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Sainz y Verstappen: el gran duelo entre el 'boina verde' y el 'nuevo Senna' de Red Bull
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¿la eclosión de dos futuros campeones?

Sainz y Verstappen: el gran duelo entre el 'boina verde' y el 'nuevo Senna' de Red Bull

Los dos pilotos de Toro Rosso volvieron a confirmar en el Gran Premio de España su gran talento. El cerrado enfrentamiento entre ambos incluso sacó los colores al equipo Red Bull en Montmeló

Foto: Los dos jóvenes pilotos de la cantera de Red Bull están superando las expectativas. (EFE)
Los dos jóvenes pilotos de la cantera de Red Bull están superando las expectativas. (EFE)

La conversación tenía lugar con Paul Hembery, responsable de Pirelli en la Fórmula 1. "Debe conocer los secretos de muchos pilotos. Como aficionado, ¿quién le gusta de los de hoy?", le preguntábamos. “A mí me gusta el deporte en sí, y me parece fascinante lo que están protagonizando Carlos Sainz y Max Verstappen, dos jóvenes pilotos de gran talento, esta es una gran historia para contar y disfrutar”. Un par de horas antes, ambos habían asaltado la quinta y sexta posición de parrilla, respectivamente, colocando sus monoplazas “en una posición donde no deberían estar”, parafraseando esa feliz vara de medir de Martin Whitmarsh. Sacando por el camino los colores a Red Bull.

El fabricante de bebidas rompió todos los esquemas conocidos para atrapar como fuera el joven talento de Verstappen. De recluta adolescente en el Red Bull Junior Team, Sainz se convirtió en un 'boina verde' de la Fórmula 1 a base de curtirse en todo tipo de combates bajo el fuego graneado de Helmut Marko. Quién sabe si algún día se recordará esta como la temporada en la que eclosionaron y se enfrentaron dos futuros campeones. En este toma y daca de constantes sartenazos deportivos entre ellos, Sainz se llevó el round del Gran Premio de España.

Rápido, tan rápido

Fernando Alonso y Carlos Sainz hablaban entre sí antes de empezar la rueda de prensa oficial del jueves. Decenas de fotógrafos los ametrallaban a cada parpadeo de ambos. El asturiano, gafas de sol puestas, pinta de Terminator, volvió a avalar a Sainz. “Obviamente, me siento orgulloso de ver a Carlos aquí, el talento que ha tenido en todas las categorías no tiene duda, y ahora en Fórmula 1 todo el mundo está sorprendido, pero no yo. Es el futuro de nuestro país, y estoy feliz de estar sentados aquí”.

Viernes, primeros libres. Sainz quinto, Verstappen sexto, a cuatro décimas. El español terminaba entre los cinco primeros por cuarta vez en la sesión que abre un gran premio. Tres circuitos eran totalmente desconocidos para el madrileño. A Sainz padre es lo que más le asombra de su hijo. “Ha tenido muy buenos detalles, pero esto…Lo hablo con él, le pregunto, porque realmente me sorprende que sea capaz de ir tan rápido y tan pronto, cuando no conoces un circuito, se supone que vas tanteando poco a poco, una frenada aquí, allí, pero él, llega y ¡zas!”.

Ni presión ni leches

Sábado. Comienzo de la Q3. Sainz se coloca el casco a media cabeza, sentado en su monoplaza mirando el monitor de tiempos. Mirada concentrada. Cara afilada. Ha perdido cuatro kilos estos meses. Se lo va a jugar a una vuelta, al final de la sesión. Varios minutos cociéndose a fuego lento en la espera, con la presión en máximos, ante los suyos (“no pensaba que estaba en el Gran Premio de España”) A la pista. Bang. Segundo parcial estratosférico. Quinto de parrilla. Ni presión ni leches.

Verstappen, a estas alturas de 2014 llevaba tan sólo un puñado de carreras en monoplazas. En Montmeló, sexto, pegado a Sainz. En su segunda carrera en Fórmula 1, en Malasia, también había ocupado la misma posición. “Cada vuelta, con cada neumático, no cometieron el menor error”, nos contaba Helmut Marko. En el corralito de las televisiones, el español se quedó solo, último en salir, tal era la demanda. En el motorhome de Toro Rosso, pocos minutos después, una verdadera nube de periodistas rodeaba la mesa de cada uno de los pilotos. 20 y 17 años, dos debutantes.

Dos millones de combinaciones en el volante

En una conversación fuera de micrófonos, Sainz explicaba las posibilidades de ajuste de frenada como uno de los ejemplos del maremágnum técnico de la Fórmula 1. Por una parte, los frenos delanteros. Por otra, los traseros electrónicos, totalmente diferentes. En este último apartado, variables para ponerse bizco. “¿Sabes que con todos los botones que tenemos en el volante son posibles dos millones combinaciones si permutas las diferentes opciones? Claro que no se combinan todas, pero son dos millones…”.

Y aunque semejante complejidad técnica desvirtúe la aportación del factor humano, no quita que estas sean las exigencias para un piloto de Fórmula 1 actual, volante en mano, y cerebro frito por tan potente trabajo intelectual. Cuando uno vislumbra la espesura tecnológica en la que los dos debutantes se están adentrando, se valora mejor si cabe su rendimiento en esta primera parte de la temporada.

Emboscado a tres vueltas del final

Los dos pilotos cuentan, cierto es, con el magnífico monoplaza que James Key ha parido para ellos, un regalo para dos debutantes. Que le pregunten, por ejemplo, al crack Hulkenberg con la patinadora sobre hielo que tiene en el Force India. Pero también un monoplaza es una máquina voluble, desconcertante y caprichosa según las circunstancias. El italiano es lento con depósitos llenos y gasta mucha goma al principio de carrera. Verstappen y Sainz parecían al principio patos sentados en la recta de Montmeló.

“Es curioso, en el equipo Dams (en las World Series) me decían que con mi estilo iba a tener problemas en la Fórmula 1 con los Pirelli, y sin embargo en Toro Rosso me dicen que cuido muy bien el neumático”. Si el sábado hubo velocidad, el domingo hubo inteligencia. “Prefería salir con la goma media en el último relevo, se lo dije al equipo, y si quería que funcionara tenía que guardar y guardar hasta las últimas tres vueltas”. Verstappen también había llevado a cabo una magnífica carrera, siempre en los puntos. Sainz, siempre fuera de ellos. Al final, el madrileño salió de su madriguera y se llevó por delante a dos pilotos de Red Bull, con la guinda incluida de ese hachazo final a Daniil Kyvat. Tuvo que saber a gloria, a cuerno quemado para Christian Horner.

“Me llevé muchas críticas por apostar por ambos, pero al final…”, decía satisfecho Marko tras el Q3 del sábado. El Gran Premio de España volvió confirmar que Paul Hembery tiene razón. La de Carlos Sainz y Max Verstappen es una de las grandes historias a seguir en 2015. Posiblemente, también en el futuro.

La conversación tenía lugar con Paul Hembery, responsable de Pirelli en la Fórmula 1. "Debe conocer los secretos de muchos pilotos. Como aficionado, ¿quién le gusta de los de hoy?", le preguntábamos. “A mí me gusta el deporte en sí, y me parece fascinante lo que están protagonizando Carlos Sainz y Max Verstappen, dos jóvenes pilotos de gran talento, esta es una gran historia para contar y disfrutar”. Un par de horas antes, ambos habían asaltado la quinta y sexta posición de parrilla, respectivamente, colocando sus monoplazas “en una posición donde no deberían estar”, parafraseando esa feliz vara de medir de Martin Whitmarsh. Sacando por el camino los colores a Red Bull.

Max Verstappen Fórmula 1 Red Bull
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