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Cuando Fernando Alonso levantó el brazo y aquella Ferrari comenzó a 'morir'
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UN AÑO DESDE EL DESHONROSO GP DE BAHREIN

Cuando Fernando Alonso levantó el brazo y aquella Ferrari comenzó a 'morir'

Montezemolo señaló que no había "mucho que ver aquí", y se fue. Abandonó el circuito de Sakhir. Pocos días después echaría a Domenicali para iniciar una revolución que siguió con su propia salida

Foto: Fernando Alonso junto a Montezemolo la temporada pasada.
Fernando Alonso junto a Montezemolo la temporada pasada.

“Ver a un Ferrari tan lento en la recta me produce un gran dolor. No hay mucho que ver aquí”. Y Luca Montezemolo se montó en un coche para abandonar el circuito de Sakhir antes de que concluyera la carrera. No vio en directo a Fernando Alonso cruzar la línea de meta en noveno lugar con el brazo levantado, en señal de una irónica victoria. Ferrari tocó fondo en el GP de Bahrein de 2014, hace justo un año. Fue la última carrera de Stefano Domenicali y un punto de inflexión a partir del cual comenzaron a producirse unos cambios que, a la postre, han propiciado ver vestido de rojo a Sebastian Vettel, siendo dirigido por el encargado hasta hace poco de Marlboro en Europa –Maurizio Arrivabene– dentro de una Scuderia sin Montezemolo. Y, lo que parecía más difícil: a Alonso, de nuevo, en la casa de Ron Dennis… Por cierto, en aquel gran premio McLaren mostró una foto en Twitter de Dennis junto a Fernando. Las casualidades forman parte de creencias extrañas en Fórmula 1.

Hace un año, haber predicho la situación de la actual parrilla habría causado risa por resultar tan incrédula. Similar al asombro que causó la imagen que McLaren lanzó de Dennis y Alonso con la excusa de recordar cómo estaba el equipo de Woking en Sakhir en 2007. Todo un visionario el community manager de McLaren. Al margen de esta profecía vestida de ‘casualidad’, aquella carrera supuso una bofetada para que en Ferrari se viera la realidad actual del equipo. Un hecho que posteriormente se confirmaría con el quinto puesto final en el mundial de constructores.

La mejor representación fue la que permitió Montezemolo. Su abandono antes de finalizar la carrera tiene cierto paralelismo con su marcha posterior de Ferrari. La inadaptación de la Scuderia a esta nueva era –la del motor híbrido– fue la gota que colmó el vaso (un recipiente que se había llenado durante la era aerodinámica, cuando arrasó Red Bull). Sergio Marchionne, cinco meses después,abriría la puerta para que Luca abandonara el trono, ocupándolo el propio consejero delegado del grupo Fiat Chrysler.

Mattiacci y tres pilotos: Vettel, Alonso y Raikkonen

Antes de este relevo en la presidencia y justo después de la carrera de Bahrein, Montezemolo cambió la supuesta cabeza del proyecto –Domenicali– por el vendedor de coches Marco Mattiacci, pieza clave en la marcha de Alonso y la contratación de Vettel. No le dio mucho tiempo de aprender los entresijos de la Fórmula 1 y sus movimientos propiciaron que a finales de temporada tuviera a dos pilotos con contrato –Alonso y Raikkonen– y uno fichado –Vettel–. ¿Tres pilotos para el año que viene o error de cálculo? Como en el metro, hay que dejar salir antes de entrar... Económicamente, ese desliz de Mattiacci con el asturiano se acabó pagando.

Marchionne, en su lugar, contrató a un amigo de Bernie Ecclestone: Maurizio Arrivabene. Un hombre de Ferrari y de F1 gracias al vínculo de estos con su compañía, Marlboro. De momento, el puesto de jefe de equipo le sienta como un guante y a la medida de un hombre que se mueve como pez en el agua a nivel político, desprende carisma y ante las cámaras se desenvuelve mejor que ninguno de sus homólogos.

Con este traje aterriza, un año después, Ferrari enBahrein. En lo deportivo, la situación también parece surrealista en comparación a 2014. Ha dado un paso de gigante, histórico, recortando en invierno en torno a un segundo a Mercedes y el resto de rivales. ‘Magia’ made in Maranello que le convierte a un serio aspirante a la victoria –gracias a la temperatura, como en Malasia– para este domingo. Tanto han cambiado las cosas que si el domingo Alonso cruzara la línea de meta en ese noveno lugar de 2014, podría levantar nuevamente el brazo en forma de victoria y no sería un gesto irónico, sino que significaría un golpe sobre la mesa para decir “ojo, que venimos” y no “ojo, que nos vamos”…

“Ver a un Ferrari tan lento en la recta me produce un gran dolor. No hay mucho que ver aquí”. Y Luca Montezemolo se montó en un coche para abandonar el circuito de Sakhir antes de que concluyera la carrera. No vio en directo a Fernando Alonso cruzar la línea de meta en noveno lugar con el brazo levantado, en señal de una irónica victoria. Ferrari tocó fondo en el GP de Bahrein de 2014, hace justo un año. Fue la última carrera de Stefano Domenicali y un punto de inflexión a partir del cual comenzaron a producirse unos cambios que, a la postre, han propiciado ver vestido de rojo a Sebastian Vettel, siendo dirigido por el encargado hasta hace poco de Marlboro en Europa –Maurizio Arrivabene– dentro de una Scuderia sin Montezemolo. Y, lo que parecía más difícil: a Alonso, de nuevo, en la casa de Ron Dennis… Por cierto, en aquel gran premio McLaren mostró una foto en Twitter de Dennis junto a Fernando. Las casualidades forman parte de creencias extrañas en Fórmula 1.

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