mono de un piloto  ha de absorber la pérdida de varios litros de líquido del cuerpo que se pierden en una carrera.. El material ha de ser igualmente  transpirable para que permita evacuar el calor corporal generado en la acción, también muy elevado en el caso de los bomberos. Un incendio en una casa, por ejemplo, genera en torno a los 800 grados centígrados.

Por todo ello, cuando el bombero Martin Kramer y el piloto Sebastian Vettel se visten para entrar en acción, comparten mucho más de lo que parece a simple vista: llevan encima la misma segunda piel contra el fuego.

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